martes, 18 de diciembre de 2012

Es la Felicidad una decisión ?

FELIZ NAVIDAD...  FELICES FIESTAS... FELIZ AÑO NUEVO

Hoy quiero compartirles este articulo, me pareció propicio para estos días navideños... donde todos intentamos buscar la felicidad, creemos encontrarla en muchas partes y solemos confundirla con la alegría... Es como una paradoja... se vende todo por conseguirla y se adquiere de todo por conservarla... pide ser permanente y se confunde con lo efímero... depende de las circunstancias? o de mi?... es objetiva o subjetiva?... en donde la podremos encontrar?


Felicidad... difícil definirla y describirla, todos tenemos respuestas muy diferentes, lo cual demuestra como decía Aristóteles... todos estamos de acuerdo en que queremos ser felices pero en cuanto intentamos aclarar como podemos serlo empiezan las discrepancias.

 





Escrito por http://www.aishlatino.com,






Para que nuestra alma pueda elevarnos a un estado de conciencia e inspiración, debe tener combustible. La felicidad es el combustible.


La felicidad es como la gasolina en un avión. Quítasela y no despegará.


La felicidad tiene dos marcos: el presente y el futuro.


Algunos de los gurus espirituales aconsejan a la gente vivir sólo el presente. Si sólo viviéramos el "ahora" y no pensáramos en el futuro - ellos dicen - la vida sería feliz. Pero he visto que eso realmente no funciona. La gente piensa mucho en el futuro y está bien hacerlo; deben hacerlo. Por otro lado, si sólo piensas en el futuro nunca disfrutarás lo que estás viviendo ahora. Un amigo mío se fue una vez de vacaciones con su familia a Hawai. Cuando regresó le pregunté cómo le había ido.


"¡Horrible!" - me dijo.


"¿Cómo pueden ser horribles unas vacaciones en Hawai?".


"Todo lo que hice fue tomar fotos" - me dijo - "Tengo tres álbumes, pero casi no tuve ningún momento para relajarme".


Eso es lo que llamamos vivir el futuro.


Entonces, ¿cómo podemos lograr la felicidad en el presente y la alegría por el futuro?


Vivir el Momento


Vamos a empezar analizando cómo ser feliz en el presente. Les daré un ejercicio que realmente les aconsejo que hagan, pues los resultados serán divertidos y sorprendentes.


Haz una lista de 25 cosas que creas que necesitas para ser totalmente feliz. No te limites, escribe libremente sin preocuparte sobre cómo se verá tu lista al terminar.


Aquí hay algunas cosas que la gente que asiste a mis seminarios generalmente escribe en sus listas:
Un millón de dólares.
Un billón de dólares.
Un crucero de seis meses alrededor del mundo.
Ser el Presidente.
Un Porsche.
Un matrimonio perfecto.
Ser famoso.
Tener mi propio show de TV.
Hijos sanos.
Padres que se lleven bien.
Una mansión.
Un avión privado.


Tienes que admitir que son cosas increíbles. Pero, ¿realmente estas adquisiciones te harían feliz?


Eso depende de lo que la felicidad signifique para ti. Creo que es un buen momento para definir nuestro tema. La felicidad significa tener placer de lo que tienes.


Seguro que no vas a ser feliz por las cosas que no tienes. La felicidad es caminar en un día soleado y sentir de repente un sentimiento fuerte de placer, o llegar a casa después del trabajo y ser recibido por tu hijo.


Cuando te sientas a comer en un restaurante elegante definitivamente te sientes muy bien y eso es porque estás feliz, estás disfrutando de lo que tienes.


Tener y No Tener


Sin embargo, observa las cosas que aparecen en las listas de las personas. Una cosa es clara: Si quieren ser felices están transitando por el camino equivocado. No estoy diciendo que no deberían luchar por todas esas cosas, sino que simplemente deberían disfrutar y tener placer de las cosas que ya tienen.


Observa tu propia lista. ¿Cuántas de las cosas que has escrito tienes actualmente? Si sólo tienes algunas e inclusive si no tienes ninguna, seguro estarás diciendo: "Mi felicidad depende de X, Y y Z". Sinceramente espero que las obtengas en un futuro cercano, pero ¿qué hay acerca de ser feliz hoy?


Lo que quiero que veas es que ya tienes muchas e increíbles bendiciones. Es muy enriquecedor y productivo notarlas y es por eso que quiero que hagas otra lista. Esta vez escribe 25 de las bendiciones más grandes que tienes actualmente en tu vida.


Estas son algunas de las cosas que la gente comúnmente escribe en sus listas:
Tengo manos.
Tengo pies.
Tengo ojos.
Mis padres están vivos.
Uno de mis padres está vivo.
Estoy vivo.
Tengo hijos.
Tengo un buen amigo.
Tengo una casa.
Amo a mi esposa o esposo.
Mi esposa o esposo me ama.
Aprendo algo nuevo cada día.
Sé leer y escribir.
Vivo en Estados Unidos, Canadá, México, etc....
Soy relativamente sano.


Ahora tienes dos listas:


Lista A: Las cosas que necesitas para ser feliz.


Lista B: Las bendiciones que ya tienes.


Ahora te quiero enseñar algo increíble. ¿Cuál de las dos listas crees que tiene mejores cosas escritas? Por ejemplo: En la lista A pusiste un millón de dólares (o un billón si eres realmente ambicioso), y vamos a decir que pusiste "ojos" en la lista B.


¿Qué preferirías tener: ojos o un millón de dólares? ¿No te importaría perder tus piernas por esa cantidad de dinero?


¿Cuál es el precio que marca la etiqueta de la vida?


Sin excepción alguna, les he enseñado a las personas que la lista de lo que tienen es mucho más valiosa que la lista de lo que piensan que los haría felices. Entonces, si la gente ya tiene una lista de bendiciones increíbles y no están satisfechos ¿por qué deberían pensar que serían felices si tuvieran más cosas?


No te imaginas la gente con la que he hablado y que a pesar de tener muchos problemas llegan a reconocer lo invaluable que son sus bendiciones.


Los únicos que estuvieron renuentes a reconocer la cantidad de cosas increíbles que tenían en sus vidas fueron los que estaban cerca del suicidio. El suicidio viene por pensar obsesiva mente en las carencias de la vida.


¿Qué puedes aprender de todo esto? Que es maravilloso querer cosas nuevas, pero tienes también que tener placer del presente. La fórmula no es: "Si sólo tuviera X podría ser feliz" - pues no serías feliz. Cuando tengas X, vas a dedicarte a obtener Y. No tiene nada de malo querer tener X o Y, pero ¿por qué no disfrutar lo que ya tienes mientras tanto?


El Campo de Entrenamiento para la Alegría


Me acuerdo de la primera vez que enseñé en una clase el tema de la felicidad. En una parte de la clase, le pedí a mis alumnos que hicieran una lista de los placeres que tuvieron ese día. "Escojan cosas que realmente hayan sentido muy fuerte", les dije.


Adivina qué estaba escrito en la lista. Cosas como: "conciencia de Dios" y "ayudar a una viejita a cruzar la calle".


Les dije: "No quieran aparentar, esas son cosas que piensan que deben decir. Quiero que me digan algo que realmente sintieron".


Una niña que estaba sentada al fondo del salón, con vergüenza levantó la mano y preguntó: "¿Una deliciosa taza con café en la mañana, sirve?".


Le pregunté: "¿cómo te sentiste cuando la tomaste?".


"Fantástico" - me dijo.


"Yo me senté al sol antes de comenzar la clase y me sentí muy a gusto" - dijo otra persona.


"Yo recibí una llamada de mi hermana hace unas cuantas horas" - dijo un tercero.


Esos fueron realmente buenos ejemplos.


Cuando le pido a la gente que recuerden un momento de felicidad, piensan que estoy buscando que me contesten algo santo o fuera de lo común. Eligen cosas demasiado grandes que creen que deben sentir, pero que probablemente no sienten. Además, no nos pasan muchas cosas grandes a lo largo del día. La vida está compuesta de miles y miles de momentos pequeños.


La verdad es que la felicidad es el estado natural del ser humano. Observa un bebé por unos cuantos minutos. Los bebés no parecen tener demasiada dificultad para ser felices.


Para que entiendan mejor el tema suelo llevar helado a los seminarios. El estado de ánimo de todos generalmente cambia y muestran puras sonrisas. El helado hace el truco - les hace olvidar sus problemas y los enfoca en la bondad de la vida. El estar feliz debería ser un placer sentido en todas partes, no sólo un concepto abstracto que queda en la mente.


Observa durante tres días tus momentos de felicidad. Cada vez que sientas un momento de placer, identifícalo. Vas a ver que son pocos y no suceden muy seguido - no porque son pocas las oportunidades de sentirlos, sino porque estás preocupado o estás pensando en lo que está mal.


Cada momento puede ser vivido con placer. Si pudieras, de repente, ver o escuchar por primera vez estarías lleno de alegría... por lo menos durante un día entero.


Observar una flor, ver a un amigo caminando hacia ti, disfrutar algo que estás comiendo; todos estos son momentos de felicidad.


La gente me pregunta frecuentemente si debería escribir sus momentos de felicidad y mirar la lista diariamente. La verdad es que no debemos de estancarnos con los viejos placeres. Cada segundo trae nuevos placeres. ¿Para qué necesitas ver la lista de los placeres que viviste ayer?


La felicidad es la actitud de percibir el bien que constantemente viene hacia nosotros. Hay tanto bien viniendo a cada minuto que no hay necesidad de volcarnos al pasado. No necesitamos tomarnos de una cuerda, para impedir ahogarnos, si estamos pisando tierra firme.


La clave está en acostumbrarnos a observar las cosas buenas, en lugar de quejarnos todo el día de las cosas que están mal. Me refiero a esto como un tipo de campo de entrenamiento. En un campo de entrenamiento militar, por ejemplo, el ejército le enseña al soldado cómo hacer las cosas instintivamente aunque nunca la haya hecho antes en su vida, como desarmar y armar un arma. Tenemos que trabajar para obtener los hábitos de la felicidad. Estamos tan programados para ver lo malo o tan acostumbrados a dar por sentado las bendiciones, que nos volvemos insensibles a todas las cosas interesantes, buenas y agradables que nos rodean.


