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domingo

Mi mente es... la morada de la felicidad !

Yo Elijo ! Y así cada uno de nosotros lo podemos lograr... los milagros también son naturales... no solo sobrenaturales.

Nuestra mente positiva hace milagros ! produce efectos en los otros y en el ambiente del cual formamos parte. Todo pensamiento nos conduce a una acción... y toda acción produce una reacción.
Al pensar en forma positiva, confiamos en nosotros mismos, nos sentimos más seguros y podemos cumplir nuestros objetivos sin demasiados contratiempos, al contrario de pensar en forma negativa, nuestra mente se complace en el sufrimiento y nos mantiene estancados y desesperados.
Existe un flujo contínuo de felicidad y abundancia, deseo... planifico... actúo y suelto... todo se ordena según lo que pensamos... la naturaleza no comete errores... siempre tiende a normalizarse.

Cuando las circunstancias te parezcan adversas... no les des demasiada importancia, haz lo necesario, lo que te corresponda y que sea evidente de hacer, luego espera y aprende a confiar. Los pensamientos negativos son toxinas para el alma... sustancias nocivas que envenenan al cuerpo también.
Pensemos siempre cómo salir adelante y fortalecidos, mientras tanto aceptemos las cosas como son y, como el Ave Fénix resurgiremos de nuestras cenizas... mientras hay vida hay esperanza para quien elige  que su mente es la morada de la felicidad.

Sobre el mito del Ave Fénix

Se dice que en el Edén originario, debajo del Árbol del Bien y del Mal, floreció un arbusto de rosas. Allí, junto a la primera rosa, nació un pájaro, de bello plumaje y un canto incomparable, y cuyos principios le convirtieron en el único ser que no quiso probar las frutas del Árbol. Cuando Adán y Eva fueron expulsados del Paraíso, cayó sobre el nido una chispa de la espada de fuego de un Querubín, y el pájaro ardió al instante.
Pero, de las propias llamas, surgió una nueva ave, el Fénix, con un plumaje inigualable, alas de color escarlata y cuerpo dorado. Algunas fábulas lo sitúan posteriormente en Arabia, donde habitaba cerca de un pozo de aguas frescas y se bañaba todos los días entonando una melodía tan bella, que hacía que el Dios Sol detuviera su carro para escucharle.
La inmortalidad, fue el premio a su fidelidad al precepto divino, junto a otras cualidades como el conocimiento, la capacidad curativa de sus lágrimas, o su increíble fuerza. A lo largo sus múltiples vidas, su misión es transmitir el saber que atesora desde su origen al pie del Árbol del Bien y del Mal, y servir de inspiración en sus trabajos a los buscadores del conocimiento, tanto artistas como científicos.
Su cronología vital varía con la adaptación del mito. Así, cada 100, 500, 540 (y en algunas leyendas, incluso 1461 ó 12994 años), construye una pira funeraria en su propio nido, la rellena de inciensos y plantas aromáticas, y al tiempo que entona la más bella de todas sus canciones, se prende a sí mismo hasta extinguirse. No existe más que una única ave, cuya forma de reproducción, es, precisamente, el renacimiento, del que también es símbolo.
El mito del Ave Fénix se extendió ampliamente entre los griegos, que le dieron el nombre de Phoenicoperus (que significa alas rojas), apelativo que se extendió por toda la Europa romana. Los primeros cristianos, influidos por los cultos helénicos, hicieron de esta singular criatura un símbolo viviente de la inmortalidad y de la resurrección. En la mitología del antiguo Egipto, el Ave Fénix representaba al Sol, que muere por la noche y renace por la mañana. Otro símbolo vinculado al Ave Fénix es el de la esperanza, representa un valor que nunca debe morir en el hombre.
Según Ovidio, "cuando el Fénix ve llegar su final, construye un nido especial con ramas de  roble y lo rellena con canela, nardos y mirra, en lo alto de una palmera. Allí se sitúa y, entonando la más sublime de sus melodías, expira. A los 3 días, de sus propias cenizas, surge un nuevo Fénix y, cuando es lo suficientemente fuerte, lleva el nido a Heliópolis, en Egipto, y lo deposita en el Templo del Sol". Como el nuevo Fénix acumula todo el saber obtenido desde sus orígenes, un nuevo ciclo de inspiración comienza.
El Ave Fénix tiene sus representaciones en diferentes culturas, como la china (el Fêng-Huang), la japonesa (el Ho-oo), la rusa (El Pájaro de Fuego, que inmortalizara musicalmente Stravinsky), la Egipcia (el Benu), la hindú (el Garuda), e incluso en los indios de norteamérica (el Yel), o los Aztecas, Mayas y Toltecas (el Quetzal). Fue citado por primera vez por Hesíodo en el siglo VIII A.C. y más tarde y con más detalle por el historiador Herodoto.


