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lunes

Crecimiento personal...

Imposible atravesar la vida ...
sin que un trabajo salga mal hecho...
sin que una amistad cause decepción...
sin padecer algún quebranto de salud...
sin que un amor nos abandone...
sin que nadie de la familia fallezca...
sin equivocarse en un negocio...

Ese es el costo de vivir.



Sin embargo, lo importante no es lo que suceda,
sino, cómo se reacciona.. y cómo uno crece...

Uno crece cuando no hay vacío de esperanza,
ni debilitamiento de voluntad,
ni pérdida de fe.

Uno crece cuando acepta la realidad y tiene
aplomo de vivirla.
Cuando acepta su destino,
pero tiene la voluntad de trabajar para cambiarlo.

Uno crece asimilando lo que deja por detrás, construyendo lo que tiene por delante y proyectando lo que puede ser el porvenir.

Crece cuando supera, se valora y sabe dar frutos.

Uno crece cuando abre camino dejando huellas,
asimila experiencias...
¡Y siembra raíces!

Uno crece cuando se impone metas,
sin importarle comentarios negativos, ni prejuicios,
cuando da ejemplos
sin importarle burlas, ni desdenes,
cuando cumple con su labor.

Uno crece cuando
se es fuerte de carácter... sostenido por formación,
sensible por temperamento...¡Y humano por nacimiento!

Uno crece cuando
enfrenta el invierno aunque pierda las hojas,
recoge flores aunque tengan espinas y
marca camino aunque se levante el polvo.

Uno crece cuando se es capaz de afianzarse con
residuos de ilusiones, capaz de perfumarse con residuos de flores...
¡Y de encenderse con residuos de amor!

Uno crece ayudando a sus semejantes,
conociéndose a sí mismo y
dándole a la vida más de lo que recibe.

Uno crece cuando se planta para no retroceder...
Cuando se defiende como águila para no dejar de volar...
Cuando se clava como ancla y se ilumina como estrella.
Entonces... Uno Crece

Desconozco su autor.

sábado

El Secreto para vivir una Vida Extraordinaria

Existe un secreto para vivir una Vida Extraordinaria y está al alcance de cualquiera de nosotros ahora mismo si lo deseamos. El secreto de hecho está "escondido".... en la propia palabra "extraordinaria".

La palabra "extraordinaria" está compuesta por la unión de dos palabras: "extra" y "ordinaria".

La palabra "ordinaria" es una palabra que no tiene vinculadas emociones poderosas y positivas, sino todo lo contrario, asociamos una connotación negativa a todo aquello que es ordinario y vulgar.

Pero... la palabra "extra" si que tiene vinculada una alta connotación positiva y mucho encanto.
La palabra "extra" nos indica que podemos esperar algo por encima de la media, algo especial.

El secreto para vivir una "vida extraordinaria" en bien simple: empieza con añadir algo "extra" a todo lo "ordinario" que hay en tu vida, básicamente se trata de comenzar a hacer las cosas "ordinarias", extraordinariamente bien.
Lo "ordinario" es una comida... Lo "extraordinario" es esa misma comida con flores preciosas en la mesa y una música agradable de fondo.
Lo "ordinario" es decir a un empleado "Has hecho un buen trabajo"... Lo "extraordinario" es dedicar cinco minutos a escribirle una nota comentándole cómo valoras el gran trabajo que ha realizado.
Lo “ordinario” es reñir a un hijo ante un mal comportamiento.... Lo “extraordinario” es saber analizar el porqué de ese comportamiento, y tomar el tiempo necesario para solucionar las causas de ese comportamiento transformándolo de manera positiva.
Lo “ordinario” es saludar a la persona amada con un simple beso... Lo “extraordinario” es mirarle a los ojos diciéndole lo mucho que significa para ti, para después darle ese beso.

Como ves, todo lo que vas a necesitar para lograr esas transformaciones depende única y exclusivamente de ti. No vas a necesitar grandes recursos, ni técnicas complejas, únicamente es necesaria tu predisposición y tu compromiso para hacerlo. ¡Te lanzo un reto! No desperdicies ni una oportunidad que surja en tu camino para crear algo extraordinario. Comienza ahora mismo a añadir ese ingrediente "extra" a todas las cosas que hagas en tu vida, y comenzarás a cosechar resultados "extraordinarios". Es tan sencillo como proponértelo.
Pregúntate... ¿Qué puedo hacer para transformar esta experiencia en extraordinaria? ¿Qué ingredientes multiplicarían el impacto positivo de esta experiencia? ¿En qué áreas de mi vida puedo añadir algo “extra”, que me permita transformar mis experiencias en algo especial y maravilloso?… Y tan pronto tengas las respuestas, ve y hazlo.

Si comienzas ahora mismo esta dinámica, pronto comenzará a hacerse notar tu predisposición hacia el logro de la excelencia y eso redundará positivamente en todos y cada uno de los resultados que obtendrás en tu vida.

¡Ha llegado el momento de reclamar tu auténtica grandeza! Comprométete a dar en cada instante de tu vida solo y únicamente lo mejor.

viernes

Aprendiendo de los gansos... a trabajar en equipo

"El próximo otoño cuando veas a los gansos dirigiéndose
hacia el sur  para el invierno, fíjate que vuelan formando una V.
Tal vez te interese  saber lo que la ciencia ha descubierto acerca del
porqué vuelan en esa  forma.

Se ha comprobado que cuando cada pájaro bate sus alas,
produce un  movimiento en el aire que ayuda al pájaro que
va detrás de él.
Volando en  V la bandada aumenta por lo menos un 71%
más de su poder, que si cada   pájaro  volara sólo".
Las personas que comparten un trabajo en común y tienen sentido de comunidad, pueden
llegar a donde deseen más fácil y rápidamente si van apoyándose
mutuamente
.

"Cada vez que un ganso se sale de la formación siente inmediatamente la
resistencia al aire, se da cuenta de la dificultad de hacerlo sólo y  rápidamente regresa a su formación para beneficiarse del poder del  compañero de adelante".
Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un  ganso, nos mantendríamos con aquellos que se dirigen en nuestra misma dirección.
 
"Cuando el líder de los gansos se cansa, se pasa a uno de los puestos
de  atrás y otro ganso toma su lugar".

Obtenemos mejores resultados si tomamos turnos para hacer los trabajos.

"Los gansos que van detrás  graznan (producen el sonido propio de ellos) para
alentar a los que van   adelante a mantener la velocidad".

Una palabra de aliento produce grandes beneficios.

"Finalmente, cuando un ganso se enferma o cae herido por un disparo,
otros dos gansos se salen de formación y lo siguen para ayudarlo y protegerlo. Se quedan acompañándolo hasta que esté nuevamente en  condiciones de volar o hasta que muere, y sólo
entonces los dos acompañantes vuelven a su bandada o se unen a otro
grupo".

Si nosotros tuviéramos la inteligencia de un ganso, nos
mantendríamos uno al lado  del otro apoyándonos y acompañándonos”.


jueves

¿Cuál es tu límite?

Si bien es cierto que nosotros debemos tener el firme propósito de amar con total decisión a los demás seres humanos, eso no implica que seamos tontos y que nos dejemos manejar, manipular... agredir y dañar por los otros.
Muchas personas se equivocan cuando piensan y actúan sobre los demás, creen que las personas que deseamos y practicamos la armonía y la buena voluntad, somos personas apocadas, mensas e incapaces de defender nuestros derechos.

Se puede dar nuevas oportunidades, también comprender ampliamente, perdonar una y otra vez, querer vivir en total armonía con los demás, pero... todo tiene su límite, y así lo tenemos que entender.

¿Cuál es ese límite?

Creo que hay valores que marcan el terreno, por ejemplo: no podemos ceder nuestra libertad, como tampoco podemos permitir que las personas nos impongan decisiones y busquen así negar nuestra capacidad de autodeterminarnos.

Los seres humanos... siempre debemos reconocer nuestra dignidad, somos personas con un valor y no podemos permitir  que nadie lo menosprecie. ¡Que nadie se sienta mal por hacerse valer!

En las relaciones interpersonales habrá que dejar en claro nuestra pocisión en más de una ocasión, y nos veremos obligados a decir a las personas que no estamos de acuerdo con sus comportamientos y que no se lo vamos a permitir. Ahora bien, todo esto tiene que ser de una manera asertiva, sin violencia y sin perder el control, porque de lo contrario estaríamos en el mismo nivel que la otra persona.

