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Cuando no se está bien...no es fácil pedir ayuda!

Una amiga muy especial y a quien quiero mucho, de esas amigas de "toda la vida", al referirse a otra amiga que tenemos en común, y por quien yo estaba preguntando, (sé que está atravezando una difícil situación familiar) me dijo: "cuando no se está bien... no es fácil pedir ayuda", sus palabras me permitieron reflexionar sobre este tema...  ¿Cuántas personas pueden estar en esta misma situación?
¿Cuál es la razón que les impide pedir ayuda?

OBSTÁCULOS EMOCIONALES.

Los obstáculos emocionales  surgen de la esencia misma de cada persona.

- Para algunas personas, pedir ayuda es como una invitación a los demás para que irrumpan en su vida.
- Cada vez que pido ayuda me rechazan.
- Si obtengo ayuda, me siento culpable, si no la obtengo, me siento humillado.
- No deseo que emitan juicios ni opiniones negativas.
- No quiero que me hagan cambiar de opinión.

Y como éstas podríamos enumerar muchísimas reacciones habituales, dependiendo de la clase de problema, del grado de confianza, del orgullo...
Para superar estos obstáculos emocionales tenemos una herramienta muy poderosa que nos ayuda a mejorar nuestro comportamiento, el Autocontrol
El autocontrol emocional es la capacidad que nos permite controlar a nosotros mismos nuestras emociones y no que estas nos controlen, permitiendonos la posibilidad de elegir lo que queremos sentir en cada momento de nuestra vida.


Cuándo pedir ayuda

No es fuerte el que no necesita ayuda, sino el que tiene el valor de pedirla cuando la necesita.

 Debemos plantearnos seriamente hablar con alguien - profesional experto - sobre nuestros problemas  si tenemos alguna de las siguientes reacciones:

Intensos sentimientos de culpa, provocados por cosas diferentes a las que hicimos o dejamos de hacer

Pensamientos de suicidio

Desesperación extrema; la sensación mantenida de que por mucho que lo intentemos nunca vamos a volver a recuperar una vida que valga la pena (la vida se ha terminado para mí).

Inquietud o depresión prolongadas, la sensación de estar "atrapada" mantenida a lo largo de periodos de varios meses; o, por el contrario, la sensación de estar "bloqueada", incapaz de sentir nada.

Síntomas físicos, como la sensación de tener un cuchillo clavado en el pecho o una pérdida importante de peso, que pueden representar una amenaza para nuestra salud física.

Ira incontrolada, que hace que nuestros amigos y seres queridos se distancien o que nos lleva a "planear la venganza".

Dificultades continuadas de funcionamiento que se ponen de manifiesto en nuestra incapacidad para conservar el trabajo o realizar las tareas necesarias para la vida cotidiana.

Abuso de sustancias, confiando en las drogas o el alcohol para amortiguar el dolor.

Preguntar  y pedir ayuda es una habilidad que debemos enseñar desde pequeños a nuestros hijos.

Los padres y educadores a menudo tienen una respuesta condicionada a los logros independientes de los niños. Cuando un niño hace excelentemente bien un proyecto difícil, la primera reacción del maestro, normalmente es: "¿Lo hiciste tu solo?"...
Si la respuesta del niño, es "sí", lo felicitarán y lo premiarán. Si el niño dice, "Me ayudaron", una señal de desilusión aparece en la cara del profesor.
Quizás debamos revisar nuestra respuesta. Cuando un niño dice, "pedí ayuda", ésta es una señal de que él puede conseguir la cooperación y aporte de otros. Un niño que posee este rasgo, tiene un potencial mayor, luego para el éxito en la vida.


En la vida real, ninguno de nosotros tiene todas las habilidades necesarias para el éxito.

Como nuestros Sabios enseñan: "¿Quién es sabio? Uno que aprende de todos". Una persona sabia busca la ayuda de otros, sobre todo, de aquéllos que tienen el conocimiento y habilidades que ellos no poseen. Es importante enseñar a nuestros niños, a una edad temprana, cómo recibir ayuda de otros.

Claro que tiene que haber un equilibrio en esto. Queremos que nuestros hijos aprendan cómo pedir y recibir ayuda, y cooperación de otros, sin que el otro se apropie del proyecto o tarea que tiene que hacer el niño. Necesitamos asegurarnos de que el niño está haciendo lo mejor que puede, y que sólo pide ayuda para poder pasar al próximo paso. Se debe desafiar y estimular al niño a hacer cosas que son un poquito difíciles para él.
Fijar metas que se alcanzan fácilmente quitarán el desafío y el estímulo, al mismo tiempo que fijar metas que son absolutamente poco realistas para los niños, los conducirán a una baja de su autoestima y miedo al fracaso.

Preguntar y recibir ayuda es una habilidad que debe aprenderse y dominarse, al igual que hacer las cosas por uno mismo.

Cómo pedir ayuda:

- Es necesario saber de antemano a quién pedir cada cosa... pídele ayuda a una persona en una área en la cual tenga la habilidad para hacerlo. (No le pida un préstamo de $$$$...  a una persona pobre.)

- Debemos ser muy específicos sobre lo que necesitamos. Entre más específico, más oportunidad tenemos de conseguirlo.

- Tener confianza en que van a responder positivamente.

-  La más importante de todas, no nos descorazonemos cuando una persona nos diga "No". Busquemos a otra persona que dirá "Sí".



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