jueves, 2 de febrero de 2012

La Inteligencia Emocional mejora todas las áreas de nuestra vida.


Durante la Era Glacial, muchos animales morían por causa del frío. El puercoespín, percibiendo esta situación, acordó vivir en grupo, así se daban abrigo y se protegían mutuamente, pero las espinas de cada uno herían a los vecinos más próximos, justamente a aquellos que les brindaban calor. 

Debido a los constantes roces, se separaban unos de otros, pero volvían  a sentir frío y debieron  tomar una decisión: o desaparecían de la faz de la tierra o aceptaban las espinas de sus vecinos.
Con sabiduría, decidieron volver a vivir juntos.
Aprendieron así a vivir con las pequeñas heridas que una relación muy cercana les podía ocasionar, porque lo que realmente importaba era el calor del otro para  sobrevivir.

Moraleja: La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas (pues no existen), sino aquella donde cada uno aprende a adaptarse exitosa mente. 

La realidad socio-laboral revela un panorama actual muy diferente al de hace algunos años, principalmente por la elevada desocupación, y, porque constantemente se están llevando a cabo procesos de re-estructuración en las empresas. Estas tendencias han hecho que haya un cambio de actitud entre las personas y en el manejo de sus relaciones , donde todos debemos aprender a adaptarnos y tolerarnos  o no subsistimos, algo parecido a la fábula del puercoespín.



La Inteligencia Emocional es el factor clave para una adaptación exitosa en las diferentes contingencias de la vida, aprender a reconocer nuestros propios sentimientos y los sentimientos de los demás nos permite obtener mejores resultados en nuestra vida.


A continuación transcribo parte de  un artículo sobre  la importancia de la Inteligencia Emocional:




Cómo mejorar la inteligencia emocional.

"En los últimos años, la inteligencia emocional ha ido tomando cada vez más importancia. Se habla de que las personas emocionalmente inteligentes son más capaces para triunfar en la vida, por tanto, ¿significa eso que sólo unos pocos pueden tener éxito en aquello que lleven a cabo?

La respuesta es que no, ya que la inteligencia emocional puede ir mejorando a lo largo de la vida, y esa es precisamente la gran diferencia con la inteligencia cognitiva. De hecho, tiende a ir desarrollándose según se va madurando y aprendiendo a ser más conscientes de los estados de ánimo, a manejar emociones angustiosas y a escuchar a los demás.

Las personas emocionalmente inteligentes se plantean unas expectativas desafiantes, pero que saben que pueden alcanzar, ya que no se dejan llevar por un excesivo optimismo ni por expectativas irreales. Son personas constructivas, es decir, son capaces de aprovechar lo que se les ofrece, y lo más importante, hacerlo bien.

Orientaciones para mejorar la Inteligencia Emocional

Intentar descubrir cómo se siente uno, y qué le ha llevado a sentirse de esta manera. Por ejemplo: "hoy estoy enojado porque alguien me ha tratado mal y me he sentido humillado".

La búsqueda de la causa de los estados de ánimo es útil si lo que se pretende es un cambio en la persona, ya que debe estar dispuesta a cambiar la situación, salir de ella y mejorar. " No volveré a dejar que alguien me trate mal y me humille, porque soy una persona igual que ella. Le diré que no me trate así".

Aceptar las críticas de los demás, ya que son una manera de lograr información sobre uno mismo, y descubrir facetas a desarrollar y potenciar o evitar.

Para evitar preocuparse en exceso, es recomendable procurar pensar en otras cosas. Cuando aparezcan las preocupaciones, se debe tratar de hallar el motivo que las causan, identificando las situaciones o pensamientos para intentar controlarlas.

Para mejorar la automotivación, es pensar que se es capaz para encontrar distintas salidas a un problema, sentir que se posee la capacidad y energía necesaria para realizar una determinada tarea. Hay que estar seguros de las propias posibilidades y pensar que lo que se está haciendo supone un desarrollo personal y un afán de superación.

La empatía puede desarrollarse si se pone especial interés en comprender e interpretar los canales de comunicación no verbal que acompañan a toda comunicación. Fijarse en el tono de voz, en los gestos, en las expresiones corporales y faciales de los demás ayuda a intuir cómo se sienten realmente.

Todas las personas necesitan sentirse parte de un grupo, pero para muchas, el hecho de entrar en contacto con otros es un verdadero problema. Para tener éxito en el intento, lo primero es observar al grupo. Conocer sus aficiones, lo que les une, cómo se comportan cuando están juntos y procurar imitarlo, para no quedar fuera de lugar. Hablando con los demás y disfrutando con las mismas actividades se van creando lazos.

En las discusiones, la inteligencia emocional también es importante para no perder los papeles. El enfado puede hacer que se digan cosas que no se piensan realmente. Por tanto, si se llega a esta situación, hay que ser responsable y ser capaz de pedir perdón o de retractarse si se comete una equivocación. Para resolver un problema, también es útil hacerle ver a la otra persona que se comprende su punto de vista, pero que hay que llegar a un consenso.

Por tanto, la inteligencia emocional potencia las capacidades de las personas, y mejora todas las áreas de la vida: personal, de pareja, de amistad, laboral, la salud, el rendimiento académico. Porque cuando uno se siente mejor consigo mismo, realiza las cosas con mayor agrado y se consiguen resultados más positivos."

Autor:
Dr. Msc. Ariel Calderón Rodríguez
Doctor en Medicina, graduado en 1996.Especialista de Primer Grado en Medicina General Integral, graduado en 2001.Diplomado en Salud Mental, graduado en 2002.Master en Psiquiatría Social, graduado en 2003.