Podemos decir NO y podemos mostrarle a los demás nuestro enfado y molestia por sus palabras y/o sus comportamientos, lo importante es no perder la paz, y no permitir que floresca la rabia, es hablar con firmeza pero con tranquilidad, actuar en justicia, siendo claros con cada persona, no permitiendo que porque seamos abiertos y amables se puedan aprovechar de nosotros.

Actuar con serenidad, prudencia y capacidad de comprensión para entender las situaciones, para saber decir las cosas y saber mostrar los errores, es nuestro deber y una prioridad en nuestro comportamiento con los demás.
La asertividad parte de la idea de que todo ser humano tiene derecho a ser tratado con respeto y dignidad, al igual que tiene la capacidad de defender y reclamar sus derechos... pero sin agredir. Cuando nos respetamos a nosotros mismos y tenemos en alta nuestra autoestima, también respetamos a los demás y podemos comunicar de forma confiada y equilibrada nuestros pensamientos y sentimientos, sin vernos afectados por la culpa y la ansiedad, permitiéndonos decir NO a peticiones o exigencias de los demás con las cuales no estemos de acuerdo.

miércoles

¿Tienes carisma? Es una cualidad y un arte... más allá del físico

Tanto en las relaciones personales como en el trabajo o en el mundo de los negocios, existe un misterioso atributo que pesa más que el aspecto físico, el talento e incluso los conocimientos que alguien pueda tener...
es un "algo" que quien lo posee, tiene un alto porcentaje de lograr lo que se propone. 
Cuando se tiene ese "ángel" como también suele llamársele, las puertas se abren de par en par porque se irradia una energía especial... un encanto que cautiva. 

¿En qué consiste ésta cualidad casi mágica?
Es una fuerza interna que todos poseemos, pero que debemos desarrollarla interesándonos sinceramente por los demás.

¿Cuál es la formula? ¿Puede aprenderse o se nace con ello?

Esta extraña habilidad de ganarse el cariño o la simpatía de los demás no es otra cosa que una combinación de entusiasmo, extroversión y  escuchar con atención al otro... optimizando también nuestro estilo personal, pasando por los modales y la forma de expresarnos.

Si bien generalmente carismático se nace, el carisma también puede cultivarse.

Las personas carismáticas muestran más variaciones en el tono de voz, son más dadas a sonreir y a establecer contacto visual, tienden de forma consciente o inconscientemente a contagiar con sus gestos a su interlocutor, en quien se concentran genuinamente, generando una intensa conexión emocional, irradian magnetismo, su sola presencia llama la atención, son seguras de sí mismas y también son audaces.

La buena noticia es que es una habilidad socio-emocional que todos podemos aprender, si bien es cierto, el carisma tiene un componente espontáneo, una actitud innata de quien lo posee, ésta actitud también podemos inducirla, incorporando hábitos amables para que luego nos salgan espontáneamente, saber decir la palabra justa, en el momento preciso, con una mezcla de simpatía y encanto, si  en realidad así lo sentimos, pues debe ser sincero para que sea natural, no es elogiar al otro porque sí, sino formas de expresarnos ante otros con entusiasmo y energía. 

No existe un método mágico, pero si trabajamos en acentuar nuestras cualidades y en corregir ciertos vicios (como interrumpir a los demás), con el tiempo seremos personas agradables, simpáticas, sinceras y desde luego carismáticas.
Cada uno de nosotros tenemos una esencia que no podemos cambiar, pero si cultivar, y no me estoy refiriendo a la "imagen" de rubia... alta... delgada... etc, sino a cuidar nuestros modales, nuestra imagén  y también el modo en que afrontamos la vida, con un sello personal agradable.

El "estilo" es algo que requiere tiempo y esfuerzo, se construye paso a paso, como todo en la vida, el carisma esta asociado a un estilo personal y está formado por muchas cosas, pero... si realmente deseamos lograr un sello personal y auténtico, debemos saber que éste cambio es progresivo y sutil, no un disfráz.

Esto se debe a que la imagen no pasa únicamente por la forma en que nos vemos, sino que es un todo, tiene que ver con los gestos, los modales, el vocabulario, la forma de movernos, el interés genuino en adquirir educación y... en darnos a los demás de forma sincera.

Ya en el aspecto físico,  la mirada es un factor primordial, pues debe estar dirigida a los ojos de nuestro interlocutor, la forma de dar la mano debe ser firme y nunca inclinada hacia abajo, hay que saber escuchar, saber cuando se puede interrumpir, y cuando hay que introducir nuestros conceptos personales en una conversación.
Otro de los puntos fuertes de una persona que atrae a los demás, es hablar con frases cortas para sostener el interés, y no olvidar nunca la sonrisa, pues en todo esto es fundamental.

En definitiva, es posible desarrollar tu ángel, una combinación  única de imagen, actitud y habilidades sociales que solo tu puedes lograr.
Y para eso, además de optimizar tus herramientas, lo más importante es el deseo que tengas de lograrlo.
Si no tienes la intención de brillar, no puedes lograrlo, pero si realmente la tienes, sigue estos consejos guiada por tu propio instinto y notaras los cambios.

martes

Allá tú... o la pequeña historia de una gran decepcción



Desde hace algún tiempo tengo guardado en mis archivos éste artículo de Juan Carlos Díez Posada, colaborador de Gerencia.com  y realmente es excelente, hoy quiero compartirlo con todos mis lectores. ¡Buen provecho!


Cierto día, al despuntar el alba, una joven y vigorosa avispa amarilla se dispuso, como era habitual, a salir en busca de una jugosa abeja, su presa favorita. Mientras afilaba sus mandíbulas y se acicalaba, sus compañeras la rodearon y comenzaron a cuchichear entre sí. Sentían gran admiración por ella, pues rara vez regresaba al panal con el estómago vacío, pero al mismo tiempo le temían, porque era jactanciosa, ruda y pendenciera.

Anda, compañera, ten un poco de consideración con nosotras y dinos cuál es tu secreto, le dijeron. Vamos, dinos qué deberíamos hacer para alimentarnos tan bien como tú… ¡Ciegas y tontas!, les gritó la ríspida y engreída. ¡Torpes e ingenuas! ¿Acaso no se han dado cuenta de que las abejas y nosotras, las avispas amarillas, somos casi idénticas? ¿Nunca han reparado en eso? Ya que tanto insisten, ese es el secreto, y claro —dijo frotándose las patas y exhibiendo una mueca burlesca— mi audacia y mi ingenio. Nunca temo acercármeles a tres o a cuatro abejas, y hasta a doce, si es del caso. He aprendido a volar como ellas, a saludar como ellas, a ser como ellas. Impregno mi lengua de néctares deliciosos y les digo: Ea, queridas amigas mías, síganme, síganme que allí donde yo voy abunda el alimento. Y las abejas me siguen, por supuesto, y las conduzco a un agujero, y las encierro, y las debilito, y luego mmmmm, banqueteo.

Ese es uno de mis trucos favoritos, y bueno, ya es suficiente por hoy, ¡invéntense los suyos y hasta luego! Entonces la avispa soltó una risotada maliciosa y emprendió el vuelo.

Al cabo de media hora, una ráfaga de viento la desvió bruscamente hacia la dura corteza de un árbol, chocó, cayó al suelo y perdió el conocimiento. Cuando despertó, observó que tres abejas revoloteaban alrededor de unas hermosas y fragantes flores amarillas. Intentó unírseles, pero tenía tres patas rotas y un tremendo mareo. Apenas pudo alzar la voz para llamar su atención. Amigas, amigas, aquí, aquí abajo, socórranme o me muero… Las abejas descendieron y comprobaron que la pobre moriría si no recibía auxilio. Entre las tres la sujetaron y la transportaron hasta el panal lo más pronto que pudieron.

Una vez allí, la avispa recibió todo tipo de atenciones y cuidados. Tendrás que permanecer no menos de tres semanas aquí, y luego podrás regresar a tu panal… Y a propósito, ¿tu panal está muy lejos?, le preguntaron sus benefactoras. Esteee, no, queridas, no, la verdad no está muy lejos. Queda cerca de la Colina del Arco Iris, allí donde cantan las cascadas y donde los peces plateados saltan y juegan todo el día. Los árboles son tan altos que les hacen cosquillas a las nubes y las hacen llorar de la risa, y… y…

Las tres abejas obreras se sentían orgullosas de su buena obra, hasta que un buen día un grupo de abejas adultas, muy mayores, se acercaron y les dijeron: Abejas bienhechoras, cuidado, no es una abeja en desgracia a la que cuidan, es una avispa solapada, artera y maliciosa. ¡Se equivocan, es abeja, es abeja!, respondieron en coro, indignadas. Es amable, cariñosa y nos cuenta mil cuentos; su lengua trae dulcísimas esencias que muy pronto probaremos. Advertidas están —replicaron las mayores; dejen que se cure y ya veremos.

