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lunes

Supersticiones... Sácales provecho!

Era un campesino muy supersticioso. Las cosechas le habían ido bien y otro campesino, lleno de envidia y resentido, le dijo un día: - El fantasma de mi abuelo se te va a aparecer a partir de esta noche. - Te prevengo, porque mi abuelo era un hombre de genio atroz. - Seguro que su fantasma tiene la misma furia. - ¡Ten mucho cuidado con él!
 Esa noche, cuando el campesino iba a dormirse, se sobresaltó en la oscuridad de su cuarto. Aterrado, vio flotando en el aire, la faz desvaída, pero enfurecida, de un fantasma. Encendió la luz, presa de la angustia,  no pudo dormir en toda la noche. Esa misma escena se repitió por varios días y el campesino estaba al borde de la desesperación.


 Tal era su zozobra que fue al monasterio del pueblo y le expuso al lama lo que le sucedía. El lama escuchó con suma atención. Buscó en un baúl y sacó una fotografía, amarillenta de tan vieja. - Mira bien esta fotografia, campesino – dijo el lama. En la fotografia se veía el rostro desdibujado de un anciano. - Este era mi abuelo. El hombre más feroz que nadie haya conocido. Su fantasma es terrible, verdaderamente terrible. Mi abuelo era un hombre colérico hasta la brutalidad. Su fantasma, yo lo he visto, es mucho más irritable que lo que fuera mi abuelo en vida. Ahora yo voy a hacer un encantamiento para que el fantasma de mi abuelo se ponga a tu servicio.
Cuando aparezca el fantasma del abuelo del campesino que quiere perjudicarte, le lanzas contra él al fantasma de mi abuelo. Te aseguro que el fantasma de mi abuelo lo va a destrozar y nunca más volverás a ser molestado. Ahora vete tranquilamente. Ya veo que va contigo, para custodiarte y ayudarte, el fantasma de mi abuelo!.


 Llegó la noche. El campesino supersticioso se fue a la cama. Apagó la luz. De súbito, se presentó el fantasma que le venía hostigando desde hacía días. Lanzó contra él el fantasma enfurecido y muy violento del abuelo del lama. Fue una pelea tremenda, en la oscuridad hermética del cuarto del campesino. El fantasma del abuelo del lama se impuso en la pelea, golpeó brutalmente al otro fantasma, le redujo y le humilló. Le exigió el juramiento de que jamás volvería a molestar al pacífico campesino y el fantasma, avergonzado, lo juró.


 Pasaron los días. Nunca el campesino volvió a ser molestado por el fantasma. Muy agradecido llevó algunas verduras al lama. El lama le dijo: - Ahora quiero que durante unos meses medites tal como te voy a enseñar. - Así esclareces tu mente y apaciguas tu corazón. - Debes hacerlo todos los días. - Regresa dentro de medio año. Te espero.


El campesino meditó todos los días. Fue esclareciendo su mente y procurando ecuanimidad y paz a su corazón. Alcanzó un grado notable de realización y, al cumplirse el medio año, acudió a visitar al lama. El lama percibió un cambio interior sobresaliente en el campesino, al que se le veía muy tranquilo, centrado y dueño de sí mismo. - Ya veo que has seguido mis instrucciones fiel y asiduamente. - Así es, venerable lama.


- Pues ahora estás preparado, amigo mío, para que te diga que nunca conocí a mi abuelo. Estupefacto el campesino preguntó: - ¿Y la foto que me enseñaste? - No tengo ni idea de quien pueda ser – repuso el lama. - Estaba en el baúl cuando me hice cargo de este monasterio. - ¿Entonces, por qué me contaste esta historia? - Muy simple. Te di un fantasma imaginario para que luchara y venciera a otro fantasma imaginario. Ahora has madurado y puedo hacerte la confidencia. Con una mentira superaste otra mentira. No dejes de meditar ni un sólo día. Que seas muy feliz y contribuyas a la felicidad de los otros seres.


Maestro: la imaginación descontrolada es una trampa peligrosa.

Fuente: Cuentos espirituales del Tíbet – Ramiro A. Calle

No sé si en realidad existen, sin son reales o son mitos y leyendas... misterios que aún le queda a la ciencia por descubrir y verificar, pero lo que si podemos hacer por ahora, es !sacárles provecho! (en el buen sentido de la palabra).

Superstición es la creencia en que un determinado fenómeno o situación tiene una explicación mística, mágica o simplemente asumida cultural o socialmente sin ningún tipo de demostración científica.

Cuando mi padre murió yo tenía 10 años,  recuerdo el sentimiento de tristeza que me embargaba, pero también recuerdo que sentí mucho miedo, miedo producido por los cuentos que solíamos escuchar en las vacaciones, cuando con todos los primos y la familia nos reuníamos en la granja de los abuelos...
Recuerdo que esa noche, mi madre lloraba por la pena que sentía por la ausencia de mi padre, yo le dije: ¡mami! ¿Y si viene y nos asusta? Lo que me respondió me ayudó a superar todos esos fantasmas que rondaban en mi cabeza, !Téngale miedo a los VIVOS, a los muertos déjelos descanzar en paz!

La mente es muy poderosa, para bien o para mal, nos puede jugar malas pasadas si lo permitimos, al enfocar nuestros pensamientos en lo que queremos experimentar, ella nos cumple.

Los VIVOS suelen aprovecharse de las personas, generalmente para sacarles dinero, hablan de amarres, protecciones, talismanes, amuletos, abrecaminos, desatanudos, cortar magia negra...etc, influyen en nuestros pensamientos y pueden llegar a hacernos creer y ver que ellos tienen la razón, están usando el poder de la mente, - y por supuesto funciona! nos han sugestionado y obtienen lo que ellos quieren.

De la misma manera podemos sacar provecho, sugestionándonos en forma positiva, dándole todo el poder a nuestros pensamientos... palabras y acciones en pro de lo que realmente nos ayude, evitar que "El Vivo viva del bobo".

Próximamente dedicaré un artículo al poder de la mente, por ahora puedo comentar que las personas podemos dividirnos entre los que nos sugestionamos como optimistas y los que se sugestionan como pesimistas, entre los que ven la botella medio llena o medio vacía.
Ser optimista o pesimista tiene implicaciones que van más allá de un estado de ánimo.
Según varias investigaciones realizadas últimamente en la  Universidad de Texas, un gen relacionado con la serotonina, podría provocar un tamaño mayor de la región del tálamo cerebral denominada pulvinar, que inclina a las personas a ser pesimistas y quienes suelen presentar un debilitamiento de los sistemas inmunitarios, endocrino y nervioso.
Una actitud optimista ejerce toda clase de beneficios en el cuerpo humano y, por extensión, en la vida diaria.







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