Sentir Alegría por el Futuro


Los seres humanos viven en el tiempo. He encontrado que no es suficiente para la gente sentirse bien en el presente; también necesitan sentirse optimistas respecto del futuro. Este optimismo es llamado "alegría".


Alegría significa sentirse emocionado y entusiasmado acerca del futuro.


Una persona que siente que la vida es maravillosa hoy, pero que está preocupada y desilusionada por la semana entrante, pierde totalmente el sabor de la vida.


Llevé a mis hijos a un viaje a Disney hace unos cuantos años. Estaban tan emocionados la noche anterior que les fue muy difícil ir a dormir.


¿No sería increíble si pudiéramos vivir así - tan emocionados acerca de lo que ocurrirá al día siguiente – que no deseamos tener que ir a dormir por la noche?


La alegría nos da un sentimiento de poder y energía.


En la televisión norteamericana había un juego llamado "El Barrido del Supermercado", en el cual los concursantes tenían un carro de supermercado en una gran tienda y les daban dos minutos para tomar todo lo que pudieran. El carro de la persona que contuviera la mercancía de mayor precio ganaba. La gente corría a lo largo y ancho de la tienda como canguros salvajes.


Este es un ejemplo exagerado del poder de la alegría (por cierto, si tienes alegría por el futuro pero no por el presente estás a la mitad del camino).


La gente utiliza muchos métodos para alcanzar la felicidad. Algunos de ellos lo hacen muy bien, pero otros están condenados a fracasar. Vamos a ver dos ejemplos:


Ilusión


Tengo que ser muy cuidadoso en la manera en la que explicaré este concepto, porque sino pueden malentenderse Los deportes profesionales son un muy buen ejemplo de este tipo de alegría. ¿Qué pasa cuando un equipo de béisbol gana la serie mundial? La ciudad se vuelve loca. Miles de personas salen a las calles gritando: "somos los campeones, somos campeones".


Cuando estaba en la universidad, los Tigres de Detroit ganaron la serie mundial. Detroit era mi ciudad natal. Un año antes, la ciudad había tenido el peor disturbio racista en la historia de los Estados Unidos.


Fui con unos amigos al centro de la ciudad. La gente estaba bailando encima de sus coches, la gente se abrazaba una con otra y llevaban letreros con la "V de victoria". Fue muy divertido.


La razón por la cual llamo a esto "ilusión" es porque no se convierte en algo significativo, se disipa rápidamente.


La alegría viene por sentir un tipo de poder: "Mira lo que acabamos de hacer. Podemos hacer lo que sea si trabajamos juntos". Esto es la alegría. Pero sólo porque 25 jugadores de béisbol ganaron el campeonato mundial no significa que en el futuro van a poder lograr muchas otras cosas.


Por eso es que no es duradera.


Otro ejemplo de esto es ganarse un millón de dólares en la lotería. La alegría es que vas a poder hacer lo que quieras. Pero si no sabes lo que quieres, vas a perder el control, y la oportunidad seguramente se va a ir de tus manos.


He leído una gran cantidad de historias sobre personas que se ganan la lotería, compran barcos, toman vacaciones, compran una casa nueva y están invadidos por oportunistas. Sin darse cuenta, la vida de ellos con ese dinero es peor que antes. Difícil de creer, pero cierto. Sin embargo, es una muy buena oportunidad.


Lo Real


Las personas realmente sienten alegría cuando se casan o tienen un hijo. La vida comienza a tener un sentido mayor. La alegría viene por la anticipación de compartir el resto de tu vida con alguien que verdaderamente amas. El futuro es brillante. Van a haber paseos en el parque, bebes, partidos de fútbol infantiles, adolescencia, una boda.


Contribuye a una mejor vida - la realidad debajo de este concepto es cierta.


Esto proviene del sentimiento de que estás haciendo algo con tu vida que te dará un significado eterno. Es lo que los seres humanos buscan. Este tipo de alegría viene cuando, por ejemplo, experimentar que estás creciendo en sabiduría, que estás mejorando la vida de otras personas o que estás cambiando el mundo.


Cuando la gente piensa que son un mero "cero a la izquierda", que su existencia no se nota, no pueden sentir un sentimiento de alegría. Es por eso que necesitamos sentir que nuestras relaciones tienen permanencia, que nuestra sabiduría y buenas acciones tienen un valor duradero.


Mucha gente siente - y yo soy uno de ellos - que creer en Dios y en la vida después de la muerte es una parte importante para este sentimiento de optimismo y alegría.


Fuente: Extraído del libro... Poderes del Alma, es un articulo escrito por http://www.aishlatino.com,






Para terminar les dejo este cuento... El efecto 99



Esta era una vez un rey que estaba en busca de la felicidad ya que aun cuando tenía todos los placeres a su alcance debido a su inmensa riqueza, siempre se sentía vacio y nunca estaba satisfecho con lo que poseía. Tal era su infelicidad que admiraba a uno de sus sirvientes más pobres, que sin importar su condición económica, irradiaba dicha y gozo sincero por la vida.


Motivado por lo anterior, fue con el sabio del reino a solicitar su consejo y le pregunto: ¿Cómo es posible que uno de mis sirvientes, aun siendo pobre sea más feliz que yo, el gran rey?


El sabio hizo una pausa y le contesto: Para poder explicarte la razón de tu infelicidad y de casi todos los hombres, necesito que comprendas EL EFECTO 99.


¿Y qué significa eso? pregunto el rey.


Para que lo puedas comprender necesito que consigas un costal con 99 monedas de oro. En el momento que lo tengas ven y podré explicarte.


El Rey ni tardo ni perezoso fue de inmediato a conseguir lo que el sabio le había pedido y regreso con el. El sabio le dijo que lo que seguía para poder comprender EL EFECTO 99 era que siguieran a escondidas al sirviente hasta su casa, cosa que hicieron esa misma noche.


Cuando el sirviente entro a su casa, el sabio puso el costal con las 99 monedas en la entrada de su casa, toco a la puerta y corrió a ocultarse junto con el rey. Cuando el sirviente salió, vio el costal, lo recogió y se metió de nuevo a su hogar. El sabio y el rey prosiguieron a espiarlo desde la ventana.


Cuando abrió el costal, el sirviente quedo asombrado con su contenido, estaba encantado y sin perder tiempo comenzó a contar todas las monedas. Cuando terminó el conteo, se rascó intrigado la cabeza y comenzó de nuevo el conteo ya que el suponía que le hacía falta una moneda para completar las 100.


Al terminar el segundo recuento el sirviente se desespero y comenzó a buscar debajo de la mesa sin rastro alguno de esa moneda perdida, por lo que comenzó a angustiarse.


Fue entonces cuando el sabio le dijo al Rey: Te das cuenta, eso es justamente a lo que me refería con el efecto 99. El sirviente, al igual que tu, han dejado de valorar la mayoría de sus bendiciones para enfocarse en los pequeños detalles que “creen” les hacen falta. En ello radica la infelicidad del ser humano.




jueves, 6 de diciembre de 2012

Un cuento para niños y adultos. Especial para estas Navidades... La Estrella Verde



Por esta época nuestros hijos tienen mucho tiempo libre y es el mejor momento para compartir con ellos estos cuentos con moraleja, otra forma de enseñarles algunos valores que por siempre deben estar presentes en su vida, para asirnos de ellos cuando llegamos a adultos.






En el cielo existían millones de estrellas... estrellas de todos los colores: blancas, plateadas, verdes, doradas, rojas, azules.



Un día, inquietas, ellas se acercaron a Dios y le dijeron:

Señor Dios, nos gustaría vivir en la tierra entre los hombres.



- Así será hecho, respondió el Señor. Las conservaré a todas ustedes pequeñitas, como son vistas para que puedan bajar a la tierra.



Cuéntase que en aquella noche hubo una linda lluvia de estrellas. Algunas se acurrucaron en las torres de las iglesias, otras fueron a jugar y a correr junto con las luciérnagas por los campos, otras se mezclaron con los juguetes de los niños y la tierra quedó maravillosamente iluminada.



Pero con el pasar del tiempo, las estrellas decidieron abandonar a los hombres y volver para el cielo, dejando la tierra oscura y triste.



- ¿Por qué volvieron?, preguntó Dios, a medida que ellas iban llegando al cielo.

- Señor, no nos fue posible permanecer en la tierra, allí existe mucha miseria y violencia, mucha maldad, mucha injusticia.



Y el Señor les dijo: ¡Claro! El lugar de ustedes es aquí en el cielo. La tierra es el lugar de lo transitorio, de aquello que pasa, de aquello que cae, de aquel que yerra, de aquel que muere, nada es perfecto. El cielo es el lugar de la perfección, de lo inmutable, de lo eterno, donde nada perece.



Dios habló de nuevo: Nos está faltando una estrella, ¿será que se perdió en el camino?



Un ángel que estaba cerca replicó: No Señor, una estrella resolvió quedarse entre los hombres. Ella descubrió que su lugar es exactamente, c donde existe la imperfección, donde hay límite, donde las cosas no van bien, donde hay lucha y dolor.

- ¿Qué estrella es esa?, volvió Dios a preguntar.

- Es la Esperanza Señor. La estrella verde; la única estrella de ese color.







Pero el cuento no termina aquí... ¿Quieren saber qué pasa cuando se enferma la Esperanza?






En un pueblito lejano ....

Un forastero desaliñado llegó... como venía cansado, se sentó al lado de la fuente, en medio de la plaza.Después de refrescarse el rostro y las manos, se dispuso a reponer fuerzas sacando de su mochila un pedazo de pan y algo de queso. Mientras comía pausadamente, no dejaba de mirar a un lado y a otro como si estuviera asombrado. Había conocido muchos pueblos semejantes a aquél, por eso no se explicaba la rara sensación que lo embargaba:




"«¡Hummmm, aquí pasa algo! ¡Algo raro tiene este pueblo!», murmuró para sus adentros.

En aquel momento, de una casa cercana a la plaza salió un niño. Con paso cansino se dirigió a la casa de al lado y llamó a la puerta. Al poco rato se le acercó otro niño y ambos se sentaron en el umbral después de un breve saludo.

Pasaba el tiempo. Los niños no hablaban entre ellos y en sus caras se reflejaban el desgano y el aburrimiento. Uno de ellos tomaba piedrecitas del suelo que luego arrojaba enfrente sin prestar atención, el otro parecía ensimismado en la contemplación de sus uñas...

