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¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!

Cada persona ve y vive la vida de forma diferente, una misma situación se capta de forma distinta por personas diferentes debido a las vivencias pasadas.
Cada uno usamos lentes diferentes para ver una misma realidad, darnos cuenta de ello nos abre la puerta para vivir de manera más feliz. Es cuestión de conocernos.

A lo largo del día surgen situaciones que no nos gustan, comentarios de otros que pueden afectarnos, pero la decisión de dejar que te hiera o de buscarle el lado bueno, es sólo tuya. Yo lo pongo en práctica todos los días.

Antes me afectaba mucho determinadas situaciones, no es que ahora las tenga todas bajo control, pero durante los últimos meses cuando me doy cuenta que algo me afecta negativamente le doy la vuelta...tardo unos segundos en cambiar la forma de pensar en aquello que me está molestando y lo controlo.
Esto me da mucha confianza, me siento con poder para controlarme, para vencer a mi yo negativo y darle fuerza infinita a mi yo positivo.

El optimista ve siempre lo mejor de las cosas, incluso cuando surgen problemas o las circunstancias son difíciles, es capaz de encontrar el lado bueno y sacarle partido. Tienes ideas, proyectos y aunque algunos no funcionen no se desmoraliza, ve en esos contratiempos oportunidades de mejora. Es una persona de éxito, feliz y afortunada por que valora lo que tiene.
El pesimista en cambio siempre ve lo peor, esto le da más infelicidad ya que no puede disfrutar de la vida.

La gran suerte que tenemos es que podemos elegir como tomarnos la vida y como nos afecta lo que nos ocurre.
Podemos decidir ser optimistas o pesimistas.

Por otro lado, para aquellos de nosotros que somos padres, y con hijos a nuestro cargo, tenemos una gran responsabilidad, ya que somos el ejemplo de como vivir la vida.
Ser optimista es algo que se puede aprender y enseñar, así que además de ser muy beneficioso para nosotros, también lo es para los que nos toman como ejemplo.

¡Sonríe a la vida y la vida te sonreirá!