Fuente: www.elavefenix.net

sábado

Estamos listos para dar lo que sea necesario ?


Desarrollar una cierta sensibilidad nos permite crecer...

Cada uno de nosotros tiene algo para dar... situarnos en el lugar de otro y comprenderlo contribuye al natural fluir de los dones del Universo.

Vivimos momentos difíciles en todas partes, la crisis económica... los desastres naturales... la extrema pobreza... la falta de empleo... etc, está castigando a todos los seres del planeta por igual, unos lo sufren con más rigor que otros ... y es en estas circunstancias cuando debemos mantener más vivos nuestros sentimientos de solidaridad.

Cada uno de nosotros tenemos algo para dar... dinero, talento, tiempo, amor, amistad, paciencia, humildad, generosidad, bondad... abrir nuestro corazón al sufrimiento de los demás nos permite fortalecernos y superar el temor de ser vulnerables. ¡Cuánto más demos... más nos fortalecemos!





viernes

Enfocando el lente... hacia tus objetivos

 "Enfoque" es la acción y efecto de enfocar... dirigir la atención hacia un asunto o problema desde unos supuestos previos, para tratar de resolverlo de forma acertada.

Diciembre es un buen mes... diría que es excelente... no solo por las tradicionales festividades que de alguna forma tratan de unir a las personas, sino porque nos permite reflexionar sobre nuestros retos personales y profesionales... antes del inicio del año, nos permite prepararnos... organizarnos, conocer nuestra situación actual para saber qué hacer, cómo empezar...

Algunas situaciones que se nos presentaron durante el año, al realizar nuestro balance se encuentran  en forma satisfactoria, otras no tanto, y es en éstas últimas donde debemos enfocar nuestra atención.
Quizas te sientas algo desmotivado (a), hay que aceptarlo y superarlo cuanto antes. "Al toro por los cachos".
Tomar conciencia es el primer paso, conocer realmente la situación, saber dónde estas y hacia dónde debes dirigirte, evaluando todo... limitaciones, posibles estrategias... con el propósito de plantearte una resolución de forma acertada.

Cada uno somos responsables de nuestros éxitos y fracasos, buscar excusas, culpables, por lo que hicimos o dejamos de hacer, no resuelve la situación, ser críticos con nosotros mismos nos sitúa mejor, nos permite resolver el problema y salir de él mejor librados. Los tropiezos son una forma de aprender y mejorar.

Cuando nos centramos en lo que queremos, podemos definir nuestros objetivos, tener unas metas claras a alcanzar nos permite desarrollar un buen plan de trabajo, si lo seguimos, lograremos no dispersar nuestra atención y enfocar todas nuestras capacidades en conseguir los objetivos planteados.

Hay una palabra clave a tener en cuenta: M O T I V A C I Ó N

Creo que todos sabemos de sobra que si estamos motivados... tenemos la energía suficiente que nos impulsa a la consecución de nuestros objetivos, convencernos de que podemos hacerlo y comprometernos con nosotros mismos nos abre inmensas posibilidades innovadoras para gestionar esos retos.