El forastero los miraba sorprendido, ya que estaba acostumbrado, al llegar a un nuevo pueblo, a verse rodeado de niños que le preguntaban de dónde venía y hacia dónde iba. Aquellos dos, en cambio, parecían ignorarlo, aunque de vez en cuando lo mirasen de reojo.

El asombro del forastero fue aumentando cuando vio que otros niños iban reuniéndose alrededor de los dos primeros. Se sentaban en el suelo y permanecían allí sin decirse nada... ¡Qué niños tan raros!

Precisamente aquella hora, la de la siesta, era la mejor para jugar libremente, lo había sido siempre, ¿por qué no jugaban aquellos niños?, ¿por qué teñían el aburrimiento marcado en sus miradas?

Pensando en ello, tomó su cantimplora y después de beber decidió resolver aquel misterio...

–¡Hola, chicos! ¿Qué tal? ¿No saben a qué jugar?

Los niños se miraron entre ellos.

–¡Se nota que no es de aquí! –le respondió uno melancólicamente.

–Así es, y estoy asombrado de ver unos niños como ustedes, con esas caras, sin saber qué hacer, yo que en tantos pueblos he estado…

–¡Éste no es un pueblo como los demás! –lo interrumpió una chiquilla malhumorada.

–¿Estás enojada conmigo? –el forastero se rascaba la cabeza confuso.

–Bueno, usted es forastero y no sabe nada de nuestra desgracia... –añadió un tercero con aire desganado.

–¿Una desgracia? ¡Ya lo creo que lo sé! Tener que ir todos los días a la escuela. Es eso, ¿verdad?

Por lo visto el forastero quería hacerse el gracioso, pero no tuvo mucho éxito ya que los niños siguieron callados con un gesto de enojo en sus rostros. Quizá por eso el forastero cambió de tono:

–Por favor, ¿quieren decirme qué les pasa? ¿Qué pasa en este pueblo?...

Esta vez los niños parecieron comprender su interés. Dudaron un momento, pero luego le hicieron un lugar a su lado.

–Mire, lo que ocurre es lo siguiente –empezó a decir el que parecía mayor de todos–: los niños de este pueblo estamos muertos de aburrimiento. No tenemos ganas de jugar... Una noche una estrella verde apareció en el cielo y desde entonces no hemos vuelto a tener ganas de jugar... No sabemos qué hacer, no se nos ocurre nada, hemos probado casi todo y todo ha sido inútil. ¡Nos aburrimos como hongos! Nuestros padres también están muy preocupados, nos han llevado a muchos médicos...

–¿Y qué? –el forastero estaba cada vez más interesado.

–¡Y nada! Seguimos más aburridos que antes.

–Antes nos bañábamos en el río...

–Y atrapábamos renacuajos...

–Jugábamos al escondite, andábamos en bicicleta, patinábamos...

El forastero no los dejó seguir con sus añoranzas, los niños se quedaron boquiabiertos al oírle decir:

–¡Pero si está bien claro! ¡La estrella verde! ¡Cómo no me he dado cuenta antes! Ya me parecía a mí que en este pueblo había gato encerrado –se daba golpes en la frente como si estuviera enojado con ella–. No se preocupen. Yo sé cómo arreglar esto. Les diré lo que tienen que hacer...

Los niños estaban deslumbrados por la sorpresa. Algunos comenzaron a mirarle con desconfianza... pensando que aquel hombre quería tomarles el pelo, pero la mayoría se apretujó a su alrededor, ansiosa por escuchar sus palabras:

–Esa estrella está enferma, por eso es de color verde... ¡Sí, sí, no me miren con esa cara! Y si quieren jugar, pasarlo bien y vivir como antes, tendrán que curarla.

–¡Una estrella enferma! ¿Y cómo la podemos curar?

–Escuchen atentamente porque no hay tiempo que perder. Tienen que conseguir una botella verde y mañana al amanecer, cuando salga el sol, deben abrirla y dejar que dos rayos de sol entren en ella. Ciérrenla bien. Durante el día, manténganla en el río, en un lugar donde no pueda llevársela la corriente... Dentro de la botella los dos rayos de sol irán agrandándose y fortaleciéndose. Y a la noche, cuando aparezca la estrella verde, suban a una montaña y desde allí apunten la botella hacia la estrella enferma... Quítenle el tapón y proyecten los dos rayos solares hacia la estrella verde... ¿Entendieron?

–¿Eso es todo?

–¿Así se curan las estrellas verdes? -¿Al día siguiente podremos volver a jugar?



Los niños empezaron a acosarlo con preguntas, pero el forastero los interrumpió enseguida:

–¡Bueno, bueno... no he terminado todavía! Ya saben que las estrellas están muy lejos y no les puedo decir cuánto tiempo van a necesitar esos dos rayos de sol para llegar a la estrella verde... Así que, después de hacer lo que les he dicho, falta lo más difícil: ¡ESPERAR! No me pregunten cuánto tiempo, porque no lo sé... –los niños parecían un poco desilusionados–. Por eso les aconsejo hacer bien lo que he dicho y esperar pacientemente.



El forastero se levantó del suelo, sacudió sus viejos pantalones...

–Bueno, tengo que marcharme ya, el camino me espera... –sonreía feliz–. ¡No se preocupen, todo se arreglará!

Tomó del suelo su mochila y se la colgó al hombro.

–¡A ver si cuando regrese a este pueblo, los encuentro felices y contentos! ¡Adiós!

–¡Adiós! –los niños estaban algo desconcertados.

Él se volvió varias veces para saludarlos con la mano y se fue alejando lentamente sin mirar hacia atrás.



–¿Será verdad todo lo que ha dicho? –preguntó a los demás un niño con aspecto de despertarse de un sueño...

–Podemos probar. No tenemos otra salida –decidió el que parecía el mayor de todos.

Los niños durmieron poco aquella noche. Y ya antes del amanecer se reunieron todos en la plaza. No les fue difícil encontrar una botella verde, ni guardar en ella los dos primeros rayos del sol. Durante el día mantuvieron guardada la botella en el río y a la noche, quitándole el tapón, enviaron su contenido a la estrella verde.



Y empezaron a esperar. Se fueron enfriando los días, las golondrinas huyeron, los senderos se cubrieron de hojas cobrizas y las puertas de la escuela volvieron a abrirse para los niños. Éstos, a pesar del tiempo transcurrido, seguían malhumorados y apáticos, sin ganas de jugar. Mirándolos, la gente del lugar se entristecía, así que aquel pueblo fue convirtiéndose en un pueblo triste, el más triste del mundo.



Bueno, no todos sufrían por aquella desgracia que aquejaba a los niños... El maestro, por ejemplo, vivía mucho más feliz que antes. Los niños ya no lo hacían rabiar, ni golpear furiosamente la mesa queriendo imponer un poco de silencio... Era viejo y estaba cansado, así que la calma y la apatía de los niños le venían a las mil maravillas.

–Maestro, ¿cuánto tiempo pueden tardar dos rayos de luz en llegar a una estrella? –preguntaron una vez los niños.

El maestro se extrañó de aquel repentino interés y se puso en guardia.

–Pero, ¿qué me están preguntando? ¡A qué distancia están! Vamos a ver, ¿es que todavía creen en lo que les dijo el vagabundo? ¡Qué inocentes! Aquello fue una broma, ¡quién puede tragarse esa historia! ¡Sólo me faltaba escuchar estas tonterías! ¡Vamos, vamos..., sigan estudiando!



Pero de noche, cuando nadie lo veía, el viejo maestro se quedaba mirando al firmamento, temeroso de que la fórmula del forastero surtiera efecto... Como para tranquilizarlo, la estrella enferma aparecía en el cielo más verde y brillante que nunca.

–¿Tan lejos está esa maldita estrella o es que aquel forastero nos engañó a todos? –se preguntaban los niños, crispados.



Cuando los árboles quedaron totalmente desnudos, el frío aire del invierno obligó a los niños a quedarse junto al fuego. Se olvidaron del forastero y también de que algún día tuvieron un poco de esperanza. Los patines y las bicicletas se oxidaron, se desinflaron las pelotas, se perdieron las figuritas y las bolitas, las muñecas se cubrieron de polvo y todos los demás juguetes fueron quedando arrinconados en ese pueblo desdichado.



Pero una tarde, pasó algo realmente extraordinario:

–¡Eh, miren cómo se está poniendo el cielo! –exclamó alguien en la escuela.

Todos los niños se acercaron a las ventanas.

–¿Pero qué es lo que pasa ahora? ¡Vuelvan a sus bancos! ¡Siéntense ahora mismo!

Pero el pobre maestro fue el primero en quedarse maravillado al ver los inusitados colores con que se estaba cubriendo el cielo: nubes de un color muy vivo, medio grises, medio verdes... de tonos brillantes y fulgurantes. ¿Qué era aquello? El maestro no había visto cosa igual en su vida... Enseguida empezó a nevar. Una nieve fina y verde.

–¡Nieve verde! ¡Nieve verde! –el maestro palideció de miedo.



En unos instantes todo el pueblo quedó verde. Verdes sus tejados y chimeneas, verdes las ramas de los árboles y la torre de la iglesia. Las cabras del monte, la leña partida, los carros y hasta la ropa tendida quedaron verdes y relucientes...



Los niños, locos de alegría, se tiraban bolas de nieve verde, gritaban, se revolcaban, corrían de un lado para otro.

–¡Eh, nuestros niños están jugando de nuevo! ¡La estrella verde se ha curado! –gritó alguien, entusiasmado.



La gente salió de sus casas, se abrazaban y lloraban de alegría viendo a los niños reír, gritar, correr, jugar, jugar, jugar...

Fue una noche inolvidable. Se organizó una fiesta impresionante, con música, bailes y juegos en medio de la verde nieve. Sólo el maestro, refugiado en su escuela, parecía desolado.

«¡Nieve verde! –se decía–. Los niños tenían razón..., aquel forastero tenía razón... Ahora la estrella se ha curado, ¡ay, ay!... Todo volverá a ser como antes.



Al día siguiente, un pálido sol fue derritiendo la nieve. Todos miraban con tristeza deshacerse ante sus ojos aquella maravilla que había devuelto la alegría y la esperanza al pueblo. La nieve desapareció pero no así la alegría de los niños, que duró siempre, unas veces mayor y otras veces menor... como suele ser normal, y como pasa en los pueblos que no han visto jamás una estrella verde.