Sanó la avispa y, en una espléndida mañana, dijo: Ustedes, mis tres auxiliadoras, y todas aquellas que quieran seguirme, vengan conmigo. Prometo pagarles los favores con dulzuras exquisitas, con flores por montones. Y así, tras la avispa, volaron sus tres amigas bienhechoras, y otras veinticuatro abejas, hambrientas, revoltosas y muy jóvenes…

Cierto día, un buen amigo, agrónomo de profesión, me llamó y me contó algo que acababa de sucederle, algo que me inspiró esta fábula de la avispa amarilla, cazadora de abejas. Mi amigo estaba perplejo, dolido, con la ira atravesada en la garganta. Era un sábado en la noche. Horas antes había ido al supermercado. Llegó a su edificio de apartamentos y observó que un muchacho, cabizbajo, tenía un brazo apoyado en la pared donde se hallaba el tablero de citófonos. Mi amigo descendió al sótano, estacionó su auto y descargó las bolsas con los víveres de la quincena. Oprimió el botón del ascensor y al cabo de un par de minutos se dio cuenta de que el elevador estaba fuera de servicio. Tomó unas cuantas bolsas y subió por las escaleras hasta el primer piso.

Al llegar allí vio al hombre joven, parado frente a la puerta de un apartamento. Mi amigo lo miró, lo saludó y descargó las bolsas en el suelo. Regresó al sótano y recogió las bolsas restantes. Cuando las descargó, el hombre joven se dirigió a él. Le contó que estaba buscando a alguien del apartamento 101, alguien que lo había contratado alguna vez en la central mayorista de abarrotes. Trató de extenderse en detalles, pero mi amigo lo atajó y le dijo: Hágame un gran favor. Ayúdeme con estas bolsas. Sígame y luego termina de contarme su historia. El joven accedió y lo acompañó hasta el quinto piso.

Juntos bajaron hasta la puerta de entrada del edificio. Mi amigo se cruzó de brazos e instó al hombre joven a contarle sus cuitas. El joven, algo tímido, delgado, de bigotito ralo y poca instrucción, estaba desempleado y desesperado. Entre quejas, suspiros y lagrimeos, le dijo que estaba dispuesto a realizar cualquier oficio, el que fuera, con tal de salir de apuros. Mi amigo le explicó que, en aquellas circunstancias, no podía prometerle nada, que nada sabía de él, pero que quizá un amigo suyo podría darle empleo justamente en la central mayorista de abarrotes. Mi amigo le copió su número telefónico y le pidió que se comunicara con él la semana siguiente. Antes de retirarse, el joven le dijo que había caminado más de cincuenta calles para llegar hasta allí y que ya no tenía dinero para regresar a su casa, situada en una población más allá del área metropolitana.

Mi amigo se quedó pensativo, lo miró de pies a cabeza y le dijo: Bueno, le debo una propina por haberme ayudado con las bolsas del mercado, pero… Aquí solo tengo un billete de 50 mil (unos veintiocho dólares al cambio actual). Hagamos un trato. Voy a darle 5 mil pesos. Tome el billete, vaya hasta aquel casino de la esquina y me trae el cambio, que aquí lo espero. Ah, y una cosa más. Recuerde que no tengo idea de quién es usted. Voy a creer en cada una de sus palabras y espero que me demuestre que usted es de fiar, que en realidad se merece una oportunidad… ¡Por Dios, cómo se le ocurre decir eso! Ahora mismito regreso, repuso el mocete entre aspavientos.

Mi amigo lo siguió con la mirada hasta que ingresó al casino. Al momento recordó que dicho lugar tenía dos accesos, el de esa calle y el de la avenida. Pasaron cinco minutos. Diez… Oh, oh, oh, no, no puede ser. Desencuentros cercanos del peor tipo. ¿Entraría al excusado ese “avispado”? Mi amigo se llevó la mano a la cabeza y se rascó detrás de la oreja. Caminó hasta el casino, entró y echó un vistazo. Abracadabra, simsalabim… Los 50 mil y su nuevo dueño se habían esfumado.

Regresó hasta el portón del edificio y en aquel momento apareció Belisario, uno de sus vecinos. Mi amigo, resoplante y malhumorado, le relató lo que acababa de suceder. Belisario lo escuchó, sonrió discretamente, le puso la mano en el hombro y le dijo: Estimado vecino, qué le vamos a hacer. Por esta vez, ese sinvergüencita tuvo suerte. Seguro oprimió los botones de todos los citófonos y alguien le abrió la puerta. Quería rondar, ver qué conseguía y se topó con tu generosidad. La verdad, perdiste poco, pero a la vez, creo que perdiste mucho…

Magnífica paradoja. Triste y cotidiana realidad. Por aquello del efecto mariposa, todos perdemos o ganamos, poco o mucho, en el ejercicio del libre albedrío de un gobernante provocador y megalómano, de un funcionario estatal corrupto y negligente, de un Warren Buffett o de un niño de la calle que comparte un mendrugo de pan con su querido perro. Aquel día, por desgracia, a mi amigo se le empedraron algunos gramos de corazón. Y si esa funesta experiencia se repite una y otra vez, si se multiplica por doquiera, como ocurre en muchas sociedades, en muchos ambientes, y hasta en la convivencia familiar, grandes virtudes correrán a esconderse en lo profundo del corazón de los desencantados. Cundirán, irremediablemente, el escepticismo, el egoísmo y el cinismo.

Luego de relatarme aquella pequeña gran decepción, medité un buen rato en ese P y G de la conducta humana, en todo lo que significa perder y recobrar ese supremo bien, ese supremo valor que llamamos confianza. En todo lugar y en cualquier época, todos esperamos que suceda algo, que se haga algo, que se resuelva algo, que se responda por algo. Todos los días amanece, y siempre esperamos la luz después de la oscuridad. Siempre llueve sobre justos e injustos, y esperamos que así continúe sucediendo. Siempre, a pesar de todo, confiamos, pero a la vez queremos confiar mucho más en las decisiones del otro, en el poder y la autoridad del otro, en la voluntad y el empeño del otro. ¿Quién era Rowan, el personaje central de la famosísima Carta a García? ¿Quién era este paradigma tan citado y tan leído en las charlas sobre crecimiento personal, liderazgo, proactividad, alto rendimiento en el trabajo en equipo, capacidad de respuesta a las circunstancias adversas y tantos otros tópicos que se trabajan hoy día en los foros, en los simposios y en las actividades de capacitación empresarial? ¿Por qué le fue delegada una tarea ardua, azarosa y casi imposible de cumplir? Porque Rowan era, ante todo, una persona confiable.

Bonita esa tarea de construir y desarrollar el supremo valor de la confianza en nuestras organizaciones, de ganar y ofrecer confianza en nuestro entorno laboral. Y como la fábula de la avispa y las abejas quedó en suspenso, con mucho gusto les regalo el final:

Volaron un buen rato, y al fin, el premio. Una buganvilla muy crecida, hermosa y medio oculta, repleta de flores bermellones, repleta de jugos exquisitos. Las felices y algarabiadas abejas no lo podían creer. La avispa amarilla recibió hurras y vivas, besos, abrazos y afectos. Y esto no es nada, mis queridas —les dijo; vamos, vamos ahora mismo a la gruta del Valle Nuevo. Tenemos que entrar por un agujero estrecho, pero más allá, ¡ahhhh!, ni se lo imaginan, la delicia de las delicias. Verán, son tantas y tan inmensas las flores que el néctar se derrama y forma un arroyuelo…

Y así, entre halagos y empalagos, las fue conduciendo hasta el agujero. Frotábase las patas en el aire, diciéndose una y otra vez en sus adentros: Si me vieran esas taradas, esas ingenuas compañeras mías… ¡Este sí que es todo un récord!

¡Llegamos, amigas, véanlo, allí está! Y cuando la última de las abejas había entrado al agujero, la avispa estalló en risas, revoló feliz, cargó una piedrecilla, y otra, y otra, y taponó el frío y musgoso acceso. ¡Son mías, mías todas! ¡Comeré y me saciaré, y hasta sobrados les dejaré a mis congéneres bobas!

