lunes, 30 de diciembre de 2013

Mente Positiva para el 2014

Cuando llegan los últimos días del año  algunas personas realizan un balance del año que termina y lo hacen enfocados en las metas establecidas para el mismo, y también casi todos  planean  los objetivos del siguiente año.
La generalidad de las personas busca el éxito en el ejercicio de su carrera profesional, en el resultado de sus negocios o empresas, en la mejora o el incremento de los bienes que poseen, y corriendo detrás de este tipo de éxito no tienen el tiempo necesario para cuidar del propio ser y de las relaciones interpersonales.

Para algunas otras personas, yo entre ellas, el éxito es sentirse en paz, plena, feliz, en un estado mental optimista, contenta, con muy buen humor, y mantener este estado frente a todo tipo de acontecimientos internos o externos a uno mismo.

En esta perspectiva el éxito está en SER más que en HACER o en TENER, y más precisamente en ser la mejor versión de uno mismo y ser valiente para darle sentido a lo que uno hace y sacarlo adelante a pesar de los obstáculos que se encuentren en el camino de la vida.

Hoy deseo para cada uno de mis queridos lectores que en el Nuevo Año  2014 re-creen un nuevo “Yo”, que llenen de novedad sus pensamientos y su corazón a fin de que la belleza interior del alma de cada uno aflore en plenitud e ilumine al mundo al punto que sean inmensamente felices y llenen sus interrelaciones con paz, amor, aceptación, respeto y felicidad.

Les comparto mi propia experiencia de que cuando uno crea novedad en uno mismo en un nivel interno y profundo estableciendo creencias positivas que generan actitudes positivas, uno se re-inventa y ve las situaciones y las personas de un nuevo modo positivo, de esta manera introduce la posibilidad de óptimas relaciones interpersonales con la mayoría de las personas de los círculos en los que uno se mueve y optimiza el trabajo en equipo sea en las actividades familiares, laborales o sociales.

MENTE POSITIVA PARA EL 2014...

... Este debería ser nuestro propósito para el nuevo año, al delinear nuestras  metas para el próximo año, pensemos  en ellas de manera optimista, hacerlo así nos  ayudará a lograrlas y ser más creativos.

Quizás estamos  pensando en cuáles serán nuestros  propósitos para el 2014  y creo que la gran mayoría deseamos  tener éxito en lo que nos proponemos,  pero…   aunque algunas personas pensamos  que el éxito nos  traerá felicidad, el experto en felicidad y profesor de Harvard, Shawn Achor, autor de The Happiness Advantage, dice que en realidad es al revés.

Tener una percepción positiva puede ayudarnos  a hacer mejores propósitos y a hacer más probable su cumplimiento. “Cuando el cerebro está positivo, libera neuroquímicos llamados aceleradores de éxito como la dopamina y enciende una parte del cerebro que nos  permite percibir más posibilidades  y procesar más información”, dice Achor. En contraste, una mentalidad negativa causa que el cerebro se sienta amenazado, cerrándose a nuevas oportunidades.

“Tu cerebro es tres veces más creativo cuando está en un estado positivo”, afirma Achor… y aunque es crucial tener una mentalidad positiva durante todo el año, es especialmente crítico al final, cuando empezamos a reflexionar sobre el pasado y establecemos nuestras metas para el futuro.

Así que antes de establecer esas metas para el próximo año, propongo  que sigamos estos cuatro consejos para tener un estado mental positivo:

·         No empieces desde cero
Cuando hagas tus propósitos, empieza por hacer una lista de  los logros del año anterior. “El cerebro se acelera hacia las metas que percibe estar  más cerca de completar”, dice Achor, por la misma razón por la que los maratonistas aumentan la velocidad en el kilómetro 40, nuestros cerebros liberan químicos que nos dan más energía conforme percibimos acercarnos a la línea final. Empezar nuestra  lista de propósitos con una hoja en blanco significa que perderemos  la ventaja de esos aceleradores.
Esta estrategia  también podemos  usarla  diariamente a lo largo del año, en lugar de hacer una lista de todas las cosas que tenemos que lograr en un día, comencemos  con las cosas que ya conseguimos  y le ponemos  a un lado un  (ok). Cuando nuestro cerebro ve esas marcas, libera los aceleradores de éxito, poniéndonos  en una mentalidad positiva y permitiéndonos  que aumentemos  la velocidad para el resto de las metas.

