martes, 31 de enero de 2012

¿Quien eres realmente?




Tómate el tiempo necesario para saberlo:

¿Quien eres realmente... ?

¿En qué crees?...

¿Qué defiendes?... ¿tienes claro aquello que valoras?...




El núcleo de tu personalidad son tus valores, por lo tanto es necesario usarlos como una brújula que te guié constantemente por el camino correcto. Cuando vives de acuerdo a tus valores, tus creencias y eres congruente con ello, tu vida funciona mejor y en completa armonía, de no ser así, lo que estas viviendo es una vida que no te llena, una vida vacía y miserable.

La mayoría de nuestros problemas son porque realmente no somos congruentes con nosotros mismos, pensamos una cosa, decimos otra y hacemos otra bien diferente.

Cuando estamos alineados con lo que pensamos, creemos, decimos y hacemos, es cuando realmente somos genuinos, y sólo así encontramos paz interior, esta es una de las reglas más importantes: la congruencia con uno mismo y con la vida que llevamos.


Lo siguiente es la Asertividad... si estas bien en una área pero mal en otra, entonces la asertividad y la congruencia no se están cumpliendo, recordemos que la asertividad es el medio para lograr la felicidad, para avanzar... y debe darse en todas las áreas de nuestra vida.

De qué sirve un buen trabajo, bien remunerado, si lo que haces no es de tu agrado?

De qué sirve tener una pareja, un amigo, una persona a tu lado, si no eres feliz con ella?

Y... podría enumerar miles de cosas que hacemos, pero con las cuales no estamos de acuerdo, no nos sentimos bien, y lo que es peor... no nos atrevemos a reconocerlo ni mucho menos a decirlo, y por supuesto no nos atrevemos a cambiarlo.
La asertividad y la congruencia no se están cumpliendo, te sientes desdichad@, aburrid@, vací@... estas incongruencias son el comienzo del desastre de tu vida personal.

La vida tiene sentido, depende de cada uno de nosotros identificar aquello que no va y modificarlo, con tus padres, con tus hijos, con tu familia, con tu pareja, con tu trabajo, con tus diversiones.. con el mundo en general, porque cuando tenemos un objetivo claro y bien enfocado, todas las partes involucradas participan para lograrlo.

La incongruencia es la lucha interna que nunca termina porque las diferentes partes están en constante conflicto, detente a tiempo, analiza la situación y toma acción, busca ser congruente con tus principios, tus pensamientos y tus acciones, de esta forma te sentirás bien y lograrás mejores resultados en cualquier cosa que hagas.

Esta historia que transcribo la encontré navegando por Internet, desconozco su autor, nos describe a manera de ejemplo la importancia de ser congruentes entre lo que somos y lo que hacemos:



"El semáforo se puso amarillo justo cuando él iba a cruzar en su automóvil y, como era de esperar, hizo lo correcto: se detuvo en la línea de paso para los peatones, a pesar de que podría haber rebasado la luz roja, acelerando a través de la intersección.
La mujer que estaba en el automóvil detrás de él estaba furiosa. Le tocó la bocina por un largo rato e hizo comentarios negativos en alta voz, ya que por culpa suya no pudo avanzar a través de la intersección… y para colmo, se le cayó el celular y se le regó el maquillaje.

En medio de su pataleta, oyó que alguien le tocaba el cristal del lado, allí, parado junto a ella, estaba un policía mirándola muy seriamente.

El oficial le ordenó salir de su coche con las manos arriba, y la llevó a la comisaría donde la revisaron de arriba abajo, le tomaron fotos, las huellas dactilares y la pusieron en una celda.

Después de un par de horas, un policía se acercó a la celda y abrió la puerta. La señora fue escoltada hasta el mostrador, donde el agente que la detuvo estaba esperando con sus efectos personales:

“Señora, lamento mucho este error”, le explicó el policía.

“Le mandé a bajar mientras usted se encontraba tocando bocina fuertemente, queriendo pasarle por encima al automóvil del frente, maldiciendo, gritando improperios y diciendo palabras soeces. Mientras la observaba, me percaté que de su retrovisor cuelga un Rosario, su carro tiene en su bumper un sticker que dice:‘¿Qué haría Jesús en mi lugar?’, su tablilla tiene un borde que dice ‘Yo Escojo la Vida’, otro sticker que dice ‘Sígueme el domingo a la Iglesia’ y, finalmente, el emblema cristiano del pez..."


 Como es de esperarse, supuse que el auto era robado... 

Esta simpática historia muestra la importancia de ser coherentes entre lo que decimos que somos y creemos y lo que hacemos.




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