Pero... cuando las otras estrellas miraron para la tierra, la estrella no estaba sola. La tierra estaba nuevamente iluminada porque había una estrella verde en el corazón de cada persona. Porque el único sentimiento que el hombre tiene y Dios no necesita retener es la esperanza.




Dios ya conoce el futuro y la Esperanza es propia de la persona humana, propia de aquel que yerra, de aquel que no es perfecto, de aquel que no sabe como será el futuro.



Recibe en este momento esta estrellita en tu corazón, la esperanza, tu estrella verde. No dejes que ella enferme y mucho menos no permitas que se aparte de ti. . Ten certeza que ella iluminará tu camino, sé siempre positivo y agradece a Dios todo. Se siempre feliz y contagia con tu corazón iluminando a otras personas.




Tomado de la Red y de www.taringa.net y colección Te Cuento.

Nunca debemos rendirnos... Siempre hay algo que podemos hacer

Este vídeo habla por mi... Nunca te rindas, por difíciles que sean los problemas... porque las circunstancias te sean adversas... porque la vida y la humanidad te pongan trampas... por lo que sea... Nunca te rindas! Da la batalla, porque la vida y tu merecen una nueva oportunidad!.


martes, 27 de noviembre de 2012

Podemos ser E X I T O S O S ...si realmente nos lo proponemos.


¿Te has preguntado alguna vez qué significa ser exitos@?

Me considero por naturaleza una mujer luchadora y emprendedora ... utilizo mi inteligencia creativa tanto en la vida diaria como en los negocios y creo que poco a poco lo voy logrando, eso sí,  abriéndome paso ante los diferentes obstáculos con los que he tropezado en mi vida.  

Para mi ser una persona exitosa es lograr una meta propuesta que por supuesto me traiga bienestar personal.
Algunas de las cosas que he tenido presente para lograrlo han sido:
Ser oportuna, independiente, trabajadora, segura de mí misma, disciplinada, juiciosa, adaptable, equilibrada, constante y enfocada en lo que quiero.

Sabemos que para lograr metas se requiere de esfuerzo y constancia, pero también  pasión por aquello que hacemos, lo mismo que de nuestro propio reconocimiento y aprobación.
Puede sonar que soy un poco petulante o engreída .. poco humilde, pero no es así, es necesario que nosotros mismos nos valoremos para lograr cualquier cosa que nos propongamos y tener éxito. 

Muchas veces escuchamos decir que alguien... un amigo o familiar etc... "fracasó en el intento", pero eso solo implica que renunció o desistió en plena lucha.
Sabemos que de cada fracaso se aprende, cada intento es una oportunidad de mejorar, la constancia es la esencia del éxito, por eso no debemos nunca rendirnos, la buena intensión no es suficiente y si vemos los fracasos como un aprendizaje llegaremos más rápido al éxito.

Nuestro éxito entonces dependerá del máximo equilibrio entre nuestras habilidades emocionales y nuestros conocimientos, si podemos imaginarlo y creer en ello, podemos crearlo y alcanzarlo.
Para proponernos metas debemos saber qué queremos alcanzar, desafortunadamente  muchas veces no sabemos lo que queremos realmente o pensamos muy en el fondo que ese algo que queremos es inalcanzable, entonces debemos comenzar por creernos exitosos, siendo positivos, con fe y confianza, ser  honestos, responsables y coherentes, conocedores también de que siempre habrán obstáculos que querrán entorpecer o desviarnos del camino, pero tranquil@s... todo sucede por una razón, todos tenemos el poder de manejar y controlar cómo afectan esos obstáculos el desarrollo de nuestra vida.

¡Las personas exitosas trabajan duro para lograr lo que quieren y en eso se enfocan, en lo quieren! (Esto es lo fundamental)

Me gustaría contarles a mis lectores algunos "trucos", si me permiten llamarlo así, por no decir consejos...  que todos podemos y debemos desarrollar para lograr ser exitosos...

Las dificultades son momentáneas .. esto tenlo presente siempre... y el éxito comienza en tu mente, son los primeros pasos, el éxito como la felicidad dependen de ti, por eso enfocate  en aquello que deseas con pasión, asegúrate de que sea una meta posible y realizable, haz todo lo que necesites hacer para alcanzar tu ambición, sin importar el tiempo que necesites para ello, no desistas, no renuncies, define tu plan, no solo lo intentes, hazlo, no podemos controlar lo que pasará ¿el futuro es incierto? si, y como no es seguro debemos mantener un equilibrio, el querer ser exitoso no puede confundirse con un deseo incontenible que nos obsesione, al punto de posponer actividades, relaciones y calidad de vida del aquí y el ahora por un futuro desconocido que solo generará angustia y ansiedad.

No podemos perder el enfoque del tiempo presente, no podemos proyectar el éxito solo en el futuro, una persona exitosa es aquella que equilibra su tiempo, disfruta del día a día, comparte con los suyos tiempo de calidad, sin perder de vista la perspectiva de sus metas a largo plazo. Seria un error pensar que solo cuando logremos metas seremos felices y exitosos... "un día cuando me gradúe"... "cuando logre montar mi negocio"...  "cuando tenga el carro que quiero"....  Así nos perdemos de vista la verdadera vida, no disfrutamos, no compartimos y se pasan los años corriendo tras un sueño que solo nos trae depresión y ansiedad.
Pongamos los pies bien puestos sobre la tierra, el éxito también es disfrutar de tu familia, compartir con tus amigos, tener el tiempo de leer un buen libro y dedicar tiempo libre a aquellas cosas que te nutren como ser humano, el recorrido es lo verdaderamente exitoso, así que toma la decisión, tu camino es tu aventura, maravíllate con tu camino, apasiónate con el y pon tus conocimientos en practica, no basta solo saber como hacer las cosas, hay que hacerlas y allí esta el secreto, no puedes esperar a estar motivado para comenzar a actuar, simplemente actúa y luego te veras motivado en seguir adelante con más fuerza.

sábado, 10 de noviembre de 2012

Errores... desaciertos... Sin embargo todo tiene una razón de ser.


Hace poco leía algunas frases populares relacionadas con la palabra "Error", y a mi pesar todas ellas me recuerdan lo frágiles que somos los seres humanos...  

"En la escuela de la vida lo que no me mata… me fortalece".
"Fracasar es repetir el mismo error sin haber escuchado el mensaje que esa equivocación tenia para ti".
"El arte de vencer se aprende en las derrotas".
"No es malo equivocarse, lo malo es no reconocerlo".
"Los baches también conforman el camino".
"Las imperfecciones nos recuerdan que somos humanos".
"Posiblemente los peores errores de nuestra vida son los que no cometemos".
"Tu mejor maestro es tu último error".
"La vergüenza de confesar un error hace cometer muchos otros".
"De hombres es equivocarse, de locos es persistir en el error".

A veces hacemos cosas o "cometemos errores" de los que después nos arrepentimos… pensamos que tener éxito implica hacer lo correcto siempre y obtener los mejores resultados en todo lo que hacemos…
Pero no es así!!!  Claro que tenemos la intención de lograr nuestros objetivos cada vez que entramos en acción, y además es necesario que nos demos el permiso de tener desaciertos… de llorar, de reír, de enojarnos por lo que dijimos o hicimos (¡incluso no hicimos!), de saber que aunque tratamos y lo deseamos mucho, no pudo ser…Todo esto le da sentido a nuestra vida. 

Los pseudo "errores" que cometemos reafirman nuestros sueños y nuestras metas... Nos guían. No hay día sin noche. Ni luz sin oscuridad. Ni frío sin calor. Algunas veces, simplemente, hacemos mal las cosas, y otras... son solo aciertos. Si nunca tuviéramos un obstáculo en nuestra vida, no tendríamos la posibilidad de desarrollar muchas de nuestras capacidades y aquellas partes de nuestra personalidad que, de otro modo, quedarían latentes y nunca descubriríamos.

Siempre podemos hacer las cosas de una mejor manera si aprendemos que los errores son enseñanzas que debemos atender... si hicimos o dijimos cosas que nos hirieron o hicimos un daño a alguien en cierto momento, todo tenía una razón de ser... cuando lo reconocemos podemos enmendar el error, perdonarnos  o pedir perdón es lo que nos queda, luego lo que vendrá será mucho... mucho mejor.

sábado, 3 de noviembre de 2012

Liberándonos de enfermedades...

Hay muchas razones por las cuales nos enfermamos, sin embargo la mayoría de ellas guardan relación con nuestras emociones... el temor, la falta de amor...  los temas no resueltos, las rabias, las heridas del pasado... y podría enumerar muchas más, pero tal vez la que causa más daño es la incapacidad de PERDONAR.

Enfermamos porque no perdonamos y sentimos necesidad de vengarnos...  enfermamos porque muchas veces no somos capaces de hablar claro y defender nuestros puntos de vista.
Enfermamos porque nos falta valor para afrontar la vida con todos sus altibajos,  porque nos falta confianza en nosotros mismos, porque nos rechazamos... porque queremos controlarlo todo, porque estamos llenos de culpas y remordimientos...  y no somos capaces de perdonarnos, y tampoco perdonamos de corazón a los demás.

Que difícil es comprender nuestro malestar y el malestar de las personas que nos rodean, si pudiéramos entender que cuando alguien nos grita, nos ofende...  nos critica o nos hace daño, en la mayoría de los casos no lo hace porque nos quiera mal, sino porque esa persona  se siente mal, algo malo está pasando por su vida.

Recuerdo que una persona  muy especial me dijo: cuando alguien esta mal es como un animal herido, tu tratas de ayudarlo pero el no entiende... entonces te ataca!

Muchas veces la rabia contenida nos  lleva al enojo y ese enojo genera angustia y cuesta  manejarla,  esto sucede porque en  ocasiones sentimos temor de decir lo que nos pasa, por miedo a que nos dejen de querer o nos dejen de aceptar, o sencillamente por miedo a  que el otro sea quien se enoje con nosotros.