·         Empieza tu día con un email positivo
Cada uno debería preguntarse… ¿Inicio mi día escaneando la bandeja de entrada para encontrar los correos más urgentes? ¿Qué tan seguido son positivos estos mensajes? Para iniciar nuestro  día con una mentalidad positiva, Achor sugiere escribir primero que todo un email positivo, ... a un amigo, colega, cliente o hasta a un extraño. Una vez, Achor le escribió un mail a un profesor de secundaria diciéndole cómo su clase cambió su vida. Al enviar estos mensajes positivos, nuestro  cerebro inicia el día no con una amenaza, sino con una conexión social que, de acuerdo con Achor, es la mayor predicción de felicidad.

·         Usa lenguaje positivo al establecer metas
Mientras que la mayoría de las personas hace resoluciones para dejar hábitos negativos como fumar o comer comida chatarra, Achor dice que deberíamos enfocarnos en los hábitos positivos que reemplazarán a los negativos que queremos eliminar. En lugar de hacer una resolución de evitar la vending machine de la oficina, propongámonos  llevar al trabajo snacks saludables. Al cambiar el lenguaje del propósito de negativo a positivo, nuestro  cerebro no gasta recursos lidiando con el hábito negativo, sino que usa su energía en lograr el positivo.

·         Enfócate en los hábitos positivos
Incorporemos  hábitos positivos en nuestra  rutina diaria y experimentemos  los beneficios de tener una mentalidad optimista. Algunos hábitos positivos que Achor dice que han probado ser efectivos incluyen: escribir tres cosas por las que agradecer cada día, meditar y prestar atención al movimiento de nuestra  respiración y  por último, escribir en nuestra agenda una experiencia positiva.

El mejor negocio que podemos hacer en el 2014 es : El negocio de ser FELICES... 




Les deseo de todo corazón que este Nuevo Año sea portador de infinitas Bendiciones para cada uno de ustedes y sus seres queridos... Feliz Año!





martes, 17 de diciembre de 2013

Lo que se resiste, persiste... Lo que aceptas, se transforma

Encarar el futuro con una nueva perspectiva y aprovechar las oportunidades que la vida nos brinda podría ser una de las metas u objetivo principal que nos propongamos  para cada nuevo día de nuestra vida.

Gran parte de nuestros problemas actuales radican en que realmente no hemos soltado (ACEPTADO) nuestro pasado... continuamos año tras año cargando con nuestros errores, equivocaciones, traumas, insatisfacciones... y podría enumerar un sin fin de huellas que han quedado gravadas en nuestro inconsciente y salen a la luz del día -ya de forma consciente-  a entorpecer nuevamente nuestra vida, sin darnos casi cuenta que estamos transitando un circulo vicioso y tóxico que se alimenta y crece porque no sabemos o no reconocemos lo que nos sucede.

Cuando aprendemos el significado de  ACEPTACIÓN y lo interiorizamos, lo que  logramos en realidad es salir de ese circulo y asumir de forma positiva, serena y liberadora nuestros errores y equivocaciones al igual que las de los demás.    . 

Suelo tener por costumbre leer mucho sobre el tema del cual quiero hacer una reflexión, estando en ello me encontré con un blog que me conquistó por su forma clara y a la vez profunda en tratar los temas propuestos, aquí les dejo al final de este  articulo: "Me molesta la rigidez El poder de la aceptación"  que comparto con su autorización el enlace, su autor Francesc Xavier Bonada Vergara, cumple a mi forma de ver con lo que estaba buscando y no sabia cómo expresarlo. . 


