sábado, 4 de junio de 2011

Podemos ser más fuertes que nuestras emociones... autocontrol

Cuando sentimos  una oleada de emociones  que se apodera de nosotros y antes de poder reaccionar ya hemos explotado definitivamente necesitamos... conocer, aprender y practicar el autocontrol.

No es necesario padecer ninguna patología para no saber regular nuestras emociones, a veces son simplemente ciertas carencias o malos aprendizajes que se van sumando hasta convertirse en algo aparentemente más poderoso que nuestra propia voluntad.

El problema con reaccionar impulsivamente ante determinadas situaciones es que siempre terminamos metiéndonos en un problema peor, sin importar que tan perturbadora fue la situación que desencadenó esa reacción en nosotros, nuestro reaccionar es la gota que colma el vaso y terminamos arrepentidos, con vergüenza y sumamente culpables por lo descontrolado de nuestros actos.

Para evitar ser víctimas de nuestros impulsos tenemos que trabajar activamente en mantenerlos a raya, y es un trabajo que debemos perpetuar a lo largo de nuestra vida para poder ser los dueños de nuestro propio destino.
Los impulsos que nos conducen a actuar de maneras negativas deben ser cuidadosamente observados y descritos: me enojo por...,  insulté por...,  comí de más por...,  gasté en compras más de lo que podía por... etc.  

Al simplemente observar,  lo que aprendemos es a no juzgarnos, a no reaccionar y sobre todo a no actuar ante esos deseos. Estamos separando el impulso del objeto del impulso, entrenando nuestro cerebro para no ceder ante ellos. Reconocerlos y nada más es lo que se busca. Es posible tener un impulso y no sucumbir ante él, se llama autocontrol.

 La clave radica sólo en observar, en ser concientes de lo que sentimos, pero no actuar en consecuencia, como si fuéramos espectadores de una película, alejarnos de nosotros mismos y vernos como  el protagonista de una tragedia, ver qué sentimos... qué pensamos... cómo nos vemos movidos a actuar, y sin embargo, como si no se tratara de nuestra propia vida, mantenernos alejados de esa reacción de la cual seguramente nos arrepentiremos después.

La técnica conocida como el surf del impulso nos propone que tomemos una hoja en blanco y escribamos ese observar concientemente de nuestros  impulsos.Con calma luego podemos analizarlos y de esta forma logramos aprender a autocontrolarnos,  debemos alejarnos de la situación actual y sin juzgar, solo observando, describir los impulsos, los pensamientos, sentimientos, sensaciones y las preocupaciones con respecto a la situación que nos molesta.

 SOLO OBSERVA NO ACTUES.

Si lo pones en práctica formaras un hábito que te permitirá sopesar esos impulsos antes de actuar.

Podemos tener miles de pensamientos pero eso no quiere decir que debamos actuar en consecuencia a todos ellos, podemos ser más fuertes que nuestras emociones, podemos aprender a ir más allá de lo que ellas nos dictan. Sé que es un trabajo árduo, pero vale la pena y... mucho!! es estar en control de uno mismo.