De pronto, la avispa sintió zumbidos a su espalda. Tres abejotas corpulentas, ya mayores, cercaron a la insidiosa avispa y le dijeron: Hasta el último momento fuiste aprovechada. Pues despídete ahora mismo de tu suerte y de tu vida. Fuiste avispa a tu llegada, y serás avispa en tu partida.

FIN

Autor: Juan Carlos Díez Posada. .
Díez Posada es considerado uno de los más calificados y amenos expositores latinoamericanos en temas de servicio al cliente, habilidades de comunicación, oratoria y presentaciones efectivas, desarrollo del talento innovador/creativo, crecimiento personal, liderazgo, trabajo en equipo y motivación. En agosto de 2008 recibió el Premio Estrella de Oro Internacional al mejor conferencista del mes, otorgado por la Red Mundial de Conferencistas.

Cuando el miedo al cambio es mayor que la fuerza para cambiar

Hoy quiero invitarte a que te hagas dueño de tu propia vida, los demás no son los responsables de lo que ha pasado en tu vida, ni tienes que dejar que sean ellos los que definan qué pasa en ella.
Te pido que revises bien cada una de las afirmaciones que están gobernando tu diario vivir y que te des cuenta que puedes hacer algo para que todo mejore o cambie.

Los humanos somos seres muy contradictorios... siempre tenemos una justificación aparentemente lógica que explica nuestros comportamientos.

Sabemos que nuestro camino de la vida está determinado por las decisiones que tomamos y éstas a su vez, están determinadas por nuestras creencias, valores y experiencias, cuando éstas fuerzas entran en conflicto el resultado es la frustración, el auto sabotaje y el desafío.

Ante  situaciones dolorosas o problemáticas solemos reaccionar de diversas maneras, evitándolas, auto compadeciéndonos, negándolas, culpando a otros o... enfrentándonos a ellas y... aceptándolas, pero, también solemos utilizar otra modalidad, una que siempre termina siendo nociva para nosotros y es mintiéndonos a nosotros mismos.

Por ejemplo: cuando decimos que entendemos un determinado problema,  queremos primero que todo superarlo, hacemos  todo lo humanamente posible para salir adelante, pero... lo objetivo de nada nos sirve si por dentro lo único que estamos practicando es el auto sabotaje.

La peor mentira es cuando decimos que "queremos salir adelante", cuando en realidad,  no queremos, preferimos el auto sabotaje, cuando siempre encontramos un pero a toda posible solución, cuando decimos poner esfuerzo y en verdad el único esfuerzo que estamos haciendo es aferrarnos a los mismos pensamientos y conductas que nos hacen daño. Es como si no quisiéramos salir, gritamos por ayuda pero cuando aparece... la alejamos, buscamos las herramientas pero no las utilizamos.

Cada vez que desconfiamos de nuestra capacidad de superar los obstáculos, cultivamos un sentimiento de cobardía interior, que no es otra cosa que el auto sabotaje.

¡Cuando te veas atrapado en una situación dolorosa, sea cual sea, pregúntate a ti mismo si realmente quieres cambiarla y también ... si estás preparado para asumir los desafíos que conlleva, luego deja a un lado de auto sabotearte y actúa!

domingo

Fácil y Difícil...


Reflexionando sobre las diferentes circunstancias que nos plantea la vida...

Fácil es ocupar un lugar en la agenda telefónica.
Difícil es ocupar el corazón de alguien...

Fácil es herir a quien nos ama.
Difícil es curar esa herida...

Fácil es dictar reglas.
Difícil es seguirlas...

Fácil es soñar todas las noches.
Difícil es luchar por un sueño..

Fácil es exhibir la victoria.
Difícil es asumir la derrota con dignidad...

Fácil es admirar una luna llena.
Difícil es ver su otra cara...

Fácil es saber que estás rodeado por personas queridas.
Difícil es saber eso y no sentirte solo...

Fácil es tropezar en una piedra.
Difícil es levantarte...

Fácil es disfrutar la vida todos los días.
Difícil es darle el verdadero valor...

Fácil es orar todas las noches.
Difícil es encontrar a Dios en las cosas pequeñas...

Fácil es prometerle a alguien algo.
Difícil es cumplirle esa promesa...

Fácil es decir que amamos.
Difícil es demostrarlo todos los días...

Fácil es criticar a los demás.
Difícil es mejorar uno mismo...

Fácil es cometer errores.
Difícil es aprender de ellos...

Fácil es llorar por el amor perdido.
Difícil es cuidarlo para no perderlo...

Fácil es pensar en mejorar.
Difícil es dejar de pensarlo y solamente hacerlo...

viernes

El cuento de las nueve vacas...

                       
Dos amigos marineros viajaban en un buque carguero por todo el mundo, y andaban todo el tiempo juntos. Así que, esperaban la llegada a cada puerto para bajar a tierra, encontrarse con mujeres, beber y divertirse.

Un día llegan a una isla perdida en el Pacífico, desembarcan y se van al  pueblo para aprovechar las pocas horas que iban a permanecer en tierra.

En el camino se cruzan con una mujer que está arrodillada en un pequeño río lavando ropa.
Uno de ellos se detiene y le dice al otro que lo espere, que quiere conocer y conversar con esa mujer. El amigo, al verla y notar que esa mujer no es nada del otro mundo, le dice que para qué, si en el pueblo seguramente iban a encontrar chicas más lindas, más dispuestas y divertidas.
Sin embargo, sin escucharlo, el primero se acerca a la mujer y comienza  a hablarle y preguntarle sobre su vida y sus costumbres.
Cómo se llama,  qué es lo que hace, cuantos años tiene, si puede acompañarlo a caminar por la isla.
La mujer escucha cada pregunta sin responder ni dejar de lavar la ropa, hasta que finalmente le dice al marinero que las costumbres del lugar le impiden hablar con un hombre, salvo que este manifieste la intención de casarse con ella, y en ese caso debe hablar primero con su padre, que es el jefe o patriarca del pueblo.

El hombre la mira y le dice: “Está bien. Llévame ante tu padre. Quiero casarme contigo”.
El amigo, cuando escucha esto, no lo puede creer. Piensa que es una broma, un truco de su amigo para entablar relación con esa mujer. Y le dice: “¿Para qué tanto lío? Hay un montón de mujeres más lindas en el pueblo. ¿Para qué tomarse tanto trabajo?”.
El hombre le responde: “No es una broma. Me quiero casar con ella. Quiero ver a su padre para pedir su mano”.
Su amigo, más sorprendido aún, siguió insistiendo con argumentos tipo:
“¿Tu estás loco?”, “¿Qué le viste?”, “¿Qué te pasó?”, “¿Seguro que no tomaste nada?” y cosas por el estilo.
Pero el hombre, como si no escuchase a su amigo, siguió a la mujer hasta el encuentro con el patriarca de la aldea.

El hombre le explica que habían llegado recién a esa isla, y que le venía a manifestar su interés de casarse con una de sus hijas. El jefe de la tribu lo escucha y le dice que en esa aldea la costumbre era pagar una dote por la mujer que se elegía para casarse.
Le explica que tiene varias hijas, y que el valor de la dote varía según las bondades de cada una de ellas, por las más hermosas y más jóvenes se debía pagar 9 vacas, las había no tan hermosas y jóvenes, pero que eran excelentes cuidando los niños, que costaban 8 vacas, y así disminuía el valor de la dote al tener menos virtudes.

El marino le explica que entre las mujeres de la tribu había elegido a una que vio lavando ropa en un arroyo, y el jefe le dice que esa mujer, por no ser tan agraciada, le podría costar 3 vacas.
“Está bien” respondió el hombre, “me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas”.
El padre de la mujer, al escucharlo, le dijo: “Ud. no entiende. La mujer que eligió cuesta tres vacas, mis otras hijas, más jóvenes, cuestan  nueve vacas”.
“Entiendo muy bien”, respondió nuevamente el hombre, “me quedo con la mujer que elegí y pago por ella nueve vacas”.
Ante la insistencia del hombre, el padre, pensando que siempre aparece un loco, aceptó y de inmediato comenzaron los preparativos para la boda, que iba a realizarse lo antes posible.

