jueves, 16 de junio de 2011

Cómo tranquilizar a una persona que está fuera de control

El Dr. Weisinger ha dedicado tres décadas ayudando a los individuos y a sus organizaciones a mejorar su efectividad personal y laboral, por medio de innovadoras aplicaciones de la psicología clínica, social, personal y más recientemente evolutiva, con la publicación de su último libro, The Genius of Instinct...
Debido a que logra impulsar en otros el manejo de sus emociones para que resuelvan conflictos con “habilidades emocionalmente inteligentes”, es reconocido y buscado por las empresas y escuelas líderes, así como agencias gubernamentales de gran influencia...
Su entrenamiento y práctica clínica, le han permitido descifrar las complejidades de las emociones, “en cómo ofrecer y aceptar la crítica, en el tiempo donde la palabra preferida era retroalimentación”...


En esta ocasión encontré un artículo donde el Dr. Weisinger nos enseña de forma sencilla lo que podemos hacer para ayudar a tranquilizar a una persona cuando está fuera de control, estoy segura que en algún momento estas recomendaciones nos pueden ayudar... para que ayudemos a otros...



Si no tranquilizamos a una persona que está fuera de sí, no hay posibilidad alguna de ayudarla.


Tranquilizarse significa reducir la ansiedad emocional. Una de las técnicas que no suele funcionar es pedirle a la persona que se relaje o se calme; la respuesta habitual suele ser la contraria.


Para esto, Weisinger propone dos técnicas: el apaciguamiento y reorientar la conversación... actuar de la forma siguiente: Indiquémosle que tome asiento: Cuando deje de caminar de un lado a otro estará más relajado.
Ofrezcámosle algo de beber: Cualquier bebida que no tenga cafeína ayuda a enfriar los ánimos.


Pidámosle que hable más lento: “Quiero oír lo que me tienes que decir, pero no puedo si hablas tan aprisa”. Al hablar mas lento se reduce el grado de ansiedad.


Debemos ofrecerle un “tiempo muerto”: Reduce la velocidad de respuesta de las emociones. Digámosle que tenemos que hacer una llamada, u otra cosa urgente, con esto le damos tiempo para respirar y reducir la tensión.


Una vez que tenga sus emociones bajo control, podemos empezar a dirigir la conversación por un mejor camino.


Una persona que está enfadada o ansiosa, tiende a repetir las mismas frases una y otra vez, con lo cual se sumerge más en el estado emocional en que está. Incluso después de sentarse y beber agua, en su mente sigue repitiendo estas mismas frases. “No puedo, esto es demasiado”. Además, generalmente, tienden a exagerarlo todo, convirtiendo la situación en una catástrofe: “No lo lograré  y perderé... el negocio... la mujer (hombre) de mi vida... Soy una basura... nunca saldré de problemas... será la ruina total, etc, etc".


Weisinger propone que debemos interrumpirla y romper el círculo vicioso haciendo que vea el problema de una manera diferente; una forma de conseguirlo es ofreciéndole perspectivas alternativas:
 “Realmente, considero que no debes preocuparte de esa forma, estoy seguro de que podrás resolverlo, como has hecho en otras ocasiones”.

Es importante conocer un poco sobre estos temas, realmente podemos prestar un primer auxilio a quien está fuera de si, si sabemos cómo hacerlo, igualmente debemos estar serenos primero nosotros, realizar los mismos pasos, sentarnos por unos momentos, tomar un vaso de agua... reflexionar por unos minutos qué vamos a decir, no permitir que las emociones del otro nos saque de casillas, respirar hondo y pausado, dejar de lado los temores y la ansiedad y proceder con total confianza.

Si una persona se sale de casillas constantemente y por cualquier circunstancia es conveniente intentar que la atienda un psicólogo o una persona experta en el manejo de estas situaciones, algo no está bien y a tiempo se le puede iniciar un tratamiento que le ayude a superar sus problemas.