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miércoles

¿ Tienes carácter ?


En el lenguaje popular, y creo que todos sabemos que no siempre es preciso, se señala que una persona que "tiene carácter" es porque generalmente tiene "mal carácter", sin matizar que una cosa es disponer de una personalidad definida y un sólido temperamento y otra cosa es ser un maleducado.

El mal genio... el ser agrio... la desconsideración y la pérdida de control en situaciones de presión, son síntomas de una naturaleza desequilibrada  y mal educada cuyo efecto sobre los demás suele ser la generación de una tensa y permanente angustia alrededor. Hay algunas personas que creen que los demás le tienen respeto, cuando en realidad lo que están generando es todo lo contrario.


Tener carácter es ser consecuente con nuestras ideas, principios y valores y estar dispuestos a defenderlas con pasión, pero... con respeto, teniendo claro que nunca hay razones absolutas y, si acaso, sólo argumentos propios discutibles. Las ideas no se imponen, y menos con agresividad y violencia verbal; las ideas se exponen.

Poseer carácter es ser capaz de responder a los enigmas, misterios y problemas que la vida trae consigo a cada paso, recurriendo a lo que ya hemos aprendido y estando dispuestos a aprender lo que aún nos falta. Es también controlar los impulsos, dominarse a sí mismo y no ceder a la corriente imperante cuando nuestras convicciones son firmes.
Tener carácter es no temer equivocarse, porque el error forma parte del aprendizaje y, por supuesto, no escudarse en los demás para tomar una decisión que debe ser propia. O sea: adoptar individualmente las decisiones que atañen a nuestra vida y ser responsables del resultado de las mismas sea este el que sea.

Y en definitiva... tener carácter es no desmoronarnos en las situaciones más adversas, porque manteniéndonos firmes y confiados se sale de ellas...  algo imposible si nos entregamos a la desesperación.


Transcribo esta descripción que encontré en Internet, autor anónimo... define muy bien lo que es: 

Tener carácter...

Están los que usan siempre la misma ropa,
están los que llevan amuletos,
los que hacen promesas,
los que imploran mirando al cielo,
los que creen en supersticiones...

... y están los que siguen corriendo cuando tiemblan las piernas,
los que siguen jugando cuando se acaba el aire,
los que siguen luchando cuando todo parece perdido,
como si cada vez fuese la ultima vez,
convencidos de que la vida misma es un desafío.

Sienten dolor, pero no se quejan,
porque saben que el dolor pasa,
el sudor se seca, el cansancio termina.
Pero hay algo que nunca desaparecerá:
la satisfacción de haberlo intentado
y entrado en acción para lograrlo.

En los cuerpos de unos y otros hay la misma cantidad de músculos,
en sus venas corre la misma sangre.
Lo que los hace diferentes es su espíritu.
La determinación por alcanzar la cima,
una cima a la que no se llega superando a los demás,
sino superándose cada día a si mismo.









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