Otras veces nos guardamos dentro lo que queremos decir, porque pensamos que si lo decimos tal vez lastimemos al otro, cuando en verdad a quien  lastimamos es a nosotros mismos y como una consecuencia más de ese proceder llegan enfermedades que van haciendo su nido en nuestro ser. 
A veces preferimos transitar el camino de enojarnos en silencio en vez de hablar o explicar lo que sentimos, o bien nos aislamos cuando en realidad así estamos pagando un precio que no queremos ni debemos pagar.
Cuando el enojo se instala,  comienza el dolor...  nos conduce al rencor y del rencor pasamos al resentimiento, es en ese momento donde iniciamos la etapa de ir dañando nuestro organismo, perforando células, órganos... y poco a poco iniciamos el camino hacia una serie de enfermedades, que de otra forma no se hubieran presentado... Y así andamos por la vida como un oso herido, dándole manotazos y mordiscos a todo aquel que intente ayudarnos.

Estoy convencida que solo liberándonos de todo ese enojo instalado allí dentro, encontraremos el equilibrio y la armonía que nos permita tener una buena salud y además  ser seres armoniosos, tolerantes y   pacíficos.

 Sin embargo es preciso aclarar que es normal tener dificultades con otras personas, pero  mientras exista la tolerancia,  el respeto, los valores... los principios,  a pesar de las diferencias continuaremos funcionando como amigos, familias, compañeros, vecinos, etc. y lo que es mejor, saludables. 

Y  bueno...  llegamos al punto,  liberarnos de algunas enfermedades sólo se puede hacer a través del perdón, aclarando que perdonar no es lo mismo que excusar, justificar...  en realidad perdonar no es una opción... es una decisión para todo aquel que desee paz interior y una mejor salud, libre de tantas enfermedades que han tenido su origen en esas emociones que no han logrado salir de nuestro cuerpo. 

Perdonar de corazón, con el alma, no nace solo,  se aprende con el día a día,  y esto lo logramos cuando entendemos  que perdonar libera al que perdona, no al que recibe el perdón.

lunes, 22 de octubre de 2012

Flexible... es saber escuchar... comprender y... ser pacientes.

La flexibilidad es saber adaptarse fácilmente a las circunstancias...  a los tiempos y a  las personas...
es saber rectificar oportunamente nuestras actitudes y puntos de vista para lograr un mejor entendimiento y convivencia con los demás.

Flexibilidad no es ceder para evitar conflictos, no significa dejarse llevar y ser condescendientes con todo y con todos... significa saber escuchar, comprender y tener paciencia.


La vida tiene una infinidad de matices, de colores dentro de una escala, como tantas veces hemos escuchado pero aparentemente tan difícil de poner en práctica en nuestra cotidianidad. No nos movemos en lo absoluto del blanco al  negro de nuestras ideas y creencias, sino que podemos matizar esos colores en escalas de grises que nos permitan intercambiar nuestros paradigmas con los del mundo exterior, ayudándonos a tener una vida más armoniosa con nuestro entorno.

Esto tiene que ver con la idea de flexibilizar-nos...  de lograr compartir con los otros a partir de nuestro deseo de intercambiar, y no desde nuestra necesidad de imponernos. Esa flexibilidad nos permitirá sentirnos más relajados en nuestras relaciones, dejando de tener expectativas sobre lo que queremos, y aprendiendo a tomar de los otros lo que tienen para ofrecernos desde su propia espontaneidad, desde lo que son en esencia; y no desde lo que tienen que ser para ser aceptados por nuestras imposiciones.

Y este ejercicio de flexibilización con el entorno tiene aún una consecuencia más beneficiosa y más hermosa para nosotros mismos: la posibilidad de ser más tolerantes con nuestras propias expectativas, con lo que esperamos de nosotros mismos; con la posibilidad de dejarnos de imponer ideas y comenzar a cuestionarlas, permitiéndonos bajar nuestros niveles de ansiedad y siendo más comprensivos con nuestras propias metas y con la posibilidad de no alcanzarlas en el tiempo originalmente establecido.

Podemos rescatar aquella vieja teoría que Charles Darwin postuló a principios del siglo XIX, en relación con la supervivencia del más apto, para reflexionar que ese ser al que se refería en términos de nuestra humanidad tiene que ver con aquel individuo que se adapta con más facilidad a su entorno, el que opone menos resistencia al cambio y a las ideas de otros, en fin, con aquel que muestra mayor capacidad de flexibilidad.

¿Cómo podemos aprender a ser flexibles? 

En primer lugar, aprendiendo a escuchar dejando a un lado la necesidad de elaborar una respuesta inmediata para nuestro interlocutor. Escuchar significa comprender lo que nos dicen, sin tener que refutarlo para imponer nuestro criterio. Significa entender qué nos quiere decir quien nos habla y reflexionar si podemos aprender de aquellas ideas que nos quiere comunicar.

En segundo lugar, cultivando la paciencia, permitiéndonos siempre tomarnos un tiempo antes de reaccionar y querer mostrar lo que creemos, pensando si es importante plantear en ese momento nuestras ideas, o si por el contrario podemos esperar un momento más oportuno o simplemente permitiendo que sean los otros los que se manifiesten.

En tercer lugar, comprendiendo que el respeto hacia nuestras ideas y creencias pasa necesariamente por comenzar a ofrecer ese respeto hacia las ideas y creencias de los otros, no importa si nos parecen descabelladas o no las podemos comprender. A fin de cuenta, el hecho de que no compartamos las ideas o creencias en su totalidad de los demás,  no quiere decir que tengamos que imponer nuestro criterio desde la trinchera de nuestra razón.

Espero  que mis palabras sean una herramienta de reflexión y crecimiento.

viernes, 28 de septiembre de 2012

Cuando hay que tomar decisiones... Hay que soltar lo que no sirve para poder avanzar


Muchas veces no somos conscientes  de la gran carga que llevamos sobre nuestros hombros, provocada por el apego al pasado. Liberarnos del apego del pasado es mucho más que olvidarnos de las cosas tristes que nos sucedieron, significa hacer una nueva relación con todos los recuerdos que guardamos, significa comprender que sólo tenemos experiencias y que en el ahora existe la posibilidad de experimentar otras nuevas, diferentes a las anteriores.  La vida es siempre nueva cada día, todo es nuevo, como un río que fluye y que nunca llevará la misma agua dos veces. 

Aceptar esto nos hará libres para volar a donde queramos, pues cargar con el peso del pasado limita todas nuestras actividades y logros. 


Los dos sacos...

Hay una antigua leyenda acerca de tres hombres, cada uno de los cuales cargaba dos sacos, sujetos a sus cuellos, uno al frente y el otro a sus espaldas.

Cuando al primero de ellos le preguntaron que había en sus sacos, el dijo: "Todo cuanto de bueno me han dado mis amigos se halla en el saco de atrás, ahí fuera de la vista, y al poco tiempo olvidado". El saco de enfrente contiene todas las cosas desagradables que me han acontecido y, en mi andar, me detengo con frecuencia, saco esas cosas y las examino desde todos los ángulos posibles. Me concentro en ellas y las estudio. Y dirijo todos mis sentimientos y pensamientos hacia ellas.

En consecuencia, como el primer hombre siempre se estaba deteniendo para reflexionar sobre las cosas desafortunadas que le habían sucedido en el pasado, lo que lograba avanzar era muy poco.

Cuando al segundo hombre le preguntaron que era lo que llevaba en sus sacos, él respondió: "En el saco de enfrente están todas las buenas acciones que he hecho, las llevo delante de mí y continuamente las saco y las exhibo para que todo el mundo las vea. Mientras que el saco que llevo atrás, contiene todos mis errores. Los llevo consigo a dondequiera que voy. Es mucho lo que pesan y no me permiten avanzar con rapidez, pero por alguna razón, no puedo desprenderme de ellos".

Al preguntar al tercer hombre sobre sus sacos, él contestó: "El saco que llevo al frente, está lleno de maravillosos pensamientos acerca de la gente, los actos bondadosos que han realizado y todo cuanto de bueno he tenido en mi vida. Es un saco muy grande y está lleno, pero no pesa mucho. Su peso es como las velas de un barco "lejos de ser una carga" me ayudan a avanzar. Por su parte, el saco que llevo a mis espaldas está vacío, pues le he hecho un gran orificio en el fondo. En ese caso, puse todo lo malo que escuché de los demás así como todo lo malo que a veces pienso acerca de mí mismo. Esas cosas se fueron saliendo por el agujero y se perdieron para siempre, de modo que ya no hay peso que me haga más penoso el trayecto"...

jueves, 13 de septiembre de 2012

¿Sabes cual es la CLAVE para llegar a los objetivos que te planteas?

La COMUNICACIÓN... Sí, con letras mayúsculas!






La comunicación efectiva es una competencia esencial en las relaciones humanas...  y en el funcionamiento y logro de objetivos tanto en nuestra vida personal como en las empresas.

Casi todos, personas del común... empresarios y ejecutivos  se quejan de una mala comunicación; sin embargo, tienen poca claridad respecto a cómo mejorarla y casi siempre cometen los mismos errores que critican en los demás. 

Estas cinco acciones se pueden implementar para mejorar la comunicación, tanto en el campo de las relaciones humanas como  al interior de las organizaciones.

1. Crear relaciones comprometidas. La falta de comunicación entre las personas y en las empresas se debe en gran medida a una falta de relación sincera entre ellas. Cuando las personas no tienen ese tipo de  relación, evitan acercarse a otros para comunicarles sus observaciones y, cuando lo hacen, estas no son bien recibidas.

2. Establecer una comunicación directa con responsabilidad. La comunicación entre individuos es a menudo inauténtica. Las personas tienden a retener su comunicación o comunicar todo sin mucha reflexión acerca de lo que están diciendo (decirle a los demás todo lo que piensan y sienten). Tanto la comunicación retenida como la comunicación irresponsable dañan las relaciones y la organización.

3. Hablar con el propósito de lograr resultados. A menudo la comunicación entre las personas en general,  la familia, y  en las empresas está repleta de juicios, opiniones y críticas,  lo cual es visible sobre todo en las reuniones empresariales, donde todo mundo opina pero existen pocas conclusiones, acuerdos y compromisos. La comunicación que genera resultados involucra solicitudes y promesas específicas y medibles; es decir, para una fecha exacta.