Existen múltiples formas de automotivarnos... estímulos que nos permite  lograr lo que nos hemos propuesto... dentro de tantos hay uno muy particular, escribir en nuestra agenda en forma de un solo párrafo, primero la parte negativa - de qué quieres alejarte y los obtáculos a los que te enfrentarás - después escribe lo que deseas lograr, y el resultado final que buscas, es decir lo positivo, hacerlo de ésta forma te ayudará y te moverá a actuar.
Por ejemplo, imagina que tienes un trabajo que no soportas y te gustaría tener otro en el que ganes más para viajar a ...
Ahora, haz dos oraciones que expresan este deseo.
“Deseo conseguir un trabajo en el que gane más para viajar a... Ya no quiero estar en esta empresa y ganar tan poco” (Negativa)
“Ya no quiero estar en esta empresa y ganar tan poco. Deseo conseguir un trabajo en el que gane más para viajar a..." (Positiva)

La mente recuerda mejor lo último, y cuando lo escribimos lo anclamos a ella, podemos  reforzarlo leyéndolo tantas veces como sea necesario y de esta forma estamos construyendo una automotivación muy poderosa.

En la vida queremos encontrar soluciones rápidas y triunfos apresurados, es de gran importancia entender que el éxito es el resultado de nuestro crecimiento interno... éste requiere tiempo y dedicación. Mientras no nos desenfoquemos por no ver los resultados que esperamos en forma inmediata, mientras no nos demos por vencidos y actuemos según nuestro plan, en forma gradual y casi imperceptiblemente el éxito se materializará.

Los dejo con un resumen del libro La Vaca del Dr. Camilo Cruz.



La historia de la vaca La historia cuenta que un viejo maestro deseaba enseñar a uno de sus discípulos por qué muchas personas viven atadas a una vida de mediocridad y no logran superar los obstáculos que les impiden triunfar. No obstante, para el maestro, la lección más importante que el joven  discípulo  podía  aprender era observar lo que sucede cuando finalmente nos liberamos de aquellas ataduras y comenzamos a utilizar nuestro verdadero potencial.
Para impartir su lección al joven aprendiz, aquella tarde el maestro había decidido visitar con él algunos de los lugares más pobres y desolados de aquella provincia. Después de caminar un largo rato encontraron la que consideraron la más humilde de todas las viviendas.
Aquella casucha a medio derrumbarse, que se encontraba en la parte más distante de aquel caserío, debía ser -sin duda- alguna la más pobre de todas. Sus paredes milagrosamente se sostenían en pie, aunque amenazaban con derribarse en cualquier momento; el improvisado techo dejaba filtrar el agua, y la basura y los desperdicios que se acumulaban a su alrededor daban un aspecto decrépito a la vivienda. Sin embargo, lo más sorprendente de todo era que en aquella casucha de 10 metros cuadrados pudiesen vivir ocho personas. El padre, la madre, cuatro hijos y dos abuelos se las arreglaban para acomodarse en aquel lugar.
Sus viejas vestiduras y sus cuerpos sucios y malolientes eran prueba del estado de profunda miseria reinante.
Curiosamente, en medio de este estado de escasez y pobreza total, esta familia contaba con una posesión poco común en tales circunstancias: una vaca. Una flacuchenta vaca que con la escasa leche que producía, proveía a aquella familia con el poco alimento de algún valor nutricional. Pero más importante aún, esta vaca era la única posesión material de algún valor con que contaba aquella familia. Era lo único que los separaba de la miseria total.
Y allí, en medio de la basura y el desorden, pasaron la noche el maestro y su novato discípulo. Al día siguiente, muy temprano y sin despertar a nadie, los dos viajeros se dispusieron a continuar su camino. Salieron de la morada y antes de emprender la marcha, el anciano maestro le dijo a su discípulo: “Es hora de que aprendas la lección que has venido a aprender”.
Sin que el joven pudiese hacer nada para evitarlo, el anciano sacó una daga que llevaba en su bolsa y degolló la pobre vaca que se encontraba atada a la puerta de la vivienda, ante los incrédulos ojos del joven.
Maestro, dijo el joven: “¿Qué has hecho? ¿Qué lección es ésta, que amerita dejar a esta familia en la ruina total? ¿Cómo has podido matar esta pobre vaca, que representaba lo único que poseía esta familia?”
Haciendo caso omiso a los interrogantes del joven, el anciano se dispuso a continuar la marcha, y maestro y discípulo partieron sin poder saber que suerte correría aquella familia ante la pérdida de su única posesión.
Durante los siguientes días, una y otra vez, el joven era confrontado por la nefasta idea de que, sin la vaca, aquella familia seguramente moriría de hambre.
Un año más tarde, los dos hombres decidieron regresar nuevamente por aquellos senderos a ver que suerte había corrido aquella familia. Buscaron la humilde posada nuevamente, pero en su lugar encontraron una casa grande. Era obvio que la muerte de la vaca había sido un golpe demasiado fuerte para aquella familia, quienes seguramente habían tenido que abandonar aquel lugar y ahora, una nueva familia, con mayores posesiones, se había adueñado de aquel lugar y había construido una mejor vivienda.

