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martes

Que todos corran... con tal de que el de atrás no se canse

Nos gusta que las cosas sigan con nuestro ritmo, progresar rápido... reunir el dinero para comprar algo... aprender al instante... resolver de golpe nuestros problemas... adelgazar... etc
Sin embargo, cada proceso que ocurre en el mundo tiene su propio ritmo, reconocerlo y aguardar el tiempo necesario para conseguir lo que anhelamos o necesitamos es manejar la virtud de la Paciencia! Para conseguir nuestros objetivos, no basta un instante, muchas veces es necesario el paciente esfuerzo de varios meses o años.



Paciencia... pero con buena dosis de Persistencia, esa habilidad que nos permite  lograr el éxito a pesar de cualquier circunstancia u obstáculo que nos encontremos en el camino.

La persistencia es un poder maravilloso, es lograr equilibrar la actitud y nuestras capacidades para seguir adelante cuando todo alrededor se está colapsando.

Cuantas veces  nos quedamos paralizados intentando dar ese paso... que cambie nuestras vidas, y nos conformamos con decir  ¡ Paciencia !,  Desde luego que hay que tenerla  y mucha... pero nunca tanta como para dejar que nos paralice.

 Trázate metas pequeñas inicialmente.   Persiste hasta lograrlas.  No las dejes sin completar.  Focaliza toda tu atención en lograr lo que deseas, así aprenderás a ser persistente.

Una vez que has comenzado a hacer una cosa, Hazla, No importa si la tarea es grande o pequeña.
La persistencia, definitivamente es la actitud y la habilidad que más debemos desarrollar para tener éxito en cualquier área de nuestra vida. Nada la puede sustituir.  Lo más difícil es comenzar, así que : Ármate de paciencia pero ¡Hazlo ya! Y... Persevera!

Ésta historia nos recuerda: lo fácil que es perder la paciencia.

"Un madarín, a punto de asumir su primer puesto oficial, recibió la visita de un gran amigo que iba a despedirse de él.
— Sobre todo, sé
paciente —le recomendó su amigo—  y de esta manera no tendrás dificultades en tus funciones.
El mandarín dijo que no lo olvidaría.
Su amigo le repitió tres veces la misma recomendación, y cada vez, el futuro magistrado le prometió seguir su consejo. Pero cuando, por cuarta vez, le hizo la misma advertencia, estalló:
— ¿Crees que soy un imbécil? ¡Ya van cuatro veces que me repites lo mismo!
— Ya ves que no es fácil ser paciente: lo único que he hecho ha sido repetir mi consejo dos veces más de lo conveniente y ya has montado en cólera -suspiró el amigo."
Autor: Calendari El Ermitaño de los Pirineos - Historias Antíguas Chinas

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