El marinero amigo no lo podía creer. Pensó que el hombre había enloquecido de repente, que se había enfermado, que se había contagiado de una rara fiebre tropical. No aceptaba que una amistad de tantos años se iba a terminar en unas pocas horas. Que él partiría y su mejor amigo se quedaría en una perdida islita del Pacífico.
Finalmente, la ceremonia se realizó, el hombre se casó con la mujer nativa, su amigo fue testigo de la boda y a la mañana siguiente partió en el barco, dejando en esa isla a su amigo de toda la vida.

El tiempo pasó, el marinero siguió recorriendo mares y puertos a bordo de los barcos cargueros más diversos y siempre recordaba a su amigo y se preguntaba: “¿qué estaría haciendo?, ¿cómo sería su vida?,  ¿viviría aún?”.  

Un día, el itinerario de un viaje lo llevó al mismo puerto donde años atrás se había despedido de su amigo. Estaba ansioso por saber de él, por verlo, abrazarlo, conversar y saber de su vida.
Así es que, en cuanto el barco amarró, saltó al muelle y comenzó a caminar apurado hacia el pueblo.
“¿Dónde estaría su amigo?,  ¿Seguiría en la isla?, ¿Se habría acostumbrado a esa vida o tal vez se habría ido en otro barco?”  

De camino al pueblo, se cruzó con un grupo de gente que venía caminando por la playa, en un espectáculo magnífico.
Entre todos, llevaban en alto y sentada en una silla a una mujer bellísima.
Todos cantaban hermosas canciones y obsequiaban flores a la mujer y esta los retribuía con pétalos y guirnaldas.
El marinero se quedó quieto, parado en el camino hasta que el cortejo se perdió de su vista. Luego, retomó su senda en busca de su amigo.

Al poco tiempo, lo encontró. Se saludaron y abrazaron como lo hacen dos buenos amigos que no se ven durante mucho tiempo.
El marinero no paraba de preguntar: “¿Y cómo te fue?,  ¿Te acostumbraste a vivir aquí?, ¿Te gusta esta vida?, ¿No quieres volver?”
Finalmente se anima a preguntarle: “¿Y como está tu esposa?”
Al escuchar esa pregunta, su amigo le respondió: “Muy bien, espléndida. Es más, creo que la viste llevada en andas por un grupo de gente en la playa que festejaba su cumpleaños”.

El marinero, al escuchar esto y recordando a la mujer insulsa que años atrás encontraron lavando ropa, preguntó: “¿Entonces, te separaste? No es la misma mujer que yo conocí, ¿no es cierto?”.
“Si” dijo su amigo, “es la misma mujer que encontramos lavando ropa hace años atrás”.
“Pero, es muchísimo más hermosa, femenina y agradable,  ¿cómo puede ser?”,  preguntó el marinero.
“Muy sencillo” respondió su amigo. “Me pidieron de dote 3 vacas por ella, y ella creía que valía 3 vacas. Pero yo pagué por ella 9 vacas, la traté y consideré siempre como una mujer de 9 vacas. La amé como a una mujer de 9 vacas. Y ella se transformó en una mujer de 9 vacas”.  


Cuando alguien nos valora y nos estimula, con sinceridad y amor, obramos cambios impensados...

 

jueves

Revisa tu capacidad de C O M P R E N D E R

Sabemos que somos seres únicos e irrepetibles, tenemos posturas o visiones únicas y singulares de la vida, por eso, el  puente posible entre dos o más seres es... la comprensión, esto es, el intentar estar en el mismo punto de vista del otro y desde allí comprender sus razones.

El otro puente es la comunicación, de ahí que una buena relación esté fundamentada en una comunicación eficaz. Para ello te propongo pensar en las dos acciones principales de la comunicación: saber hablar y saber escuchar.

Para saber hablar hay que aprender a ser asertivos y pensar qué palabras, qué tono, qué momento y lugar se eligen para decir las cosas; y para saber escuchar hay que abrirse a la verdad del otro y tratar de captar no solo lo que dice sino su ser mismo.

Quien quiera sostener unas buenas relaciones interpersonales tendrá que invertir tiempo, esfuerzo y acciones claras, pues no se sostienen solas, hay que conocer y utilizar todas las herramientas que se tengan para afrontar cualquier problema, teniendo la capacidad de no juzgar a las personas que de pronto nos hacen daño, sino comprenderlas aunque debamos responder con firmeza.

Comprender, comunicarnos y comprometernos con los demás, es sembrar las semillas para recoger mejores relaciones con las personas que están a nuestro alrededor, en otras palabras revisar nuestra capacidad de comprender es ser asertivos.

La convivencia familiar requiere altas dosis de...

...comunicación, fluida... no forzada, en donde cada uno tome la iniciativa.
¿Cuántas veces decimos todo lo que pensamos exclusivamente cuando estamos disgustados, histéricos, cuando hemos perdido la razón por la ira que tenemos?
En ese momento es increible que nos resulte más fácil comunicarnos, así sea a gritos, recordamos perfectamente todas las cosas que nos han hecho y las que no, todas nuestras emociones y sentimientos aprovechan ese espacio para explotar. No debería ser... pero a casi todos nos ha sucedido.

 
Es curioso también que  muchos (as) prefieran entablar conversaciones de confianza con personas fuera de casa, que con aquellos con los que vive. A la hora de hablar de alegrias,  tristezas o problemas, prefieren un amigo (a), un vecino (a)... la señora de la tienda, compañeros (as) de trabajo, pero no aparecen en esa lista los miembros de la familia, los hermanos... los padres... los hijos, hasta la misma pareja, es como si no se sintieran apoyados o respaldados, como si les resultara difícil abrirse a decir cosas que se encuentran en el terreno de lo personal y faltara el ingrediente más importante de toda comunicación: la confianza.

 
La comunicación en muchas casas no pasa de ser un tema de dar explicaciones y rendir cuentas, ¿Cómo te fue?... ¿Con quien estabas?... ¿Por qué llegas a esta hora? y las respuestas... iguales a las preguntas,  "Bien...", solo monosílabas... pero el día de un disgusto, salen a borbotones las palabras... "No me entiendes, es que mi jefe me lleva muy presionado y temo perder mi trabajo", o... bla... bla... bla... etc., y justo en ese momento deciden contar todo lo que llevan por dentro y aparecen de la nada unos seres totalmente desconocidos para su familia.

 
Este tema es de mucha trascendencia, la convivencia familiar  y el amor que nos une  debe estar basado en la sinceridad, el diálogo, el respeto... y la confianza, para que todos los miembros  de la familia dejemos de ser extraños y de esta forma no permitir que el silencio reine,  pues de sobra sabemos que con silencio absoluto solo se construye soledad.

 
Invertir en nuestras relaciones familiares tiene como resultado que todos sabemos realmente que formamos parte de un mismo tronco,  amados... respetados y apoyados, no por el hecho de ser familia, sino porque verdaderamente nos conocemos en profundidad y compartimos lo que cada uno está viviendo, sea las pequeñas cosas alegres y satisfactorias de la vida, o las dificultades y pormenores del trabajo, el estudio, la situación económica, y tantos otros temas del día a día.

 
Nos hace falta hablar más, comunicarnos mejor, enseñarnos a vivir en confidencia familiar, ayudarnos a descubrir los mejores momentos y los mejores espacios,  para mejorar nuestras relaciones familiares y de esta forma equilibrar la vida personal de cada uno, así, sabiéndonos estimados y valorados dentro de nuestra familia, somos competentes para enfrentarnos a la vida con confianza y optimismo.

Dejo un cuestionario a manera de ejemplo para que en la próxima oportunidad que se encuentren reunidos todos los miembros de la familia con la cual convives, propongas un "juego" para pasar la tarde... o como tema para hablar durante el almuerzo o cena, indicando que te gustaría conocer un poco más de... los gustos, los anhelos... las inquietudes, etc., el propósito es motivar a todos para que hablen, se conozcan un poco más y encuentren que en familia también se puede pasar un rato de esparcimiento,a la vez que se puede tocar cualquier tema que deseen comunicar, pues a todos les interesa lo que le sucede a cada uno,  de ésta forma, poco a poco se forma el hábito de la comunicación dentro del grupo familiar. La creatividad del juego depende de ti.

