domingo, 19 de mayo de 2013

¿Qué es el destino?







Dicen algunos que el destino ya está escrito...otros que lo hacemos... Sea cual fuese la verdad pienso que si tenemos la oportunidad de tomar decisiones en cada momento de nuestra vida es muy importante pensar en las consecuencias que generamos con cada una de éstas acciones.

Cambiemos la actitud y dejemos de ser un efecto transformándonos en nuestra propia causa.

Recordemos que la vida es un engranaje  y que jamás nos sentiremos felices si jugamos al papel de víctima; no creo que debamos  asumir jamás ese rol porque es falso. Nunca somos una víctima del todo porque somos libres de cambiar nuestros actos, la forma en que reaccionamos, la manera en que expresamos nuestras emociones, cómo asumimos el cambio y las circunstancias superficialmente negativas o positivas que experimentamos... gran parte de lo que nos sucede es factible de ser cambiado.

Generamos una parte de nuestro propio destino

Íbamos varias personas en un carro y sonó en la radio una canción de una famosa artista que murió recientemente, muy joven y alguien opinó: “qué cosa con esta mujer... morir tan joven y con ese futuro que tenía”. A lo que comenté, que simplemente ella no tenía futuro porque no lo labró. Con su vida alocada de drogas y alcohol, ella lo causó y ese fue su resultado. Lo que no sé a ciencia cierta es si ella debía vivir esa experiencia de vida... lo que  vi y entiendo es que por sus acciones generó unas reacciones. 

Todo lo que vivimos hoy, positivo o negativo, ya había sido generado por nosotros mismos y es producto de una acción, de un pensamiento anterior. Cuando estamos bien aceptamos encantados esta premisa pero, si las cosas no están marchando, ahí si cuesta y comenzamos a azotarnos con preguntas.

¿Pero qué fue lo que hice mal? ¿Cuándo? ¿Qué estoy pagando?    Bueno...  somos una suma de muchos factores, están  nuestros antepasados, más toda la información contenida en nuestro ADN, los entornos, etc.  De manera que, mejor que cuestionar es tomar riendas. El ser humano tiende a negar aquello que no comprende, pero ahora que  los sabemos, que somos en gran medida creadores y forjadores de nuestro propio destino podemos generar una variedad de acciones y muy seguramente en algún momento de nuestras vidas veremos una variedad de reacciones.

La variable tiempo

“¿Para qué actuar correctamente y ser amable si siempre me termina yendo como los perros en misa?, me dijo un muchacho. “Mira, he estado apoyando a un compañero de la universidad con una materia con la que está teniendo dificultades. Todo esta semana me he dedicado a ayudarlo, además no le cobré nada y en cambio ayer viniendo de regreso en el bus me atracaron”.

No tengo respuesta para todo, pero para darles una pista acerca de lo que me preguntó el muchacho, hay una variable que no he mencionado y es el tiempo. El tiempo es el que nos despista porque no existe un patrón que dicte en qué lapso se dará nuestra “sentencia”, por así llamarle. No sabremos cuándo, cómo o de manos de quién recogeremos lo que sembramos o cuándo... nos van a cobrar. Y entre las cosechas puede haber pérdidas, eso lo sabemos, así que  es posible que tardemos en ver los frutos o que los recibamos de personas diferentes y en cambio, si se manifiesten resultados no tan agradables de acciones anteriores en el medio de nuestro caminar por la vida.

Afortunadamente el Ser Supremo que nos creó y del cual partimos, entre otras cosas, nos hizo dos regalos divinos en nuestro proceso de aprendizaje y evolución: conciencia y libre albedrío. Tenemos libertad para obrar y conciencia para analizar qué estamos haciendo con nuestra vida... con nuestras acciones, conciencia para entender que si deseamos que nos sucedan cosas diferentes a lo que nos está pasando actualmente, debemos repensar y obrar de forma muy diferente a la actual, continuaremos sembrando... otra clase de semillas, en otros suelos... o en el mismo pero con otros cuidados, opciones hay muchas, somos libres de elegir la que nos plazca



Nadie sabe a ciencia cierta, pero... se hace camino al andar y a mi eso me impulsa a seguir adelante.

Comparto una parte del poema de Antonio Machado

Caminante, son tus huellas
el camino y nada más;
Caminante, no hay camino,
se hace camino al andar.
Al andar se hace el camino,
y al volver la vista atrás
se ve la senda que nunca
se ha de volver a pisar.
Caminante no hay camino
sino estelas en la mar.

Joan Manuel Serrat nos canta...