¿Adónde habrían ido a parar aquel hombre y sus hijos? ¿Qué habría sucedido con ellos? Todo esto pasaba por la mente del joven discípulo mientras que, vacilante, se debatía entre tocar a la puerta y averiguar por la suerte de los antiguos moradores o continuar el viaje y evitar confirmar sus peores sospechas.
Cual sería su sorpresa cuando del interior de aquella casa salió el hombre que un año atrás le diera morada en su vivienda. ¿Cómo es posible? preguntó el joven. Hace un año en nuestro breve paso por aquí, fuimos testigos de la profunda pobreza en que ustedes se encontraban. ¿Qué ocurrió durante este año para que todo esto cambiara? Ignorante del hecho de que el discípulo y su maestro habían sido los causantes de la muerte de su vaca, el hombre relató como, coincidencialmente, el mismo día de su partida, algún maleante, envidioso de su vaca, había degollado salvajemente al animal. El hombre continuó relatándole a los dos viajeros cómo su primera reacción ante la muerte de la vaca había sido de desesperación y angustia. Por mucho tiempo, la vaca había sido su única fuente de sustento. El poseer esta vaca le había ganado el respeto de sus menos afortunados vecinos, quienes envidiaban no contar con tan preciado bien.
Sin embargo, continuó el hombre, poco después de aquel trágico día, decidimos que a menos que hiciéramos algo, muy probablemente, nuestra propia supervivencia estaría en peligro. Así que decidimos limpiar algo del terreno de la parte de atrás de la casucha, conseguimos algunas semillas y decidimos sembrar vegetales y legumbres con los que pudiésemos alimentarnos.
Después de algún tiempo comenzamos a vender algunos de los vegetales que sobraban y con este dinero compramos más semilla y comenzamos a vender nuestros vegetales en el puesto del mercado. Así pudimos tener dinero suficiente para comprar mejores vestimentas y arreglar nuestra casa. De esta manera, poco a poco, este año nos ha traído una vida nueva.
El maestro, quien había permanecido en silencio, prestando atención al fascinante relato del hombre, llamó al joven a un lado y en voz baja le preguntó:
¿Tú crees que si esta familia aún tuviese su vaca, estaría hoy donde ahora se encuentra?
Seguramente no, respondió el joven.
¿Si ves? Su vaca, fuera de ser su única posesión, era también la cadena que los mantenía atados a una vida de mediocridad y miseria.
Al no contar más con la falsa seguridad que les proveía el sentirse poseedores de algo, así no fuese más que una flacuchenta vaca, debieron tomar la decisión de buscar algo más.
En otras palabras, la misma vaca que para sus vecinos era una bendición, les había dado la sensación de poseer algo de valor y no estar en la miseria total, cuando en realidad estaban viviendo en medio de la miseria.
Así es cuando tienes poco. Lo poco que tienes se convierte en un castigo, ya que no te permite buscar más. No eres feliz con ello, pero no eres totalmente miserable. Estás frustrado con la vida que llevas, mas no lo suficiente como para querer cambiarla. ¿Ves lo trágico de esta situación?
Cuando tienes un trabajo que odias, que no suple tus necesidades económicas mínimas y no te trae absolutamente ninguna satisfacción, es fácil tomar la decisión de dejarlo y buscar uno mejor. No obstante, cuando tienes un trabajo del cual no gustas, que suple tus necesidades básicas pero no te ofrece la oportunidad de progresar; que te ofrece cierta comodidad pero no la calidad de vida que verdaderamente deseas para ti y tu familia, es fácil conformarte con lo poco que tienes.