 ¿Qué fruta te gusta más? ¿Menos?¿Quien es tu mejor amigo (a)?  ¿Qué tipo de música te gusta más? ¿Por qué?  ¿Qué tipo de cine te gusta más?  ¿Qué clase de paisaje te reconforta?  ¿Qué hora del día te gusta más y cuál menos, por qué? ¿Cuál día de la semana es el más aburrido para ti?  ¿Qué mes del año es tu preferido? ¿Qué color te gusta más? ¿Qué comida prefieres? ¿Qué materia de estudio te gusta más? ¿Trabajas mejor de día o de noche? ¿Cuál es tu entretenimiento favorito? ¿Cuándo te conmueves más? ¿Cuándo te irritas más? ¿Qué es lo que más te distrae? ¿Qué es lo que más te cansa? ¿Cuál es la impresión más común que crees que tienen las personas de ti?

Esta dinámica pretende que todos conozcan la respuesta que cada uno da a la misma pregunta, de esta forma cada uno sabe lo que le agrada o le desagrada a los otros, el éxito depende de que todos traten de hablar un poco más y que no se limiten a contestar con monosílabas.


Recuerda... haz una propuesta en tu familia para tener momentos de sentarse a hablar, todos, y compartir algunas horas sobre lo que está viviendo cada uno.





miércoles

Todos los momentos los vivo con confianza... porque se que...

... Puedo  planear mi vida. Una manera de ser dueños de nuestra vida es planearla... una manera de no andar mendigando en la vida es saber qué queremos y luchar por lograrlo. Planear supone responsabilidad en la ejecución y a la vez flexibilidad para saber cambiar decisiones en el momento oportuno.

Para planear la vida, primero hay que tener claro un diagnóstico de la realidad, saber quiénes somos, qué estamos viviendo, cómo nos afecta esa realidad.
Luego es importante mirar hacia delante y darnos cuenta de qué es lo que queremos ser, cuáles son nuestras ilusiones, nuestras metas... para luego establecer cuál es el camino para lograrlo.

Estos son los tres pasos para planear nuestra vida, el dónde estamos... el hacia dónde vamos... y el cómo vamos.

Nada sucede por suerte o por azar, todo tiene una razón y cuando tenemos planeada la vida hacemos más evidentes esas razones y entonces tenemos un camino más seguro y confiado. Establecer prioridades es fundamental para lograr tener una vida planeada, hay que tener claro qué es lo urgente, lo pertinente y lo importante. Muchos por hacer cosas que no son importantes, gastan los recursos, y cuando llegan los importantes no tienen cómo lograrlos. Otros se dedican tanto a lo accidental que terminan perdiendo lo fundamental, lo importante de sus vidas.
Cuántas personas hay que se dedican tanto a los amigos, que después se quedan sin pareja o sin familia, o...  los que se gastan el dinero en suntuosidades o en licor... y luego no tienen para comer.

Necesitamos aprender a saber qué es lo que hay que hacer y que no. No podemos vivir de manera improvisada porque nos estaríamos condenando a ser derrotados y a no tener nunca éxito.

Unas palabras... para reflexionar:

¿El día más bello?
Hoy

¿El obstáculo más grande?
El miedo

¿La raíz de todos los males?
El egoísmo

¿La peor derrota?
El desaliento

¿La primera necesidad?
Comunicarse

¿El misterio más grande?
La muerte

¿La persona más peligrosa?
La mentirosa

¿El regalo más bello?
El perdón

¿La ruta más rápida?
El camino correcto

¿El resguardo más eficaz?
La sonrisa

¿La mayor satisfacción?
El deber cumplido

¿Las personas más necesitadas?
Los padres

¿La cosa más fácil?
Equivocarse

¿El error mayor?
Abandonarse

¿La distracción más bella?
El trabajo

¿Los mejores profesores?
Los niños

¿Lo que más hace feliz?
Ser útil a los demás

¿El peor defecto?
El malhumor

¿El sentimiento más ruin?
El rencor

¿Lo más imprescindible?
El hogar

¿La sensación más grata?
La paz interior

¿El mejor remedio?
El optimismo

¿La fuerza más potente del mundo?
La fe

¿La cosa más bella de todo?
El Amor

Fuente: Oración de la Madre Teresa de Calcuta aportado por Marilo Macias Ramos
www.contarcuentos.com

martes

¿Porqué debes mantenerte... m o t i v a d o ?

Primero que todo es necesario ser consciente de que la principal fuente de motivación debe provenir de tu interior y saber que eres capaz de modificar tus estados de ánimo en cualquier momento.

Cuando uno esta motivado normalmente su día transcurre en estados de paz interior, tranquilidad, entusiasmo, deseos por alcanzar objetivos, sentimientos de seguridad, y todos los pensamientos que se introducen en la mente contribuyen a un bienestar general, a pesar de que existan dificultades que aún no esten resueltas, bien sea de tipo económico, profesional, social, familiar o de cualquier otro órden.

En cambio, cuando la tristeza, la depresión, la molestia, el desaliento, etc., se instalan en nuestra mente y en nuestro corazón, indudablemente la desmotivación ha hecho su aparición y realmente es ¡muy peligroso!, pues nos puede acarrear aún más problemas.

Sabemos que la misma naturaleza de la vida nos presenta diferentes ocasiones para estar motivados o desmotivados, es comprensible e inevitable, y que todos necesitamos un tiempo para adaptarnos a las nuevas condiciones derivadas de cualquier cambio que se nos presente, sin embargo, alargar demasiado los períodos de baja motivación nos puede llevar a dañar nuestra salud emocional, mental o física y dejar secuelas difíciles de superar.

Existen muchas técnicas y herramientas para automotivarnos, algunas más complejas que otras, además requieren de mayor tiempo para aplicarlas y que surtan su efecto, pero hay una que es inmediata... la música.

La música es un recurso que posee una influencia muy positiva para las personas, yo personalmente utilizo la música para obtener un enfoque diferente en mi interior y así automotivarme, además es un recurso fácilmente disponible y que a casi todos nos gusta.

¿Qué hay que entender respecto a la música cuando se trata de obtener energía de automotivación de ella?

La clave esta en entender que según nuestra personalidad y gustos se requiere diferentes tipos de música. En general te recomiendo que te mantengas alejado de cualquier canción melancólica, lenta o depresiva cuando te sientas desmotivado.
No hay nada peor que escuchar tu canción preferida de amor cuando acabas de romper con alguien que amas.
Las canciones deben ser inspiradoras, que tengan un significado y unas letras reales.
Algo también muy importante es el volumen al cual escuchas esas canciones. Tiene que ser un volumen suficientemente elevado como para hacerte mover,  hasta el punto de querer levantarte de la silla y ponerte a bailar. Así todos esos pensamientos pesimistas y de desmotivación no tendrán ninguna posibilidad de que puedan permanecer por mucho tiempo en tu mente. El ritmo y la energía de estas canciones deberían ayudarte a apartar el enfoque de la depresión o de la desmotivación el tiempo suficiente como para reunir la energía necesaria y volverte a enfocar otra vez.

Voy a ayudarte a crear la banda sonora de tu Automotivación mediante 3 sencillos pasos:

PASO 1.
Haz una lista de las 20 canciones que más te motiven. Pueden ser canciones de películas, un artista que te sube el ánimo, canciones con letras sugerentes…

PASO 2.
Consigue recopilar esas canciones en diferentes lugares. Puedes quemar un CD y tenerlo siempre en el coche, puedes crear una lista de reproducción en tu computadora y llamarla Automotivación, o la puedes crear también en tu reproductor de mp3…

PASO 3.
Cuando estés desmotivado escucha esa lista de reproducción y te darás cuenta que tu automotivación empezará a reaparecer de nuevo dentro de ti. Es la forma de darle vitaminas a tu mente para que empieces a recuperar esa energía que necesitas para automotivarte, levantarte y continuar con tu camino.

¿Que tal si ahora mismo empiezas a coleccionar las canciones de tu banda sonora auto motivadora mediante estos 3 sencillos pasos y experimentas la energía de la música?

Ya me lo contarás en un comentario. Leo todos los comentarios.

Te dejo con algunas canciones que a mí, particularmente me suben el ánimo, no olvides buscar las tuyas.

 





lunes

San Valentin... Día de los enamorados


Amor - Mensajes y Imágenes!


Historia de San Valentin.

Los enamorados tienen un día en nuestro calendario para demostrar o reafirmar su amor mediante regalos, dedicatorias o poemas pero ¿por qué el 14 de febrero? ¿Quieres conocer la leyenda de San Valentín y de dónde procede esta celebración?

Existen diversas teorías que otorgan a esta fecha el origen del Día de los Enamorados. En los países nórdicos es durante estas fechas cuando se emparejan y  aparean los pájaros, de ahí que este periodo se vea como un símbolo de amor y de creación.

