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domingo

A veces los árboles no nos dejan ver cómo es todo el bosque...

... Cuando de organizar nuestro trabajo se trata.

Haciendo eco a las palabras del Señor IACOCCA, el primer ejecutivo de la Ford y quien llevó al éxito a la Chrysler posteriormente y a otras multinacionales:
"No puedo menos que asombrarme ante el gran número de personas que al parecer, no son dueños de su agenda. A lo largo de estos años se me han acercado muchas veces altos ejecutivos de
diferentes empresas,  para confesarme con un mal disimulado orgullo: "Fíjese, el año pasado tuve tal acumulación de trabajo que no pude ni tomarme unas vacaciones".
Al escucharles, siempre pienso lo mismo... No me parece que eso deba ser en absoluto motivo de presunción. Tengo que contenerme para no contestarles:  pretendes hacerme creer que puedes asumir la responsabilidad de un proyecto de $'$$$... $$$ y no  eres capaz de encontrar dos semanas al año para pasarlas con tu familia y descansar un poco? "

Es evidente que no se puede llegar a hacer en la vida todo lo que uno quisiera, básicamente porque no hay tiempo. El problema es por dónde se recorta, y esa decisión no la debe tomar el capricho. Es necesario organizarnos...

... Hay personas que despliegan una febril actividad, que van y vienen de un lado a otro a toda velocidad, suben, bajan, hablan por teléfono, hacen mil cosas a la vez y no acaban ninguna, sus múltiples y poco claras ocupaciones les hacen llegar tarde a todo y con una gran sensación de prisa. Son auténticos ejecutivos pero que luego no ejecutan casi nada útil.

... Una primera generación ... son aquellos que elaboran listas de tareas pendientes. Con ellas toman conciencia de lo que les queda por hacer, lo van abordando cuanto antes pueden, y van tachando, lo que siempre proporciona una sensación gratificante. Esto, no cabe duda, es ya bastante más de lo que son capaces de llegar a hacer muchos. Sin embargo, es aún un esquema de organización muy pobre, puesto que la mayoría de las veces la distribución del tiempo viene impuesta externamente por la mera sucesión de los acontecimientos.

... Los segundos... son aquellos que intentan mirar un poco más adelante, y se programan mediante el uso de la agenda: van anotando acontecimientos, compromisos y proyectos de actividad futura, en la medida en que su tiempo les permite darles cabida. Su anticipación les confiere una mejor organización, pero aún rudimentaria, puesto que así no pueden valorar debidamente las prioridades: son simples distribuidores de tiempo.

... La tercera generación... suma a las dos precedentes la idea básica de establecer prioridades. Se centra en la necesidad de fijarse unos objetivos, con sus correspondientes plazos, y de acuerdo con ellos se prepara una planificación diaria que alcance la mayor eficiencia. Este planteamiento supone un gran avance respecto a la segunda generación, pues la clave no es dar prioridad a lo que está en la agenda, sino ordenar la agenda con arreglo a las prioridades.

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