Muchos de nosotros también tenemos vacas en nuestra vida. Ideas, excusas y justificaciones que nos mantienen atados a la mediocridad, dándonos un falso sentido de estar bien cuando frente a nosotros se encuentra un mundo de oportunidades por descubrir. Oportunidades que sólo podremos apreciar una vez hayamos matado nuestras vacas.

Si no consigues lo que anhelas de forma inmediata, no desesperes... quizá hay una oportunidad que está esperando que la descubras.





jueves

"SI, pero..."

Hay un juego psicológico, el del triángulo, que se suele llamar el juego del "Sí, pero..."


Es como una transacción entre dos o más personas.

Un psicólogo, que era un genio, pensó que tú, en ese juego, irremediablemente haces uno de estos tres papeles del triángulo: rescatador, perseguidor o víctima.
El rescatador actúa bajo el influjo de la culpabilidad.
El perseguidor actúa bajo el influjo de la agresividad.
La víctima actúa bajo el influjo del resentimiento.

Si tú entras en el triángulo, irremediablemente cargarás con las consecuencias: ... te quemarás.

Supongamos que... estoy cansado y necesito tiempo para mí. Y tú vienes a mí con cara de víctima reclamando mi atención. Yo, que soy incapaz de decir que no a nadie, te doy una cita para después de cenar. Inmediatamente me voy sintiendo cada vez más resentido por tu intromisión, me pongo furioso por haberte dicho que sí. Entonces vienes, y me contengo y te recibo bastante bien, pero cuando veo que no son más que banalidades lo que me dices, empiezo a impacientarme y el enojo se me sale por los poros. Así es que, violentamente, te corto para decir: "Pero ¡para este problema me vienes a molestar a estas horas!" Y estalla la tragedia. Con decirte que no podía atenderte a esa hora se hubiese evitado todo esto; pero al no saber decir que no, hice:
- de rescatador cuando dije que sí,
- de víctima cuando me dolí por dar un tiempo que no quería dar,
- de perseguidor porque te di un palo.
¿Qué hay de bueno en esto?

Pero aún no para allí, pues por la noche me siento culpable y arrepentido; con lo que, por la mañana voy con mucha amabilidad a preguntarte qué tal estás. Y tú aprovechas mi buena disposición para pedirme otra entrevista.

¿Ves el juego? He querido hacer de rescatador y no sólo me he dejado utilizar, sino que, a consecuencia de ello, he pasado a ser víctima y perseguidor y,"además, tú sigues con la misma actitud, no aprendiste nada.

La culpa en verdad la tengo yo, por meterme en el juego y dejarme enredar en él, en vez de ser sincero y decir que no puedo.

 Es como aquel proverbio: "Si dejas la puerta abierta, los que se meten son los fuertes y quedan fuera los débiles." Dejar la puerta abierta para todos, sin discernimiento, es peligroso.

Alardeas de servicial y de bueno y no caes en la cuenta de que no saber decir que no, es de cobardes, egoístas e hipócritas, pues te gusta parecer bueno cuando por dentro estás echando chispas.