Algunos creen que es una fiesta cristianizada del paganismo, ya que en la antigua Roma se realizaba la adoración al dios del amor, cuyo nombre griego era Eros y a quien los romanos llamaban Cupido. En esta celebración se pedían los favores del dios a través de regalos u ofrendas para conseguir así encontrar al enamorado ideal.


También, y hace muchos siglos, fue tradicional en Inglaterra la "fiesta de los valentinus", donde se elegían a hombres y a mujeres para que formaran pareja. Muchas de estas parejas se convertían en marido y mujer y conseguían la felicidad de pareja que se espera encontrar y consolidar el Día de San Valentín.


Otras fuentes centran el origen de la historia de San Valentín en la Roma del siglo III, época en la que el cristianismo era perseguido. En este periodo también se prohibía el matrimonio entre los soldados ya que se creía que los hombres solteros rendían más en el campo de batalla que los hombres casados porque no estaban emocionalmente ligados a sus familias.
Es en estas circunstancias cuando surge la figura de San Valentín, un sacerdote cristiano que ante tal injusticia decide casar a las parejas bajo el ritual cristiano a escondidas de los ojos romanos.
Valentín adquiere por proteger a los enamorados y auspiciar bodas secretas gran prestigio en toda la ciudad y es llamado por el emperador Claudio II para conocerle. El sacerdote aprovecha aquella visita para hacer propaganda de la religión cristiana y convencer al emperador para que siga los pasos de Jesús. Aunque en un principio Claudio II se sintió atraído por aquella religión que los mismos romanos perseguían, los soldados y el propio Gobernador de Roma le obligaron a desistir y organizaron una campaña en contra de Valentín. El emperador romano cambió de opinión y ordenó al gobernador de Roma que procesara al sacerdote.
La misión de condenar al sacerdote la tuvo que llevar acabo el lugarteniente, Asterius. Éste, cuando estuvo delante del sacerdote,  se burló de la religión cristiana y quiso poner a prueba a Valentín. Le preguntó si sería capaz de devolver la vista a una de sus hijas que era ciega de nacimiento. El sacerdote aceptó y en nombre del Señor obró el milagro. El lugarteniente y toda su familia se convirtieron al cristianismo pero no pudieron librar a Valentín de su martirio. San Valentín fue ejecutado un 14 de febrero.
Mientras estuvo encerrado, su carcelero le pidió que diera clases a su hija Julia, a base de lecciones y horas juntos, Valentín se enamoró de la muchacha. La víspera de su ejecución, envió una nota de despedida a la chica en la que firmó con las palabras "de tu Valentín", de ahí el origen de las cartas de amor y poemas que se envían los enamorados en la actualidad y de la expresión de despedida "From Your Valentine"; conocida en todo el mundo adjunta en miles de postales de San Valentín.


La historia de San Valentín hubiera quedado ahí si no fuera porque dos siglos más tarde la Iglesia católica la recuperó. Por aquel entonces era tradición entre los adolescentes practicar una curiosa fiesta pagana derivada de los ritos en honor del dios Lupercus, dios de la fertilidad que se celebraba el día 15 de febrero. Era un sorteo mediante el cual cada chico escogía el nombre de una joven que se convertiría en su compañera de diversión durante un año. La Santa Sede quiso acabar con esta celebración pagana y canonizó a San Valentín como patrón de los enamorados.

El cuerpo de San Valentín se conserva actualmente en la Basílica de su mismo nombre que está situada en la ciudad italiana de Terni. Cada 14 de febrero se celebra en este templo un acto de compromiso por parte de diferentes parejas que quieren unirse en matrimonio al año siguiente. 

Sea como fuese, San Valentín se ha convertido en el patrón de todos los enamorados y de todas aquellas personas que quieren tener una pareja. Los comerciantes se han hecho eco de esta festividad y la han convertido en un día perfecto para aumentar las ventas. Flores, postales, poemas de amor, dedicatorias, bombones y regalos de todo tipo se realizan este día al ser querido para demostrar su amor y amistad.

Fuente: http://www.sanvalentin.com/historia/

Reflexiones sobre el amor...

¿Le resulta difícil encontrar cariño? Pruebe a generarlo para así proyectarlo, se multiplicará. Cuanta más ternura siembre, más cosechará.

Muchas personas viven con la sensación de que nadie les quiere. No pueden hallar la pareja adecuada o las amistades que les gustaría tener. Tampoco parecen recibir demasiado afecto de sus compañeros de trabajo ni en su propia familia. Van por la vida buscando amor, pero sin encontrarlo. Vagan perdidos, sedientos de cariño, en un mundo que les parece un desierto afectivo.
Aunque quizá sería más apropiado comparar su universo de afectos y amores con un “témpano emocional”, porque lo que más caracteriza sus relaciones con los demás es la frialdad. Al igual que un bloque de hielo que se desplaza por el mar como una isla flotante, ellos sufren un creciente aislamiento social.
 
“En la boca de esta gente son frecuentes las frases pesimistas del tipo ‘cada persona va a lo suyo’, ‘estamos deshumanizados’, ‘a nadie le importan los demás’, ‘si no me quieren, son los demás los que se lo pierden’, las cuales reflejan sus carencias afectivas y debilidad social”, señala la experta en programación neurolingúitsica (PNL) María Campos Oliva.
Según esta psicoterapeuta, entre las personas que desean que los demás les quieran pero no saben como conseguirlo, también "son frecuentes las expresiones como ‘mejor solo que mal acompañado’ o ‘es mejor así, no quiero deberle nada a nadie’, las cuales denotan su sequía afectiva”. 
Pero, antes de seguir con tan desalentadora actitud, según Campos Oliva esta gente debería plantearse algunas preguntas clave como: ¿realmente, estoy buscando el amor en el lugar adecuado?, ¿pienso en dar o sólo en recibir afecto?, ¿qué hago para que las personas que me rodean me respondan tan fríamente?, ¿por qué se alejan de mí?.

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Para la experta, “difícilmente puede obtenerse aquello de lo que se carece, porque hacia nuestra vida atraemos lo que generamos: la avaricia, tanto en el terreno material como en el afectivo, atrae a la escasez, mientras que el dar en abundancia atrae el recibir en abundancia; sólo el amor atrae al amor”.
El escritor Gary Chapman, autor del libro “Amar. Una nueva forma de vida”, se ha preguntado cuál es la diferencia ente quienes regalan amor – y por tanto también lo reciben- y aquellas personas que muestran escaso interés por los demás, y por ende parecen condenados a las carencias afectivas.
Según Chapman una serie de rasgos caracterizan a quienes son dadores y receptores de amor y afecto, los cuales pueden aprenderse y cultivarse, para mejorar los lazos afectivos.
Uno de los rasgos de la gente que más entrega y recibe amor, según este experto, es la amabilidad, que supone la dicha de satisfacer las necesidades de otra persona antes que las propias por el simple hecho de favorecer la relación.
La paciencia, entendida como aceptar los defectos de los demás y permitirles que sean imperfectos, implica amar a la otra persona, aunque no se esté de acuerdo con sus elecciones, y escucharla con atención para entender lo que ocurre en su interior.
Según Chapman, también conviene cultivar la capacidad de perdonar, lo cual significa que se elige amar en lugar de exigir justicia, y que se ayuda a la otra persona a que se enfrente a sus acciones, aunque ahorrándole el castigo de nuestro enfado y nuestros reproches.
La humildad, mediante la cual se reconoce, aprecia y reafirma la valía de los demás y se entiende que las necesidades ajenas son tan importantes como las nuestras, es uno de los mejores antídotos para el orgullo, un sentimiento que -según Chapman- nos separa de los otros y nos aleja del amor hacia ellos. 
Según Chapman, para dar y recibir amor, también es importante la generosidad, que consiste en ofrecer a los demás nuestra atención tiempo, talento, aporte material, compasión, acompañamiento y sobre todo nuestro amor desinteresado. 

“¿Quiere más amor en su vida? Pregunte a los demás sobre ellos mismos, ábrase a conocerlos y a aceptarlos sin juicios. Descubra lo que necesitan y ofrézcaselo si está a su alcance. Reserve tiempo y energía para relacionarse y permita que el afecto y la consideración impregnen cada palabra, pensamiento y acción de su vida diaria”, aconseja por su parte María Campos.
 
Fuente: EFE reportajes | Cromos.com.co

domingo

¿Dolor emocional excesivo?