4. Ser justo en la retroalimentación. Los líderes y las personas, en general, tienden a hablar de lo que está mal, corrigiendo todo el tiempo a los demás. Hablar solo de lo que está mal es injusto e inefectivo porque las personas hacen muchas más cosas bien que mal y  también porque hablar únicamente de lo que está mal genera rechazo y daña las relaciones. Una manera más efectiva de comunicarse con los demás es hablar primero acerca de lo que sí está funcionando (reconocerlos) y después mencionar aquello que requiere corrección o modificación.

5. Crear conversaciones que generen valor en lugar de desperdicio. Una conversación que genera valor, busca encontrar el punto de alineación, definir y tomar acciones sobre este lugar o punto, revisar el resultado obtenido de dichas acciones y ajustar el proceso en busca de una mejora y aprendizaje continuos.   


Seguir estas cinco pautas constantemente nos ayudará a asegurar que nuestra comunicación y la de los demás, genere el tipo de resultados que buscamos. Para lograrlo hay que comenzar con uno mismo, siendo coherente en lo que se dice y en lo que se hace, empezando con la célula de la sociedad... La familia!. 

Fuente: Algunos  apartes del artículo publicado por Eduardo Lan, consultor y conferencista en temas de liderazgo, renovación cultural, transformación organizacional y clima laboral, en la revista Alto Nivel. 

miércoles, 12 de septiembre de 2012

Los ángeles nos ayudan a eliminar las preocupaciones

Cuantas veces nos sentimos sumidos en preocupaciones, y otras tantas creemos que no podremos salir de ellas... ¡Eso no es cierto! 

A mis lectores les  comparto un artículo escrito por Martha Muñoz Lozada, Terapeuta en Sanación y Canalización con Arcángeles, quien nos propone una forma para ayudarnos a eliminar las preocupaciones...



Publicado en el Diario La Nación de Neiva (Huila, Colombia) el 10 de Junio de 2012.

“La preocupación se asemeja a una silla mecedora: te mantiene ocupado, pero no te conduce a ningún lado”. Leí en una publicación de una amiga en las redes sociales y me pareció excelente analogía para empezar la reflexión del día de hoy. Hemos hecho de la preocupación casi un hábito, un modo de vivir y mi objetivo hoy es recordarte que la mayoría de las veces nos angustiamos por cosas que ni suceden aún, como si nos mantuviéramos al acecho de algo negativo. Además, cuando ya estamos en medio del problema, olvidamos que no importa lo complicado de una circunstancia, Dios sabe siempre como resolverla.


Está claro que la preocupación para nada sirve. Es más, produce malestar e invita a otra cantidad de reacciones en cadena como el nerviosismo, ansiedad, tensión y enojo entre otras, que conllevan al deterioro de tus relaciones personales y a dificultades de salud que pueden fluctuar entre migraña, estrés, insomnio, calvicie, dolores musculares y problemas estomacales de toda índole.

Quien permanece preocupado, difícilmente escucha la guía en su interior porque aparte de que se llena de desconfianza y zozobra, se desconecta de si mismo, sumergiéndose en su propio caos y perdiendo la habilidad para ver la “película” completa desde un ángulo exterior.

Los ángeles pueden ayudarte a hacer conciencia de esas cuestiones por las que innecesariamente te angustias a veces y que al final descubres que no revestían tal gravedad, pero que por el contrario si desperdician tu energía vital y tiempo. Además, tu equipo de apoyo celestial te orienta con soluciones creativas para las situaciones que a diario encaras.

La luz y el amor del Padre no tienen limitaciones. Analiza y acuérdate de cuantas veces te has dicho: “¡si yo hubiera sabido que esto se iba remediar de esta forma!”. ¿Cuánto sufrimiento te hubieras evitado, verdad?. Podría contar muchas historias de mi cotidianidad (pero estoy segura que tu también las tienes) en donde he aprendido que para todo siempre hay una solución. Eventos que se ven “imposibles” de resolver, dan un giro inesperado con resultados espectaculares, en donde todo el mundo gana.

Así que no te enredes en tu telaraña de angustias, ni te ahogues en tu propio vaso. Despréndete del drama y la tragedia. Ahórrate el dolor y pide aprender desde el amor. Tampoco te enganches con los problemas ajenos. No confundas preocupación con mostrar interés. La solidaridad nada tiene que ver con angustiarse con las dificultades de las otras personas, sino con apoyarnos y recordarnos que no estamos solos.

Mantente positivo

No te quejes ni te repitas más lo duro que te está tocando, ya que cuando el nivel de preocupación te sobrepasa, lo exteriorizas en tu cuerpo físico y caes en cuadros clínicos. Comprende que la ansiedad aparte de desmejorar tu salud, va creando una especie de jaula que te atrapa. Lo que no te das cuenta es que te conviertes en prisionero y en tu propio carcelero a la vez.  Los barrotes son literal energía de miedo que se desvanece en la medida en que tomas poder de ti mismo, confiando en la magnificencia de Dios que todo lo puede.

Entrega

Deslígate de los problemas y entrégaselos a Dios. En el universo todo tiene un orden. No olvides dar tu permiso para que los ángeles te asistan. Literalmente visualiza que pones todas tus preocupaciones en un empaque y lo envías al cielo, como si hicieras una encomienda.  No tengas ideas fijas de la manera en que tus problemas se pueden solucionar ni pongas condicionamientos.  Para esta labor, y aunque todos los ángeles son en esencia mensajeros, invoca al arcángel Sandalfón. Este bello ser de luz es el encargado de la logística celestial y transmite a Dios todas las plegarias de los seres humanos para que sean contestadas.

Ora

Desde niña siempre he escuchado: ante la preocupación, orar la mejor opción. Para recobrar la serenidad ora a Dios y apóyate en los arcángeles Rafael y Haniel. Respira profundo varias veces, pide también a tus ángeles de la guarda que te rodeen con su energía amorosa y te alivien del estrés y en tu mente o en voz alta expresa algo como: “Dame Señor tu visión de amor, quiero ver esto de otra forma, porque aún no consigo entender con mi mente humana la manera cómo se puede resolver esta situación. Ayúdame a desprenderme de la angustia que me provoca, envíame ángeles adicionales para tranquilizar mi espíritu, para despojarme de mi ego, ampliar mi comprensión e interpretar tus señales. Gracias porque sé que me escuchas y contigo descanso en paz. Amén”.

Ayúdate

Déjale a Dios tu angustia y tú, mejor encárgate de generar armonía en tu interior, llevando equilibrio a tu cuerpo, mente y espíritu. ¿Cómo lo puedes lograr? De muchas maneras, por ejemplo puedes hacer polo a tierra con actividades físicas que te gusten como el arte o el deporte; pinta, canta, teje, trota, monta bicicleta, camina, ve un rato al gimnasio o haz como yo que bailo para literalmente sudar las preocupaciones ya que el cuerpo emocional está asociado con el elemento agua.

Utiliza la música como fuente de relajación, escucha melodías suaves y sanadoras de autores clásicos como Mozart o Beethoven o de la nueva era como Enya o Deva Premal. En el internet encuentras mucho de esto. Además, haz un poco de esfuerzo y pon en tu mente un pensamiento, y en tu rostro una sonrisa que te hagan sentir ligeramente mejor, evocando una imagen, un recuerdo chistoso, algo que te anime.

Dos sugerencias importantes: se muy agradecido y no te lleves a la cama ninguna dificultad. No permitas que la ansiedad te robe el sueño. No te quedes dormido centrando tu atención en tus problemas porque te despiertas al día siguiente pensando en lo mismo. En lugar de contar ovejas, mejor haz un balance de todos los motivos por los que tienes que dar gracias.

Te comparto una anécdota: alguna vez que iba manejando y me sentía un poco angustiada (no recuerdo bien el motivo), invoqué a los ángeles y seguí concentrada conduciendo. Al rato,  me pusieron en mi mente una imagen de algo más bien embarazoso que me había ocurrido tiempo atrás. Aunque aparentemente no tenía nada de gracioso, me mostraron otro enfoque de la misma escena y en menos de nada me encontré riéndome a carcajadas, solita en el carro, que hasta yo creo, las personas que me vieron pensaron que francamente me había enloquecido. ¡Qué terapia! Así son los ángeles de hermosos y divertidos.

Los problemas también se acaban. Cualquier ciclo por difícil que se muestre tiene su fin y condiciones mejores siempre llegan. Hay mucha ayuda espiritual disponible, no hay que sufrir en silencio. A todos nos calienta el mismo sol, nos alumbra la misma luna, nos cobija el mismo cielo y nos protege el mismo Padre amoroso que no desampara a ninguno de sus amados hijos. Si continuamente mantienes a Dios y a los ángeles en tu corazón y mente, como quien tiene una cita diaria, un compromiso infaltable, nada perturbará tu interior.

Elijo a Dios y deseo su paz en tu corazón.

 Martha Muñoz Losada



Los ángeles tienen como misión brindar ayuda a todos los hombres y mujeres de la tierra, para que nuestro corazón se encienda más en el Amor a Dios.  Los ángeles fueron creados por El,  disponen de privilegios y poderes superiores a los seres humanos, están próximos a Dios, y mientras exista el Universo, su existencia es permanente.  Su destino es protegernos... y ser un bálsamo para nuestra vida. 
Invócalos y siente todo su amor, su poder y su fuerza en tu vida. 

lunes, 10 de septiembre de 2012

Elegir perdonar... es mejor que andar por la vida guardando rencores y resentimientos


Una de las cosas que  muchas personas  todavía  hoy  no se  acostumbran  es a saber decir que: "lo sienten" y ser capaces  de  pedir perdón y/o de perdonar. 
Es la base de la mayoría de los conflictos... la falta de saber  perdonar y la falta de saber pedir perdón.

¿Qué implica el perdonar? Sencillamente a no tener más en cuenta la ofensa bajo ninguna circunstancia... es decir, renunciar a conservar la ofensa en el corazón y renunciar a toda venganza.
Perdonar es una expresión del verdadero amor, es una renuncia al yo (ego) herido. 
Y... pedir perdón es una obligación si queremos restaurar una relación. Pedir perdón es señal de humildad pero también de fortaleza, porque nos despojamos de nuestro orgullo, más nunca deberá ser una excusa para seguir haciendo siempre lo mismo.   

Es por eso que quizá una de las frases más estúpidas que se oye es que: "amar significa no tener que decir  nunca lo siento". Estas diez palabras sin duda alguna, son totalmente imprescindibles en cualquiera que sea la relación de amor que se mantiene. Se tienen que pronunciar muy a menudo con la pareja, con un herman@, con un amigo, con un compañer@ de trabajo  y hasta con un simple conocido. 

