lunes, 7 de marzo de 2011

Cuando alguien nos decepciona... ¿de quien es la culpa?

Pueden haber muchas causas para la decepción... es un tema muy espinoso, a veces tenemos muchas expectativas puestas en las personas o situaciones, expectativas que se traducen en satisfacer nuestras propias carencias, puesto que si necesitamos algo es porque carecemos de ese algo.
Por lo general las relaciones humanas caminan sobre ese filo, el de una cuerda muy fina, al menor descuido o por cualquier leve brisa... tambalean... se pierde el equilibrio y se corre el riesgo de caer, cuando esto sucede nos alcanza a lastimar un sentimiento de decepción.

Cuando alguien nos decepciona, no significa que la otra persona haya actuado mal... o bien, lo que significa es que actuó de forma tal que no nos beneficia. Cada quien actúa según su criterio y su capacidad, en función de la realidad que le rodea, entonces la decepción surge porque estábamos esperando que algo sucediera o alguien actuara de alguna forma que satisfaciera algunas de nuestras necesidades o expectativas y que nosotros mismos no podemos satisfacer o... porque  hemos cifrado todas nuestras ilusiones en el otro.
La decepción es uno de los grandes males de la humanidad, si las personas se comportan como yo espero, o si las situaciones ocurren como me convengan , entonces estoy feliz, tengo bienestar, pero... como esto no siempre es así, tendemos a buscar culpables de nuestro malestar, por ejemplo: si nuestra pareja, un hijo, o una persona muy cercana,  no cumple con lo que nos ha prometido, en forma casi inmediata lo juzgamos y lo condenamos, no buscamos el porqué de su acción, simplemente nos ha fallado, nuestras expectativas eran de total confianza,  sin entender que como ser humano puede equivocarse o fallar, no cumplió nuestra expectativa y eso nos basta para decepcionarnos, la culpa es de la otra persona, así solemos pensar;  otro caso, éste muy trivial,  si una comida nos hizo daño, (la culpa es de... quien la preparó, ese restaurante es... me lo habían recomendado muy bien,  me decepcionó, etc.) cuando pudimos no haberla comido o elegido otra opcción...lo que le gusta a quien nos lo recomendó no es lo mismo que nos gusta a nosotros... o no comer tanto, o... simplemente no pasaba nada con la comida,  nosotros podíamos estar indispuestos por otra causa; de la misma forma sucede si alguien por cualquier circunstancia no puede prestarnos dinero...  hacernos cualquier otro tipo de favor, creemos que son los demás quienes nos han hecho daño, -sin ponernos en sus zapatos-, y sufrimos porque la otra persona nos decepcionó al no satisfacer nuestras carencias, sin reconocer que las carencias son nuestras, no de la otra persona... y lamentablemente por un NO y por falta de comprensión,  hay muchas personas que han roto relaciones con sus parejas, socios, amigos y familiares.

De la misma forma sucede al contrario, quien pudiendo hacer un favor a tiempo, o prestar un buen servicio, prefiere perder al amigo, socio o pariente, porque siente que puede perder su estado de confort y bienestar, talvez porque ha sufrido una decepción anteriormente por una causa similar o porque está desilusionado de esa persona que hoy se lo solicita.
Sin intentar juzgar las acciones de cualquiera, que pueden ser buenas o malas, apegadas o fuera de la ley, sanas o enfermizas, cada quien actúa según su criterio y su capacidad. Reconocer que es inherente del ser humano, es ganancia.

Los seres humanos tenemos la tendencia al mínimo esfuerzo por una parte, y éste nos lleva a no reconocernos como responsables de nuestra situación y tendemos a buscar culpables de nuestro malestar, siempre  fuera de nosotros.

Tratar de no tener altas expectativas cifradas únicamente en los demás, es un ejercicio sano que podemos poner en práctica, de esta forma evitamos decepcionarnos, por una parte, y comprender sin egoismos al otro, sin esperar que siempre satisfaga nuestras necesidades, considerando que sus acciones convenientes para nosotros,  pueden no satisfacer las suyas. 
Es mejor erradicar el sentimiento de decepción, enfocando nuestra felicidad  desde el punto de vista realmente personal, y no quiero decir con esto que sea cuestión de autosuficiencia, sino que es necesario comprender antes de juzgar y de perder una buena relación por buscar el culpable fuera de nosotros.

El éxito del manejo de nuestras relaciones personales, laborales, familiares o de cualquier otra índole, debería ser siempre del tipo ganar-ganar.