“¡Me molesta la rigidez! El poder de la aceptación”


El otro día viendo una actitud inflexible de una persona me noté muy molesto. Me decía cosas como “No me gusta la rigidez, no me gusta nada, pero nada, nada.  A mi lo que me gusta es la flexibilidad, poder cambiar y adaptarme a lo que pasa, no como esta persona que es rígida“. El asunto quedó así hasta que hace unos días reflexioné sobre cómo me llegan a molestar las actitudes poco flexibles en las personas. ¿Qué es lo que hace que me moleste tanto?
Creo que he encontrado una respuesta honesta a esta pregunta y quiero compartrila contigo. Me molesta porque soy inflexible con la rigidez. Si me molesta, es que no la estoy aceptando, estoy en lucha contra la rigidez, lo cual es una actitud rígida en sí misma. ¡Qué paradoja y qué decepción! El estar en contra y en lucha contra las actitudes rígidas me convierte en un gran ejemplo de una actitud rígida, justo lo contrario de lo que quería…
Esto me hace recordar varias cosas. La primera, que es imposible que me moleste algo que no sepa aceptar en mi mismo. Así que si me molesta la rigidez es porque yo no acepto la rigidez en mi. La conozco muy bien, no me gusta y la rechazo, lo cual me convierte en alguien rígido.
La segunda cosa es que este episodio está relacionado con otros en los que me veo intentando cambiar las cosas luchando contra ellas, opiniéndome frontalmente y aplicando la fuerza bruta. Es como intentar ganar un pulso. La verdad es que al final siempre me supone es un gran desgaste, sobretodo si lo que pretendo cambiar y combatir es muy, muy grande. Así que esta estrategia no me acaba de gustar. Con todo ello me vienen a la memoria citas como:
Lo que se resiste, persiste. Lo que aceptas, se transforma.
Con toda acción ocurre siempre una reacción igual y contraria: quiere decir que las acciones mutuas de dos cuerpos siempre son iguales y dirigidas en sentido opuesto. Tercera Ley de Newton
Cada vez que voy en contra de algo estoy creando una fuerza de oposición, estoy alimentando aquello contra lo que lucho” Antonio Blay
Alguna sabiduría debe llevar estas citas, ¿no? Incluso Newton, cuando enunció su tercera ley ya lo veía … Entonces ¿porque me cuesta tanto aplicarlo? Yo creo que lo que ocurre es que para aplicar algo así hace falta tener mucha fe. Me explico, si hay algo que no me gusta lo que me pide el cuerpo es oponerme a ello, y ahora va de que no, que si hay algo que no me gusta la mejor manera de combatirlo es aceptarlo. ¿Cómo se come esto? Si quieres saber cómo lo he hecho, continua leyendo …
El primer paso para mi ha sido darme cuenta que esta solución aparentemente paradójica quizás no sea tan descabellada. La prueba de ello es el ejemplo de lo que me ha ocurrido con la rigidez. Oponerse y entrar en lucha contra la rigidez es una actitud absolutamente rígida, que es curiosamente lo que quería evitar. Vamos, para mi es la demostración que, al menos a veces, oponerse a algo lo que hace es que la otra parte aumente la fuerza para oponerse y lo que consigo es justamente lo contrario de lo que quería. Si eres “científico” entonces aplica la tercera ley de Newton y lo entenderás. Si quieres algo no tan cuadriculado, relee cualquiera de las otras dos citas de antes.Lo que quiero decirte es que me abro a la posibilidad que hacer justamente lo contrario de lo que me pide el cuerpo puede ser justamente lo más eficaz.
El segundo paso ha sido el siguiente. Vale, entiendo que esto podría ser una estrategia eficaz. Ahora bien, ¿cómo lo hago? La clave para responder a esta pregunta está en la palabra ACEPTACIÓN. Hace años que llevo dándole vueltas a este concepto. Tengo la intuición que es una llave maestra que sirve para abrir muchas puertas y para deshacer muchos bloqueos personales pero quiero ser honesto contigo: no estoy seguro que todavía la haya entendido de forma completa.
Experimento lo que creo que es la aceptación y entonces me digo ¡Por fin he llegado a entenderlo! Todo porque he encontrado un nuevo matiz que antes no había sido capaz de ver. Pero entonces me quedo con la sensación que quizás ese no sea el final y que si esta vez he visto un nuevo matiz es posible que la próxima vez encuentre uno nuevo, más sutil todavía. Y la siguiente vez me vuelve a ocurrir lo mismo. Así que me quedo con una sensación parecida a cuando estoy a punto de alcanzar algo y justo cuando voy a atraparlo se me escapa de los dedos. ¿Llegaré algún día a comprenderlo de forma completa?. Quizás sea esto lo que hace tan potente estas ideas motoras de la vida…
Me parece que me he ido un poco y quiero bajarlo otra vez a mi ejemplo. Se trata de decir cómo puedo hacer para aceptar la rigidez. Como yo lo hago es buscando cuales son mis necesidades universales insatisfechas cuando veo rigidez. Así que cuando veo esta actitud me enfado mucho porque lo que necesito es flexibilidad y comprensión. Para mi estas dos necesidades universales son muy, muy, muy importantes para la vida. Cuando experimento flexibilidad y comprensión me siento muy tranquilo, satisfecho y completo. Entonces me gusta quedarme un ratito ahí, disfrutando de ello. Quiero estar un rato con ellas y sentirlas para honrarlasporque son algo esencial en mi vida.
Lo siguiente que hago para llegar a la aceptación es hacer el duelo porque no están satisfechas. Quiero dejarme sentir la tristeza porque la flexibilidad y la comprensión no están satisfechas. Es dejar de luchar contra aquello que es. Es así y no quiero dar más vueltas para tratar de evitarlo.
Entonces viene la parte mágica del proceso porque después de hacer este recorrido algo ha cambiado en mi. Aquello que me parecía inflexible y rígido me sigue pareciendo inflexible y rígido pero no hay rabia, ni oposición, ni lucha sino que hay comprensión y serenidad. Cuando tengo comprensión y empatía por esa actitud encuentro la  flexibilidad que necesito para tratar con esa actitud inflexible.  Entonces me doy cuenta que se ha producido el milagro: ya no soy inflexible, lo cual hace que la persona que ha sido inflexible deje de serlo.
Todo se afloja y se desenreda: todas las piezas encajan. Al dejar de ser yo inflexible el otro puede dejar de serlo. Cuando yo cambio, el otro cambia; no puedo pretender lo contrario. Hacer lo “incorrecto” es hacer lo “correcto”. Este es el poder de la aceptación.
¡Buen viaje!