Todos, alguna vez, dijimos sí cuando deseábamos decir no, y lo hacemos por el sentido de culpabilidad metido en nuestra mente y por las buenas apariencias, por lo que puedan pensar de nosotros.
En el pecado llevamos la penitencia.
Lo cierto es que nuestro ego es el que propicia esa necesidad de que nos necesiten para sentirnos importantes.

Vamos a poner unos ejemplos, que muestran cuatro casos de "rescatador":

1) Cuando me lanzo a darte ayuda, pero, en realidad, no lo veo claro o no veo la necesidad de que tenga que hacerlo yo y no otro; o cuando sin pedírmelo tú, yo me ofrezco.

2) Cuando me presto a ayudarte porque me lo pides, pero yo no quiero ayudarte.

3) Cuando intento ayudarte yo, sin antes insistir para que seas tú quien te ayudes.

4) Cuando tú necesitas algo de mí, pero no lo dices explícitamente, esperando que yo lo adivine.

 Sólo el día que no nos importe lo que piensen de nosotros las personas, comenzaremos a saber amarlas como son y darles la respuesta adecuada.
... Anthony de Mello...

miércoles

Tan deseadas por unos... como odiadas por otros...


Con las luces y los adornos llegan las Fiestas de Empresa... parecían muy lejanas, pero las Navidades ya están aquí.
Estas celebraciones las organiza la empresa para "pasarlo bien", una forma de premiar a los empleados con un espacio festivo entre las tareas diarias del año.
Es la forma de Felicitación Navideña, de celebrar un año de trabajo, de agradecer el cumplimiento de objetivos o... la crisis superada.

También es el deseo de la empresa que todas las personas que trabajan en ella, sientan que todos son la empresa, que son apreciados y que todos se relacionen de una manera más informal que en el día a día.

Me gustaría ofrecer algunos consejos para salir airosos de estas comidas o cenas y además sacar el mayor provecho a nivel profesional:

¿Tengo que ir?
Como su nombre indica son eventos organizados por la empresa y por ello se espera que todos los empleados acudan. Pueden surgir razones de peso que impidan acudir, pero si no es así, no es el momento de inventarse excusas. Tu ausencia a la fiesta se puede interpretar como una señal de falta de responsabilidad  o prepotencia.

¿Qué me pongo?
Seguramente no sea necesario ponerse de gala, pero tampoco debes ir con pantalones rotos o escotes de vértigo. Lo mejor sería vestir de manera arreglada pero informal dentro de tu estilo.

Cuidado con la bebida.
Uno de los principales problemas de estas reuniones es que el ambiente de fiesta nos puede llevar a pasarnos con la comida y, más peligroso aún, con la bebida. No pasa nada por tomar algo, pero es muy importante controlar la cantidad, ya que el alcohol puede provocar comportamientos poco adecuados delante de los jefes y compañeros.

Habla con todos.
Uno de los objetivos de estos eventos es unir a todos los miembros del equipo. Estas fiestas son una ocasión ideal para que hables con aquellas personas con las que, por pertenecer a otros departamentos o categorías, no tienes la posibilidad de coincidir habitualmente. Pero ¡cuidado!, una cosa es hablar y otra hablar demasiado, no olvides que estás entre compañeros y no entre amigos, así que sé prudente con lo que dices.

Evita los temas conflictivos.
Religión, política o dinero son temas a evitar. A estas reuniones acude mucha gente, y cada uno tiene sus ideas y formas de pensar, así que antes de provocar una guerra, mejor ser diplomático.

Se agradecido.
 Es muy importante dar las gracias siempre a los organizadores, por favor... ¡No critiques! ... que si la comida es... si el regalo fue muy... solo recuerda que en la empresa como en casa lo que se pretende es "pasarlo bien", un rato agradable y celebrar una Fiesta Navideña o una Despedida de Año.  

Pero, sobre todo, diviértete e intenta no hablar de trabajo que para eso ya está el resto del año.