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P R O C R A S T I N A R

Hay una palabra que poco usamos en español  Procrastinar ... Quien pospone... una tarea... una decisión...
esperando hasta el último momento o a que todo se resuelva por sí solo... suele decir: "lo haré mañana"... "después"... "cuando tenga tiempo"...

Se detecta desde temprana edad. Los jóvenes aplazan sus estudios o trabajos para entregar en el colegio o en la universidad, suelen gastar su tiempo  haciendo otras cosas y... en el último momento pretenden hacer todo...

Las consecuencias: bajo rendimiento escolar... pérdida de semestres,  ... estrés... ansiedad... frustración.

Cuando llegan a adultos... acumulación de trabajos pendientes... en la empresa... en las labores de su hogar... en la consecusión de sus metas... etc, y... mayor estrés, ansiedad y frustración.



¿Porqué la Procrastinación?


¿Es un rasgo arquetípico de los humanos?  Sabemos que existe desde siempre, en todos nosotros y la encontramos en todos los ámbitos de nuestra vida.
La mayoría tadavía la confunde con la pereza, la despreocupación o la holgazanería, la asociamos a "rasgos de carácter" y de esa forma cerramos la puerta de su solución.

Si el estudiante o el empleado pospone, posterga o retrasa el comienzo de su estudio o la ejecución de una tarea o decisión, creemos que es perezoso o despreocupado y nos limitamos a llamarle la atención como una advertencia: ... si no haces esto o aquello se te va a pasar la fecha límite, etc, desde luego en forma bienintencionada. No es la solución, es completamente inefectivo, además es bastante negativo porque ahonda el sentimiento de incapacidad y culpa del procrastinador.

Es un problema complejo, pero tiene una solución simple.

La procrastinación es un proceso que se compone de dos etapas:

- Un impulso dilatorio que es generado por una circunstancia (que juzgas) negativa. Es activa porque te involucras en una actitud de "evitación", evitas la ejecución de la tarea o actividad.

- La segunda es inmediata y tiene carácter pasivo, acompañas esa decisión con alguna "justificación" (excusas) para acallar la inconveniencia de tu decisión.

También es un hábito aprendido, por variedad de causas y orígenes, algunas vienen por tu propia duda sobre tu capacidad o idoneidad, otras, por una sensación de incomodidad al suponer o anticipar que es una tarea difícil, compleja, aburrida; otras veces, es el miedo, al riesgo,  al fracaso y tambien al éxito, y la lista es aún más larga...

Como cualquier hábito inefectivo sabemos que podemos reducirlo, o, incluso, eliminarlo, sustituyéndolo por otro que sea más efectivo.  Existen muchas herramientas que ayudan a resolver éste problema, comentaré un muy práctica.

El primer paso es realizar una lista de las cosas que tienes pendiente, algo así como la lista que realizas cuando vas a hacer la compra, pasas por donde acostumbras guardar los productos y revisas qué te falta, de la misma manera, haces tu lista de pendientes, pueden ser 2 o 3 cosas en tu trabajo, otras tantas en tu casa, revisiones médicas, odontológicas, algo relacionado con tu coche, etc.
Cuando realizas esa lista, vas a darte cuenta cuáles son realmente prioritarias, las ordenas por fecha o por importancia, tú decides, debes escribir los plazos porque el mensaje escrito refuerza nuestro compromiso y es muy motivador ir tachando los avances, tómalo como un juego, ponle día y hora exacta y hazlo!

Al mismo tiempo vas a encontrar que algunas cosas pueden esperar, incluso meses, deshaste de ellas, no es el momento para tenerlas en una lista, esto te causa agobio al ver tantas cosas pendientes y estamos  tratando de liberar sentimientos de culpa o de incapacidad.

El siguiente paso es asumir lo que quedó establecido como prioritario en tu lista, para ello es necesario Automotivarte, es el motor que nos mueve a cumplir unos requisitos para satisfacer unas necesidades, lo puedes hacer iniciando la jornada diaria en forma diferente, un buen desayuno... una ducha placentera... esa música que tanto te anima... sonreir, buscar compañía en alguien de confianza... establecer tus propias recompensas...poner la vista en el resultado final e imaginarte cómo te sentirás cuando acabes esa tarea... etc.
Al ir formando otros hábitos, los antíguos van desapareciendo.

Una cita de William James lo expresa poéticamente: “Siembra una acción y cosecharás un hábito; siembra un hábito y cosecharás un carácter; siembra un carácter y cosecharás un destino”.

"Cuando quieres realmente una cosa, todo el universo conspira para ayudarte a conseguirla"
 (Paulo Coelho, El Alquimista)




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