domingo, 8 de diciembre de 2013

Mi regalo de Navidad...

... Para todos los que me leen... los invito al cambio, al perdón y a resarcir los errores que hemos cometido con los demás y con nosotros mismos.

Cuando asumo la responsabilidad de mis acciones, emociones... pensamientos y palabras, tomo las riendas de mi vida, me libero del sufrimiento... de la culpa... del rencor y tantas otras emociones toxicas que me impiden SER y disfrutar de cada instante de la vida y recibir cada experiencia como un maravilloso regalo del Universo.

Mi libro favorito es “Los 4 acuerdos” de Miguel Ruiz, y estoy casi segura que si siguiéramos estos principios de vida nos ahorraríamos tanto sufrimiento, malgastaríamos menos nuestra energía y nuestras relaciones estarían menos cargadas de miedos, por lo que la vida fluiría plena de felicidad.

Sabemos que la responsabilidad es el acto consciente de responder no solo por nuestras acciones, sino también por las palabras, pensamientos o emociones que generamos.

Si todos dedicáramos un momento de nuestras vidas para evaluar de qué manera somos responsables por las situaciones que nos pasan, y asumimos esa responsabilidad, cambiaríamos con el fin de afectar positiva mente al mundo, y absolutamente todo estaría lleno de paz y armonía en nuestra vida.
He relacionado cada uno de los 4 Acuerdos de que trata el libro, con la acción liberadora de responsabilizarnos:

  • “No hagas suposiciones” / Pensamientos: Cuando no hacemos una adecuada gestión de nuestros pensamientos, nos dejamos llevar por nuestras creencias y juicios hacia los demás, nos contaminamos de “basura mental” que al expulsarla fuera termina por afectar lo que nos rodea (personas y situaciones). En el argot común se habla de “empelicularse o envidearse” que no es mas que crearse una situación artificial en la cabeza basada en conjeturas. El origen de esos “vídeos” casi siempre tienen que ver con supuestos, inseguridades... miedos, desconfianza, celos… A partir de estos, generamos conflictos con nuestra pareja, los amigos, compañeros de trabajo, etc. Cuando entendemos que el problema solo existió en nuestra cabeza: ¿cuántos de nosotros nos hacemos responsables por haberlos creado? ¿cuántos simplemente nos justificamos en decir que el “otro” no fue claro e insinuó, sugirió, promovió, etc.? El dedo siempre apuntando hacia fuera, nunca hacia dentro.

  • “No te tomes nada personalmente” / Acciones: Evadimos la responsabilidad de nuestros actos cuando nos excusamos en que nuestra actitud fue una simple reacción a una acción del otro. La ley del Talión “ojo por ojo, diente por diente”, un circulo que no termina. Creemos que todo lo que pasa tiene que ver con nosotros, actitud egoísta de sentirnos el centro de atención, de acuerdo con esto estamos constantemente a la defensiva, preparando ataques. Cuando me doy cuenta que soy uno mas, que lo que dicen o hacen otros tienen que ver mas con sus historias y miedos que conmigo, me libero de estar alerta y estoy en capacidad para ser consciente del resultado de mis actos

  • “Se impecable con tus palabras” / Palabras: ¿Cuántas veces pensamos antes de hablar? ¿nos hacemos responsables del efecto de nuestras palabras? ¿qué tan preciso somos al expresarnos? ¿usamos el lenguaje apropiado? ¿hablamos con respeto siempre?¿ somos conscientes de nuestro tono de voz, de nuestro lenguaje no verbal? ¿entendemos que por muchas disculpas que pidamos, lo que dijimos ha quedado grabado en la mente y corazón de nuestro interlocutor? ¿somos conscientes del daño que podemos hacer solo con una palabra o con el tono que usemos para decirla? ¿entendemos la fuerza energética y el poder creador de la palabra? Cuando somos impecables con nuestras palabras, alteramos positiva mente nuestro mundo, el mundo. Un simple “hola”, o una respuesta cortés puede dar paz y alegría al corazón de alguien.

  • “Haz siempre tu máximo esfuerzo” / Emociones: Considero que son las emociones el motor que nos lleva a actuar, a lograr lo que deseamos, muchas veces construimos ilusiones en la mente, pero nos quedamos ahí soñando, por eso son las emociones el estimulo que nos impulsa a esforzarnos. La gestión de la emoción es dejarla ser y responsabilizarnos por su manifestación, en ningún caso se trata de reprimir, la tarea es permitir que la emoción se “realice” sin perjudicar a otros. Por ejemplo, gestionar adecuadamente la desilusión o frustración que conlleva la no realización de un proyecto o deseo, es darle tiempo a la mente y al cuerpo de diseñar nuevas estrategias o caminos para alcanzar el objetivo o replantearlo. Entender que nadie es el responsable de cómo me siento...  nadie me produce la tristeza o la alegría, Soy sólo yo quien decido sentir esas emociones.

Estamos próximos a celebrar una de las festividades más lindas y emotivas, al menos lo es para mi,  
LA NAVIDAD... y para acercarnos más al Espíritu Navideño propicio de estas fechas,  les propongo reemplazar la palabra culpa/culpable por responsabilidad/responsable.

Para mi la culpabilidad esta cargada de una fuerte energía negativa, imagino a un juez omnipotente señalando con el dedo, asumiendo una única verdad. En cambio... siento que la responsabilidad es un acto inocente, a veces ingenuo que invita al cambio, al perdón y a resarcir nuestros errores. 

               Por una Navidad Feliz... por un Año Nuevo que está por comenzar... 2014

                       Los invito al Cambio, al Perdón y a resarcir los errores cometidos.

 



La Vida no te dice nada... te lo enseña todo

Reflexionemos  si de verdad el conocimiento de todas  esas pequeñas cosas que creemos saber sobre la vida lo tenemos integrado o simple...

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