sábado, 12 de noviembre de 2011

La crítica es inútil y peligrosa...

Inútil, porque pone a las personas a la defensiva y hace que ellas traten de justificarse y de buscar excusas para lo que han hecho.
Peligrosa, porque hiere el orgullo que es tan fuerte en cada persona, va en contra de su sentido de importancia y despierta su resentimiento contra quien le ha criticado.

Todos nosotros durante nuestra existencia debemos tratar con infinidad de personas, todas ellas incluyéndonos, tenemos debilidades y miserias que muy difícilmente queremos reconocer, señalar los defectos ajenos es mucho más fácil que reconocer los propios, de esta forma cada uno tratamos siempre de justificar nuestros errores, pero cuando se trata de los demás, estaremos atentos a criticarlos, a quejamos, y a murmurar  en su contra,  en pocas palabras cometemos acciones indignas contra los demás y de paso nos sentimos que somos las victimas. Culpamos a todos menos a nosotros mismos.

No olvidemos que las críticas son como las palomas mensajeras: siempre vuelven al sitio de donde salieron, recordemos también que la persona criticada por nosotros tratará en un momento dado de criticarnos y nos puede herir gravemente.

UN EJEMPLO A SEGUIR...
Abraham Lincoln  aprendió desde muy joven el arte de tratar a las personas, descubrió por amarga  experiencia,  que tratar a los demás con insultos, críticas y burlas incluso cuando eran otros los que cometían errores garrafales que ocasionaban terribles derrotas, no era la forma, opto como su lema: "Obrar sin malicia contra nadie, y con caridad para todos", de sus labios no salieron nunca más quejas ni murmuraciones contra los que se habían equivocado, por el contrario, trataba a las personas con respeto y con la mayor paciencia posible, dándole tiempo al tiempo, con el fin de dejar pasar su mal humor y su mal genio, y llenarse así de comprensión. Luego se dedicaba a tratar de resolver el asunto con la cabeza fría, de esta forma, mucho más sereno, sin juzgar ni condenar a nadie, poniéndose en los zapatos de los demás, encontraba rápidamente la solución,  porque nadie sentía antipatía por él ni se desanimaba, al contrario, buscaban la forma de subsanar los errores y  colaborar para resolver los problemas que habían ocasionado.

UN BUEN PROPÓSITO...
Algo parecido podemos hacer nosotros ante ciertos comportamientos que nos disgustan de los demás, primero que todo cambiar nuestra actitud ante esa persona, jamás enfrentársele como a un enemigo, sino tratarle con todo el respeto y con la mayor paciencia posible, luego de forma clara podemos hacerle ver su error y solicitarle su colaboración para corregirlo.
Si nos esforzamos por mejorar nuestro propio comportamiento, por tener más amabilidad y comprensión con los demás, tendremos aliados que reconocerán sus propios errores e intentarán solucionar las cosas en el menor tiempo posible.

Cualquier persona puede criticar, murmurar y quejarse de todo, casi todos los tontos lo hacen, pero se necesita fuerza de carácter para saber callar lo malo y desagradable que se deseaba decir, y en cambio saber comprender  y perdonar.
"Un buen carácter se manifiesta en saber tratar con comprensión, serenidad y bondad a los antipáticos, débiles y cansones"  Carlyle.  




Tratemos de ser personas EMPÁTICAS, esto es:  siempre ponernos en el lugar de otros, así sembramos paz y felicidad a nuestro alrededor. Este es el gran secreto para tratar con la gente.


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