Es por eso que no nos debería suponer tanto esfuerzo el pronunciar frases tales como: “por favor perdóname”, “lo siento me equivoqué”, “espero que me disculpes” etc.
El perdón es sin duda un remedio necesario para evitar vivir en constante cólera y resentimiento, algo que sin duda alguna, haría nuestra vida muy miserable y dura por la constante sensación de necesidad de venganza hacia la persona o personas que nos han agraviado.

Es importante saber evitar este círculo vicioso en el que una vez  hemos entrado, resulta bastante complicado salir, ya que lo único que se consigue es entrar en una situación de constante amargura.

Con el perdón lo que se consigue es dejar atrás esa situación dolorosa y avanzar hacia un futuro más halagüeño, o por lo menos un futuro sin resentimiento perpetuo.

En ocasiones quizá nos cuesta más admitir un perdón cuando  vemos que no es en ningún caso sincero.
Quizá en ciertas situaciones de nuestra vida las palabras “perdón” o “lo siento” han sido pluriempleadas en muy diversas ocasiones, lo que nos lleva a pensar si realmente en todas ellas era así o se han convertido en un comodín.

En otros casos la "ceguera" nos impide ser objetivos y no nos permite ver nuestro error, lo que nos lleva a prolongar la situación de malestar por no ser capaces de ver la viga en el ojo propio y sí ver la paja en ojo ajeno.

Y en casos ya más extremos, es el propio orgullo el que nos impide dar nuestro brazo a torcer y admitir nuestro error a la vez que pedimos una disculpa a la persona que hemos ofendido..

Estamos inmersos en un juego en que constantemente enviamos mensajes, unos más complejos que otros, en los que transmitimos nuestras intenciones o deseos de complacer u ofender a otra persona, de hacer el amor o la guerra, o de acercarnos o en su defecto alejarnos de esa persona.
Lo que sí que esta claro es que el roce diario con las personas nos lleva a conocer muy detalladamente los puntos débiles de quienes nos rodean.
Ya sea para bien o para mal siempre sabemos cómo y dónde están esos puntos más sensibles con los que hacer reaccionar a la otra persona.
Evitemos pues alargar esos malos ratos que todos pasamos y tratemos de tener un poco de empatía, para así conseguir el punto de vista del otro, desde donde abandonar la tendencia tan extendida hoy en día,  de culpar de todo a los demás... Y así ser capaces de asumir nuestras propias responsabilidades.

Fuente: Tomado de un artículo de Juana Laura Moretti 

lunes, 3 de septiembre de 2012

Me pregunto muchas veces... ¿Por qué no he vuelto a escribir en mi blog?



Esta no es de ninguna manera una justificación, o tal vez sí....

 Prefiero sea vista como una reflexión personal que quiero hacer pública debido al respeto que siento por mis lectores. Me dirijo a ustedes, porque en sus e-mails y comentarios me preguntan la razón por la cual no he actualizado mi blog con la misma dedicación de antes.

Bueno…  Motivos siempre hay suficientes, pero primero quiero que sepan que para mí, escribir aquí en este blog, es una pasión. Sí, una pasión y muchos de ustedes me entienden. Partamos de eso. Luego viene lo que les decía hace un momento, el asunto del respeto hacia el lector. Si mezclas estos dos ingredientes todo va bien, hasta que llega el día en que inevitablemente se te acaban las historias, las que te sabías, las que de cuando en cuando escuchaste por ahí, o las que te envían por mail. Era una lista bastante grande (de historias curiosas) de las cuales haces un doloroso proceso de selección: descartas unas, publicas otras, ésta te la guardas porque no te convence, o la de más acá te asquea; y en el momento menos pensado te das cuenta de que llevas algunos  años de tu vida dedicado a escribir artículos a gente que no conoces pero que la sientes cercana - algo que me fascina-, y que, sin quererlo, posponiéndolo y consciente de aquello, se iba extinguiendo otra de mis grandes pasiones; la lectura.

En mi sentir… mientras tanto, los libros físicos y digitales seguían amontonándose en el ordenador, en mi mesita de noche y en el escritorio. De vez en cuando les echaba  una ojeada -u hojeada- pero tenías algo más importante que hacer, cuidar de tus lectores, agradecer su fidelidad publicando otro artículo.
Y así empezó: Fue una noche hace algunos meses que empecé a leer nuevamente, leer en serio, como antes;  todo esto, a pesar de ser un deleite, me dejaba con un sabor amargo: ya no podía publicar los artículos (a veces siete) semanales, a los que los tenía acostumbrados. Se fueron distanciando inevitablemente. Traté de publicar por ahí uno semanalmente, hasta que no sé cómo ni por qué, me di cuenta de que por primera vez en la vida de este blog, no había publicado por casi un mes. Y créanlo, me duele.
 Leer es un lujo que necesita de tiempo. Visto de otra forma, es un hobbie que bien puedes darte si eres joven o cuando no tienes que rendir cuentas a nadie. Yo lamentablemente, tenía "un blog que atender".
Puede parecer una broma pero no lo es: Ayer en la noche vi este sitio más abandonado que nunca. Más callado y solo… tan incompleto como un libro al que le faltan muchas páginas por escribir y esperando por ellas. Me dio tristeza porque no se lo merece, por las satisfacciones que me ha dado y por la gente que me ha permitido conocer. Es una culpabilidad que sentí, dejaba en la orilla al amigo que me acompañó durante algún tiempo  de mi vida. (Porque de verdad lo hizo).
Hoy, después de la contrición, regreso a ésta, mi casa de siempre, con alguno que otro artículo o  historia… Ojalá semanalmente. Espero me disculpen... 

jueves, 23 de agosto de 2012

La motivación es el combustible que te ayuda a lograr tus sueños




Desde hace algún tiempo me sentía sin ganas de escribir en mi blog, no encontraba un tema que me llamara la atención, estaba desmotivada... ¡ Hoy es diferente!...  leí este artículo y volví a sentirme inspirada, por esta razón os lo comparto, puede que a alguien más le esté sucediendo lo mismo y se sienta desmotivad@ en cualquier área de su vida, espero que este escrito le sea de gran ayuda como me sucedió a mi. 

Les dejo el enlace,  es una página con ideas y reflexiones para inspirar tu día y éste artículo es de Diego Lossada.


"La motivación es sin duda el motor que mantiene a una persona en marcha hacia sus metas y objetivos. En este artículo te voy a enseñar tres claves para mantener la motivación, y te voy a revelar porqué la motivación si no la mantienes y alimentas, será sólo una sensación placentera pero sin ninguna influencia en tu vida.

En la vida cotidiana los momentos de motivación suceden de diferentes formas: nos inspiramos por un testimonio de alguien, o porque conocemos a una persona que ha logrado eso que queremos lograr, escuchamos o leemos unas palabras que nos hacen expandir la conciencia y nos sentimos inspirados a actuar, asistimos a una conferencia, leemos un libro, etc.

En esos momentos de motivación, sentimos una sensación en nuestro cuerpo de poder enfrentar cualquier reto que la vida nos presente y salir victoriosos. Sentimos que nuestros sueños son posibles y nos sentimos capaces de salir adelante a pesar de las circunstancias adversas.

La Motivación Sin Acción Es Sólo Una Ilusión

El punto critico está en que si no haces nada para mantener esa motivación contigo día a día se esfumará y tu vida volverá a hacer la que siempre ha sido.

Sin querer las personas caen en una especie de círculo vicioso en donde se sienten motivadas, dicen que van a hacer eso que tienen que hacer, pero sólo se queda en palabras y no en acciones. La motivación se va, sin ningún tipo de influencia en su vida. Hasta el día en que de nuevo comienzan el círculo vicioso, con falsas esperanzas y sin ningún cambio trascendente.
Motivarte día a día debería ser un hábito al igual que el cepillarte los dientes. Todas las mañanas necesitas sentir esa energía en tu interior que sólo la sientes cuando estás motivado, porque es esa energía la que te impulsará a salir adelante y tomar acción congruente hacia tus objetivos y metas.

Si no mantienes y alimentas tu motivación, corres el riesgo de resignarte con tu vida y tus problemas actuales, condenándote así a una vida de insatisfacción, frustración y descontento por no disfrutar la vida que siempre has querido.

La buena noticia es que el día de hoy aprenderás tres claves para que te mantengas motivado/a día a día y cada vez estés más cerca de lograr tus sueños.

Tres Claves Para Mantener La Motivación

Clave 1: En una oración describe tu motivación.

Siéntate por un momento a solas, piensa y reflexiona sobre tu vida y busca las razones o motivos para luchar por un futuro mejor y lograr tus sueños.

Por ejemplo: tu motivación puede ser: “brindarle a tus hijos un mejor futuro mediante una buena educación”, “lograr la independencia financiera, y sentir la libertad que el dinero te da”, “Sentirte bien contigo mismo/a y verte bien”… Sea cual sea tu motivación intenta describirla en una oración.

Cuando tengas claro cuál es tu motivación, escríbela en una hoja unas 100 veces y repítela cada ves que puedas. Esto es, para que se grave en tu mente subconsciente y siempre, en especial, en los momentos difíciles la recuerdes y sientas ese impulso que te vuelva a motivar.

Clave 2: Escribe las cosas que tienes que hacer para lograr tus sueños.

La motivación sin acción sólo es una ilusión. La energía y el impulso que sientes cuando estás motivado tienes que enfocarlo en hacer las cosas que sabes que tienes que hacer para lograr tus sueños.

Es por éste motivo que es importante que reconozcas exactamente cuáles son las acciones claves que te darán los resultados que quieres. En esté punto es necesario que dediques un tiempo a investigar y buscar la información que necesitas. La buena noticia es que tienes a tu disposición muchos recursos para conseguir esa información: El internet, las bibliotecas, las librerías, busca y compara de diversas fuente y llega a una conclusión sobre cuales son las acciones que tienes que emprender para lograr tus sueños.

Por ejemplo: si quieres escribir un libro, todos los días tienes que escribir cómo mínimo un párrafo. Si quieres ser una mejor esposa o esposo tienes que tener todos los días un gesto de amor hacía tu pareja.

