sábado, 26 de marzo de 2011

Anímate a ser mejor




Si todos nosotros, antes de tomar una decisión, de emitir un juicio, de hacer una promesa, nos tomáramos unos minutos para pensar acerca de lo que vamos a hacer, seguramente las cosas marcharían mejor.
Porque cuando prometemos algo, es necesario tener la certeza de que vamos a poder cumplir.
Cuando opinemos sobre alguna cosa, que nuestra opinión refleje algo acerca de lo cuál estemos convencidos. Recordemos que nuestras opiniones, nos reflejan a nosotros. Y cuando tomemos una decisión, que la misma sea lo más acertada posible y que nunca lastime a los demás.
La gente valora las personas estables, con carácter parejo, y con patrones de conducta definidos, y se desconcierta ante quien hoy los acaricia y mañana los golpea.

Creo que las relaciones humanas serían mucho más armoniosas si todos respetáramos la siguiente premisa:

No actuar frente a los demás como no nos gustaría que actuaran con nosotros mismos.
Si antes de expresarnos, de una u otra forma, ante los demás, nos pusiéramos en el lugar del otro y evaluáramos cómo nos sentiríamos si fuéramos los verdaderos receptores, con toda seguridad no existirían los insultos, las palabras hirientes, los gestos despectivos...

... anímate a ser mejor...

Para empezar puedes poner en práctica el filtro de las 3 puertas...

 Un joven discípulo dijo a un sabio filósofo:
Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando mal de ti.
Espera, le interrumpió el filósofo. ¿Ya hiciste pasar por las tres puertas lo que vas a contarme?

¿Qué tres puertas?



Sí, la primera es la verdad ¿Estás seguro que es totalmente cierto lo que vas a decirme?
No, lo oí comentar a unos vecinos.


Al menos lo habrás hecho pasar por la segunda puerta, la bondad. Lo que quieres decirme ¿es bueno para alguien?
No, al contrario






Y la última puerta es la necesidad ¿es necesario que yo sepa lo que quieres contarme?
No, no es necesario.


Entonces dijo el sabio sonriendo:
"Si no es verdadero, ni bueno, ni necesario, mejor será olvidarlo para siempre"

¡¡ QUE BUENO SERIA PENSAR SIEMPRE EN LAS TRES PUERTAS ANTES DE HABLAR!!



Y el útlimo consejo...

Algunas veces es un error juzgar el valor de una actividad simplemente por el tiempo que toma realizarla.
Un buen ejemplo es el caso del experto que fue llamado a arreglar una computadora muy grande y extremadamente compleja... una computadora que valía 12 millones de dólares.
Sentado frente a la pantalla, oprimió unas cuantas teclas, asintió con la cabeza, murmuró algo para sí mismo y apagó el aparato.
Procedió a sacar un pequeño destornillador de su bolsillo y dio vuelta y media a un minúsculo tornillo. Entonces encendió de nuevo la computadora y comprobó que estaba trabajando perfectamente.

El presidente de la compañía se mostró encantado y se ofreció a pagar la cuenta en el acto.
-¿Cuánto le debo? -preguntó.
-Son mil dólares, si me hace el favor.
-¿Mil dólares? ¿Mil dólares por unos momentos de trabajo? ¿Mil dólares por apretar un simple tornillito? ¡Ya sé que mi computadora cuesta 12 millones de dólares, pero mil dólares es una cantidad disparatada! La pagaré sólo si me manda una factura perfectamente detallada que la justifique.

El experto asintió con la cabeza y se fue. A la mañana siguiente, el presidente recibió la factura, la leyó con cuidado, sacudió la cabeza y procedió a pagarla en el acto, sin chistar.

La factura decía:
Servicios prestados:
Apretar un tornillo_____________ 1 dólar
Saber qué tornillo apretar_____999 dólares



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