Cada vez vemos más personas que no pueden fluir, se atascan... fracasan aquí y allí... en su trabajo, con su pareja, en sus relaciones sociales, sus proyectos, etc., y sufren mucho por todo ello, ciertamente todo esto es el resultado de un conflicto, generalmente inconsciente, entre los sentimientos que la persona siente realmente, pero que no se atreve a admitir y mostrar, por ejemplo: ira, miedo, culpa, apego, autodesprecio, y los sentimientos y/o conductas que se cree obligado, por la educación recibida o las exigencias sociales a expresar, y de este choque surge habitualmente una máscara... un sentimiento... una conducta más o menos deformada... y la persona termina convirtiendose en neurótica.

Una persona neurótica es simplemente una persona que sufre... y mucho, lo delicado es que todo ese dolor reprimido deja secuelas que pueden ser de muchos tipos, como: ansiedades, depresión, fobias, agresividad, hiperactividad, adicciones, obsesiones, miedos, problemas de personalidad, etc., y si no le ponemos atención, éstas secuelas constantemente se realimentan y se perpetúan.
Paradójicamente algunos de estos síntomas ofrecen ventajas para las personas neuróticas, pues les dan la oportunidad de ser el centro de atención, reclamar amor y mimos... dominar el entorno, evitar las responsabilidades y de esta forma por comodidad y otras veces por pereza inconsciente se resisten a curarse.

En el fondo, estas personas no son más que niños asustados, estancados en el pasado, por diferentes causas, casi siempre de maltrato, gritos de los padres y educadores, castigos excesivos y duros para su edad, falta de atención y amor,  burlas de los compañeros o familiares, etc,.
Todo lo anterior, el adulto de hoy no lo ha logrado superar está aferrado a sus problemas de infancia,  y se resiste a crecer y madurar.

Para curar la neurosis, se requiere explorar y sacar a la luz con valentía sus conflictos básicos, revivirlos sin máscaras y superarlos con lucidez y responsabilidad. (- algunos necesitan la ayuda y el apoyo de un terapeuta -)
Para otros, la gran mayoría, se hace necesario que  realicen un autoexamen a consciencia, muy sincero, para descubrir, aceptar y aprender a convivir con las verdades más duras de sí mismo, de su entorno pasado y presente, talvés tendrá que llorar... enfadarse, tendrá que abandonar esos sentimientos de culpa, y superar sus últimas resistencias infantiles, entonces podrá asumir sin miedos y con autoestima, que ya no necesita seguir huyendo de sí mismo, pues se sentirá totalmente capaz de afrontar su pasado, su vida y su destino.
Cuando logra perdonarse a sí mismo, perdona a los demás y es entonces cuando la felicidad comenzará a entrar en su vida.

sábado

¿Vivir es tu pasión?

Pasión es una emoción... un sentimiento muy intenso... Y vivir también lo es...
La vida se compone de una serie de etapas: unas que duran años y otras que se esfuman en segundos. Para poder vivir la vida en toda su plenitud es preciso apreciar cada momento en la totalidad de su sentido y esto implica entrar y salir, iniciar y terminar cada ciclo... cada experiencia.

Para avanzar en la diaria tarea de vivir necesitamos como condición indispensable aprender y adaptarnos lo mejor y más rápido posible a los constantes cambios que se suceden en nosotros y en nuestro medio, cerrar círculos, concluir cada etapa y evitar vivir divididos entre nuestros sueños, nuestros recuerdos... y nuestros planes.
La vida se escribe cada día y siempre tendremos la oportunidad de elegir los caminos que nos llenen de esperanza y satisfacción, pero existe solo una cosa... una emoción... un sentimiento que nos permitirá vivir la vida con pasión... y así ser realmente felices.

Hay una llave mágica que abre la puerta que conduce a vivir la vida con verdadera pasión... os dejo con esta historia para reflexionar.



Cierto día, un joven filósofo que andaba por las calles pensando en el significado de la vida, decidió interrogar a algunas personas para saber qué podían enseñarle sobre su inquietud.

Se dirigió primero a un hombre rico que se paseaba en un suntuoso carruaje y le preguntó: “¿Qué significa la vida para usted?” El hombre rico lo miró y dijo: “Francamente, nunca me lo he preguntado, pero creo que puedo decir que la vida significa amasar fortunas, crear negocios, tener mucho tiempo libre, tener fama… – hizo una breve pausa mientras suspiraba para murmurar las últimas palabras de su definición – ser feliz…” El filósofo vio en los ojos de este hombre el vacío, pero aun así preguntó: “¿Y es feliz?” El rico se limitó a responder: “Se me hace tarde para llegar a una cita muy importante, creo que podemos seguir con esta conversación, algún día de estos”.

El filósofo reflexionó para sí que si un hombre rico no podía decirle con claridad el sentido de la vida, entonces le preguntaría a un pobre para que lo ayudara a comprender.
Buscó por las calles y encontró a un hombre muy pobre que luchaba todos los días para alimentar a su numerosa familia. Se acercó a él y lo interrogó: “Amigo, ¿qué significa la vida para usted?” La respuesta que recibió fue: “No tengo tiempo, debo trabajar, tengo una familia que alimentar”. El filósofo insistió: “Solo tomará un par de minutos de su tiempo, y me gustaría saber lo que usted piensa sobre el sentido de la vida”. Con un gesto de fastidio, y luego de resignación el hombre pobre respondió: “No lo sé… supongo que amasar fortunas, crear negocios prósperos, tener tiempo libre para responder preguntas que nunca me había planteado, tener fama… – y murmurando entre suspiros terminó – ser feliz…” – “Y ¿es usted feliz?” – preguntó el filósofo, aunque había notado el mismo vacío que en los ojos del hombre rico. El hombre pobre salió como de un sueño: “Ya le dije que no tengo tiempo, debo sobrevivir como puedo; pero algún día tendré suficiente como para que volvamos a conversar”. Y siguió su camino con paso más apresurado.

Chasqueado por las respuestas, el filósofo comenzó a preguntar a cuantos pudo: Un joven universitario respondió que tener un título, trabajar y hacerse rico, era todo el sentido de la vida que necesitaba. Un ama de casa le dijo que esa pregunta era ociosa, y que ella tenía más de qué ocuparse con tantos quehaceres en su hogar. De alguna manera, todos cuantos eran preguntados estaban muy ocupados y nunca se habían planteado pensar sobre el sentido de la vida. Incluso hubo alguno que aseguró el sin sentido de la vida con una elaborada proposición dialéctica. Y algún otro, con la impostura de un aire místico, aseguró que el sentido de la vida era unirse al ser impersonal del universo, en una nebulosa sentimental de vacío.

Cansado e insatisfecho por todas aquellas respuestas, el filósofo se sentó en la banca de un parque. Por un momento pensó que era inútil seguir con la faena.
“Amar” – le dijo un hombre anciano vestido de blanco que estaba en la banca donde se había sentado y alimentaba unas avecillas con un trozo de pan. – “El verdadero sentido de la vida está en amar. Es eso lo que has andado preguntando ¿cierto?” Debido a su decepción el filósofo no había notado la presencia de este anciano, y un poco desorientado preguntó: “¿Amar? ¿Cómo puede ser ese el sentido de la vida?”
“Muy sencillo” – respondió el anciano. – “Cuando amas un sueño, cuando amas lo que haces, cuando amas a tu pareja, a tus hijos, y a la vida misma, entonces puedes enfrentar los capítulos amargos que sin duda vendrán. Es que amar es un principio y un verbo. Requiere decisión, la decisión de ser verdaderamente libres y responsables de nuestra propia y singular existencia. Yo descubrí esto tarde en mi vida. Cuando era joven buscaba títulos, fortuna y fama, y lo conseguí solo para darme cuenta de que no era realmente feliz. Así que seguí amasando fortuna, frecuentando chicas hermosas, dándome mucho tiempo libre para no caer en la rutina; pero seguía sin ser feliz. Pasaron los años y un día mis médicos me dijeron que me daban solo seis meses de vida. Mi mundo se derrumbó. Durante una semana no supe qué hacer. Seis meses son tan poco. Entonces me pregunté: ¿Qué es lo que realmente he querido hacer de mi vida? ¿Amo lo que hago? Desde entonces han pasado treinta años. Ahora tengo ochenta y mantengo aún la ilusión de saber que cada día es una nueva oportunidad para vivir de verdad”. Autor desconocido.

                 Cuando hay Amor... en todo lo que hacemos 
                                  Vivir la Vida es Pasión.