Clave 3: Mezcla los ingredientes.

Luego que ya tengas claro en una oración cuál es tu motivación, y que sepas exactamente qué es lo que tienes que hacer para lograr tus sueños, llego el momento de mezclar estos dos ingredientes todos los días con constancia, perseverancia y fe.

Cuando piensas en tu motivación y aprovechas ese impulso y haces lo que tienes que hacer, estarás cada vez más cerca de materializar eso que deseas.

¡Mis mejores deseos para ti en tu viaje hacia el éxito ¡"

Fuente:

viernes, 27 de julio de 2012

Cambios... Vivimos en un mundo en constante movimiento



Nada permanece para siempre... hoy no es igual que ayer y es muy probable que el mañana venga repleto de nuevas situaciones completamente diferentes a las que hemos vivido hasta el presente, y así ha sido por siempre, un constante girar en un universo donde todo está en movimiento...
¡Está vivo ! ... ¡ Estamos vivos y somos parte de de el !

Nos puede suceder... De repente nos encontramos frente a una crisis de salud... o una crisis financiera... o una de fe; un ser querido ha muerto, una relación romántica ha terminado, un trabajo que una vez  fue tu carrera profesional termina evaporado... y ante cualquier circunstancia sea cual sea, estemos seguros de una cosa: Nada volverá a ser lo mismo.

Y...  nos puede invadir una tristeza profunda, a veces puede seguirnos la negatividad... porque ese cambio importante en la vida puede hacernos creer que hemos perdido el rumbo, que no vale la pena luchar por algo, o hacer las cosas bien, o ... una serie de inquietudes, interrogantes, desilusiones.. y ¿Qué hacer entonces?

Dejarnos morir... NO, lo que debemos y tenemos que aceptar es que "Cuando todo cambia... Todo cambia", tal como lo expone Neale Donald Walsch, autor del libro que lleva éste mismo título y autor de los libros "Conversaciones con Dios". (En su libro propone utilizar dos herramientas extraordinarias que combinan la psicología moderna y la espiritualidad contemporánea: la mecánica de la mente y el sistema del alma, para quienes puedan leerlo os lo recomiendo.)

Hay que volver a empezar, muchas veces desde cero, hay que seguir adelante, continuar nuestro camino pues los cambios en nuestra vida no van a parar,  el cambio es lo que es y no hay manera de cambiar eso, lo que SI podemos hacer es cambiar la forma de lidiar con el cambio, crearnos una nueva oportunidad de vida, recurrir a todas las experiencias adquiridas  y profundizar  en cómo estamos viviendo nuestra vida, para de esta forma aprovechar el cambio, reconsiderando las situaciones pasadas y enfocándolas desde una nueva perspectiva.

Os dejo con un cuento de Jorge Bucay  que leí hace años y ya os lo había puesto en el blog, nos sugiere cómo podemos cambiar la vida cuando la vida nos cambia, y siempre es para mejor.


El portero del prostíbulo

No había en el pueblo un oficio peor conceptuado y peor pago que el de portero del prostíbulo. Pero ¿qué otra cosa podría hacer aquel hombre?

De hecho, nunca había aprendido a leer ni a escribir, no tenía ninguna otra actividad ni oficio. En realidad, era su puesto porque sus padres había sido portero de ese prostíbulo y también antes, el padre de su padre. Durante décadas, el prostíbulo se pasaba de padres a hijos y la portería se pasaba de padres a hijos.

Un día, el viejo propietario murió y se hizo cargo del prostíbulo un joven con inquietudes, creativo y emprendedor. El joven decidió modernizar el negocio. Modificó las habitaciones y después citó al personal para darle nuevas instrucciones.

Al portero, le dijo: A partir de hoy usted, además de estar en la puerta, me va a preparar una planilla semanal. Allí anotará usted la cantidad de parejas que entran día por día. A una de cada cinco, le preguntará cómo fueron atendidas y qué corregirían del lugar. Y una vez por semana, me presentará esa planilla con los comentarios que usted crea convenientes.

El hombre tembló, nunca le había faltado disposición al trabajo pero.....
- Me encantaría satisfacerlo, señor - balbuceó - pero yo... yo no sé leer ni escribir.
- ¡Ah! ¡Cuánto lo siento! Como usted comprenderá, yo no puedo pagar a otra persona para que haga esto y tampoco puedo esperar hasta que usted aprenda a escribir, por lo tanto...
- Pero señor, usted no me puede despedir, yo trabajé en esto toda mi vida, también mi padre y mi abuelo...

No lo dejó terminar.
- Mire, yo comprendo, pero no puedo hacer nada por usted. Lógicamente le vamos a dar una indemnización, esto es, una cantidad de dinero para que tenga hasta que encuentre otra cosa. Así que, lo siento. Que tenga suerte.

Y sin más, se dio vuelta y se fue.

El hombre sintió que el mundo se derrumbaba. Nunca había pensado que podría llegar a encontrarse en esa situación. Llegó a sí casa, por primera vez desocupado. ¿Qué hacer?

Recordó que a veces en el prostíbulo, cuando se rompía una cama o se arruinaba una pata de un ropero, él, con un martillo y clavos se las ingeniaba para hacer un arreglo sencillo y provisorio. Pensó que esta podría ser una ocupación transitoria hasta que alguien le ofreciera un empleo.

Buscó por toda la casa las herramientas que necesitaba, sólo tenía unos clavos oxidados y una tenaza mellada.

Tenía que comprar una caja de herramientas completa. Para eso usaría una parte del dinero recibido.

En la esquina de su casa se enteró de que en su pueblo no había una ferretería, y que debía viajar dos días en mula para ir al pueblo más cercano a realizar la compra.

¿Qué más da? Pensó, y emprendió la marcha.

A su regreso, traía una hermosa y completa caja de herramientas. No había terminado de quitarse las botas cuando llamaron a la puerta de su casa. Era su vecino.

- Vengo a preguntarle si no tiene un martillo para prestarme.
- Mire, sí, lo acabo de comprar pero lo necesito para trabajar... como 
me quedé sin empleo...
- Bueno, pero yo se lo devolvería mañana bien temprano.
- Está bien.

A la mañana siguiente, como había prometido, el vecino tocó la puerta. - Mire, yo todavía necesito el martillo-  ¿Por qué no me lo vende?
- No, yo lo necesito para trabajar y además, la ferretería está a dos días de mula.
- Hagamos un trato - dijo el vecino- Yo le pagaré a usted los dos días de ida y los dos de vuelta, más el precio del martillo, total usted está sin trabajar. ¿Qué le parece?.

Realmente, esto le daba un trabajo por cuatro días... Aceptó. Volvió a montar su mula. Al regreso, otro vecino lo esperaba en la puerta de su casa.

- Hola, vecino. ¿Usted le vendió un martillo a nuestro amigo?
- Sí...
- Yo necesito unas herramientas, estoy dispuesto a pagarle sus cuatros días de viaje, y una pequeña ganancia por cada herramienta. Usted sabe, no todos podemos disponer de cuatro días para nuestras compras. El ex - portero abrió su caja de herramientas y su vecino eligió una pinza, un destornillador, un martillo y un cincel. Le pagó y se fue.

"...No todos disponemos de cuatro días para compras", recordaba. Si esto era cierto, mucha gente podría necesitar que él viajara a traer herramientas.

En el siguiente viaje decidió que arriesgaría un poco del dinero de la indemnización, trayendo más herramientas que las que había vendido. De paso, podría ahorrar algún tiempo de viajes.

La voz empezó a correrse por el barrio y muchos quisieron evitarse el viaje. Una vez por semana, el ahora corredor de herramientas viajaba y compraba lo que necesitaban sus clientes. Pronto entendió que si pudiera encontrar un lugar donde almacenar las herramientas, podría ahorrar más viajes y ganar más dinero. Alquiló un almacén. Luego le hizo una entrada más cómoda y algunas semanas después con una vidriera, el galpón se transformó en la primer ferretería del pueblo.

Todos estaban contentos y compraban en su negocio. Ya no viajaba, de la ferretería del pueblo vecino le enviaban sus pedidos. Él era un buen cliente.

Con el tiempo, todos los compradores de pueblos pequeños más lejanos preferían comprar en su ferretería y ganar dos días de marcha.

Un día se le ocurrió que su amigo, el tornero, podría fabricar para él las cabezas de los martillos. Y luego, ¿por qué no? Las tenazas... y las pinzas... y los cinceles. Y luego fueron los clavos y los tornillos.....

Para no hacer muy largo el cuento, sucedió que en diez años aquel hombre se transformó con honestidad y trabajo en un millonario fabricante de herramientas. El empresario más poderoso de la región. Tan poderoso era, que un año para la fecha de comienzo de las clases, decidió donar a su pueblo una escuela. Allí se enseñaría además de lectura y escritura, las artes y los oficios más prácticos de la época.

El intendente y el alcalde organizaron una gran fiesta de inauguración de la escuela y una importante cena de agasajo para su fundador. A los postres, el alcalde le entregó las llaves de la ciudad y el intendente lo abrazó y le dijo:

Es con gran orgullo y gratitud que le pedimos nos conceda el honor de poner su firma en la primer hoja del libro de actas de la nueva escuela. El honor sería para mí - dijo el hombre -.

Creo que nada me gustaría más que firmar allí, pero yo no sé leer ni escribir. Yo soy analfabeto.

¿Usted? - dijo el intendente, que no alcanzaba a creerlo - ¿Usted no sabe leer ni escribir? ¿Usted construyó un imperio industrial sin saber leer ni escribir? Estoy asombrado. Me pregunto, ¿qué hubiera hecho si hubiera sabido leer y escribir?

Yo se lo puedo contestar - respondió el hombre con calma -. ¡Si yo hubiera sabido leer y escribir... sería portero del prostíbulo!.


Para terminar es cierto que... cambia mucho el cuento, no es lo mismo que tu quieras cambiar por una necesidad de búsqueda a que te hagan cambiar sin tu haberlo deseado, es un matiz importante, pero en cualquier caso, lo importante es que Si te cambia la Vida... seas capaz de cambiar tu la vida  en búsqueda de una nueva vida. 

La Vida no te dice nada... te lo enseña todo

Reflexionemos  si de verdad el conocimiento de todas  esas pequeñas cosas que creemos saber sobre la vida lo tenemos integrado o simple...

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