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domingo

ESTOY APRENDIENDO A AMAR...


¿Tú sabes amar?  Yo estoy aprendiendo....

Primero empecé aprendiendo a aceptar a las personas, aun cuando ellas me decepcionan y huyen del ideal que tengo de ellas, especialmente cuando me hieren con palabras o acciones impensadas.
Es difícil aceptar a las personas como son... Es difícil, muy difícil... ¡Pero estoy aprendiendo!

Estoy aprendiendo a amar, estoy aprendiendo a escuchar, escuchar con los ojos y oídos, escuchar con el alma.
Escuchar lo que dice el corazón, lo que dicen los hombros caídos, la mirada triste, las manos inquietas...
escuchar el mensaje que se esconde por entre las palabras superficiales, descubrir la angustia disfrazada,  la inseguridad enmascarada, la soledad encubierta, penetrar esa sonrisa fingida, o esa alegría simulada, la vanagloria exagerada y... estoy aprendiendo a descubrir el dolor de cada corazón.

Poco a poco estoy aprendiendo a amar y por ende... estoy aprendiendo a perdonar.
Porque el amor perdona, lanza afuera las tristezas y cura las cicatrices que la incomprensión  y la insensibilidad grabaron en el corazón herido, no debo alimentar heridas con pensamientos dolorosos,  no debo cultivar ofensas con  lástimas ni auto-compasión.

El amor perdona, y debe olvidar,  extinguir todos los trazos de dolor en el corazón... Paso a paso  estoy aprendiendo a perdonar, a amar, estoy aprendiendo a descubrir el valor que se encuentra dentro de cada vida, de todas las vidas que se han cruzado en mi camino, valor enterrado por el rechazo, por falta de comprensión, cariño y aceptación. Por las experiencias duras vividas a lo largo de los años.

Estoy aprendiendo a ver en las personas su alma y las posibilidades que Dios les dio.

Estoy aprendiendo, pero... ¡Cómo es de lento el aprendizaje!

¡Cómo es de  difícil amar incondicionalmente!

Todavía tropezando...  cometiendo errores, pero estoy aprendiendo…

Navegando por Internet encontré esta reflexión...(Anónimo),  quise compartirla en mi blog con todos los que me leen, porque creo que todos podemos aún APRENDER A AMAR...








miércoles

Tradiciones Navideñas

En torno a la Virgen María Inmaculada, cuya fiesta es el 8 de diciembre, (La Inmaculada Concepción de María es el dogma de fe que declara que por una gracia singular de Dios, María fue preservada de todo pecado, desde su concepción.), en la víspera o sea la noche del 7 de diciembre, los católicos, niños y adultos, se reúnen en familia o entre amigos para encender velas y faroles en las aceras de las calles en honor de la Virgen María, fiesta conocida también como el Día de lasVelitas, la cual tradicionalmente da inicio a la época navideña.

Desde niña mi madre me enseñó una hermosa oración y hoy como homenaje a la Virgen María Inmaculada, me gustaría compartirla con todos, es bellísima ... una  súplica para tiempos difíciles, es un bálsamo que nos reconforta, justo cuando las cosas que nos suceden no están bien.


Para mí, La Virgen María es una madre amorosa, siempre me pone a salvo y me consuela, ella toma mi mano... yo siento su auxilio y protección en todo momento de mi vida y en cualquier lugar donde me encuentre. Yo la amo y le confío mis penas y angustias, segura que siempre obtendré de ella, bendiciones, amparo y protección.

Santísima Virgen María, madre mía:


"Tengo mil dificultades:
Ayúdame.
De los enemigos del alma:
Sálvame.
En mis desaciertos:
Ilumíname.
En mis dudas y penas:
Confórtame.
En mis enfermedades:
Fortaléceme.
Cuando me desprecien:
Anímame.
En las tentaciones:
Defiéndeme.
En horas difíciles:
Consuélame.
Con tu corazón maternal:
Ámame.
Con tu inmenso poder:
Protégeme.
Y en tus brazos al expirar:
Recíbeme.
Amen."




Gracias madre mía por derramar en abundancia tu amor y tus bendiciones sobre mi hogar y sobre cada uno de los miembros que componen  mi familia, gracias por estar siempre a mi lado brindándome tu auxilio y protección. ¡Amen!


martes

Sencillamente el Universo conspira a nuestro favor... !!!

Esta reflexión llegó a mi vida justo ayer... estaba algo melancólica, algunos problemas sin solucionar seguían rondando mi cabeza, pero... como es mi costumbre,  trato siempre de pensar y actuar con fe y optimismo... porque estoy plenamente convencida de que si lo hago de esta forma, a pesar de las dificultades ,  "todo el universo conspirará a mi favor" y por algún rincón llegará esa energía que necesito y que dará nuevas fuerzas para continuar mi camino y triunfar sobre cualquier obstáculo.

¿Qué quiere decir esto?

 Sencillamente, que cuando todo lo vemos de color gris y no hay claridad para actuar y salir de un problema, nos metemos en un círculo donde no encontramos ninguna salida,  pero, para quien toma una actitud positiva frente a los problemas,  la solución a ellos llegará más temprano que tarde, por algún medio se abrirá camino, una palabra... una frase... un amigo... alguien o algo hará su aparición y será el motivante que faltaba para enderezar el camino, salir de ese círculo y obtener la respuesta que buscamos. Tomar una decisión... aprender de nuestros errores y actuar de otra forma,  esas palabras hicieron eco en mí, lograron despertarme del letargo en que me encontraba y vi claramente la solución a mi problema.  

Hoy comparto con todos mis lectores ésta magnifica reflexión... con la seguridad de que también para alguien más el universo está conspirando a su favor  e intenta ayudarle a encontrar una solución y una nueva oportunidad para ser feliz.


Esta reflexión es de Walt Disney



Y así... después de esperar tanto, un día como cualquier otro, decidí triunfar;
decidí no esperar a las oportunidades, sino yo mismo buscarlas;
decidí ver cada problema como la oportunidad de encontrar una solución;
decidí ver cada desierto como la oportunidad de encontrar un oasis;
decidí ver cada noche como un misterio a resolver;
decidí ver cada día como una nueva oportunidad de ser feliz.

Aquel día descubrí que mi único rival no eran más que mis propias debilidades, y que en éstas está la única y mejor forma de superarnos;
aquel día dejé de temer a  perder.
Y costaba romper la costumbre, pero se pudo.
Descubrí que no era yo el mejor y que quizás nunca lo fui;
me dejó de importar quién ganara o perdiera:
ahora me importa simplemente saberme mejor que ayer.

Aprendí que lo difícil no es llegar a la cima, sino jamás dejar de subir.
Descubrí que el amor es más que un simple estado de enamoramiento:
el amor es una filosofía de vida.

Aquel día dejé de ser un reflejo de mis escasos triunfos pasados
y empecé a ser mi propia tenue luz de este presente;
aprendí que de nada sirve ser luz
si no vas a iluminar el camino de los demás.

Aquel día decidí cambiar tantas cosas...
Aquel día aprendí que los sueños son solamente para hacerse realidad;
desde aquel día ya no duermo para descansar:
ahora simplemente duermo para soñar.


viernes

LA ENVIDIA PRODUCE MALOS SENTIMIENTOS...ENFRENTAMIENTOS Y DISTANCIAMIENTOS

Es tan antigua como el hombre... y adversaria de los afortunados.

Pero...  en realidad qué es?

... El deseo de tener lo que el otro tiene, la admiración por lo que el otro ha conseguido, el dolor por no tenerlo, la indignación por considerar injusta la diferencia, anhelos de que al otro le vaya mal o pierda sus pertenencias, ... etc, etc.
Se produce por desear lo que no se tiene y  por compararse con los demás.
La tentación de envidiar nos viene a todos pero hay que vencer ese sentimiento con generosidad.

Entre los valores más envidiados... el prestigio, el reconocimiento, el dinero, el estatus ocupacional, las posesiones materiales, por enumerar sólo algunos, el envidioso cree que el envidiado representa una amenaza para su propia valoración, todo esto, como consecuencia de tener una fuerte tendencia competitiva, altas dosis de inseguridad, insatisfacción, celos; por lo tanto,  las frustraciones y las rabias le dominan y su vida  le resulta poco grata.

En esta competencia abierta, donde el uno ambiciona ser y tener lo que tiene el otro, el envidioso siempre busca la caída del otro, su desprestigio, cambiar la imagen siempre positiva que el otro ha mantenido, y  de esa forma disipa el rencor secreto que le ha tenido y lo peor es que el envidioso se guarda muy bien incluso en su fuero interno de reconocer que padece envidia.

¿Porqué niega el envidioso siempre su envidia?

Sencillamente porque denota un sentimiento de inferioridad que no admite, porque se siente incapaz de reconocer unas limitaciones que interpreta como signos de debilidad, porque no puede aceptar que su infelicidad  NO se debe a todo aquello que carece,  sino a que no sabe valorar lo que tiene, y porque pendiente de la vida de los demás, no deja un espacio para asumir la suya.

Lo mejor que todos deberíamos hacer  para no llegar a sentir este sentimiento es:

 NO VIVIR PENDIENTES DE LO QUE NO TENEMOS.

 DELEITARNOS CON LO QUE  TENEMOS,  Y... CONVENCERNOS DE QUE NADA PERDEMOS CUANDO A LOS OTROS LES VAN BIEN LAS COSAS.

COMPARARNOS CON LOS DEMÁS SIEMPRE RESULTARÁ  ESTÉRIL, NUESTRO MEJOR PUNTO DE REFERENCIA SOMOS NOSOTROS MISMOS.

Una de las mejores protecciones contra la envidia es el optimismo aprendido, acostumbrarnos a centrar nuestra atención en los aspectos más positivos de nuestra realidad, esforzarnos por superar los obstáculos que encontremos en nuestro camino, para así obtener el éxito y el reconocimiento que necesitamos.
Aprender a colaborar, a  dar y pedir ayuda, es un medio eficaz de adquirir habilidades para resolver los conflictos que suelen originar envidia.